“Las escuelas no dan más”: el duro diagnóstico del senador Fernando Salino

El legislador por San Luis cuestionó la sobrecarga de responsabilidades que enfrentan las instituciones educativas y advirtió que el modelo actual “no resiste más”. “No se puede hacer todo”, sostuvo.

Por Silvia Guzmán Coraita

Las declaraciones del senador se dieron en el marco del intenso debate por la baja de la edad de imputabilidad en el Senado de la Nación, donde se discutía el nuevo Régimen Penal Juvenil. En ese contexto, el legislador vinculó la problemática de la delincuencia juvenil con la situación estructural del sistema educativo y planteó que antes de seguir sumando responsabilidades a las escuelas es necesario revisar el rol que el Estado y la sociedad les están exigiendo cumplir.

En un encendido discurso, el senador nacional por San Luis, Fernando Salino, lanzó una fuerte advertencia sobre la situación del sistema educativo y aseguró que las escuelas están desbordadas por la cantidad de funciones que deben asumir más allá de la enseñanza.

Debate en el Senado

“Porque no da más. Los docentes tienen que sonar los mocos, conseguir zapatillas, atar las zapatillas, darle de comer y ahora ponerle el límite. Y después, para evaluar la tarea del docente, queremos ver si el chico sabe la regla de tres simple”, expresó el legislador, graficando la multiplicidad de tareas que, según su mirada, recaen hoy sobre maestros y profesores.

Salino sostuvo que la escuela, tal como está concebida actualmente, no puede absorber todas las demandas sociales. “No da más la escuela. No le pidan más cosas. Hagámosla en otro ámbito, porque la escuela, como la conocemos, no resiste más”, afirmó.

El senador planteó que en distintos momentos de crisis las instituciones educativas debieron cubrir necesidades básicas de los alumnos, desde la alimentación hasta la contención social. Sin embargo, advirtió que esa situación no puede transformarse en una obligación permanente.

“Hace tantas cosas que después el chico no lee, no escribe, no sabe la regla de tres simple, no suma, no resta, y entonces decimos ‘qué desastre la escuela’. No se puede hacer todo esto”, remarcó.

Para Salino, es necesario “poner cada cosa en su lugar” y redistribuir responsabilidades entre el Estado, las familias y otras áreas sociales, ya que —según enfatizó— será “imposible” cumplir con todas las exigencias si se sigue cargando a la escuela con funciones que exceden la enseñanza.

Sus declaraciones reavivan el debate sobre el rol de la escuela en contextos de crisis económica y social, y sobre los límites entre la función pedagógica y la asistencia social que hoy atraviesa a buena parte del sistema educativo argentino.