PolíticaPerpetuidad, dictadura y listas con candidatos interminables

Ley de Lemas: los antecedentes “poco democráticos” del proyecto que impulsa el Gobierno de Salta

Experiencias previas muestran elecciones con miles de listas, acumulación interna de votos y casos en los que el candidato más votado no resultó electo.

Juan Ancalle
por Juan Ancalle 20 Abril de 2026
20 Abril de 2026
Antonio Domingo Bussi, Gustavo Sáenz y Gildo Insfrán.
Antonio Domingo Bussi, Gustavo Sáenz y Gildo Insfrán. Gente de Salta.

Tras las dos elecciones de 2025 en la provincia —donde el oficialismo retrocedió en mayo y terminó derrotado en los comicios más recientes en octubre—, el bloque gobernante ya proyecta las urnas de 2027 bajo una lógica conocida: “la tercera es la vencida”. Eso sí, con las reglas —según impulsa— modificadas.

Este martes, en la Cámara de Diputados provincial, se debatirá —tras haber sido derogada en 1999— la vuelta de la Ley de Lemas: una reforma electoral que recupera esquemas del siglo pasado y que, según un relevamiento de Gente de Salta, deja un rastro discutido en el país, con gobiernos que superaron los 30 años, su utilización por fuerzas ligadas a un exdictador provincial y elecciones que escalaron hasta 2.277 sublemas y más de 20.000 candidatos.

Extracto del proyecto de ley: se aplicaría tanto al poder ejecutivo como al legislativo.
Extracto del proyecto de ley: se aplicaría tanto al poder ejecutivo como al legislativo.

Este esquema, por el cual un mismo frente (lema) se puede fragmentar en distintos partidos (sublemas) e incluso con distintos candidatos, con propuestas diferentes, sumar los votos y ganar sin necesidad de alcanzar la mayoría de votos. Es el mismo que benefició, como caso emblemático, a la Fuerza Republicana, espacio de Antonio Domingo Bussi, hombre que encarnó la dictadura militar en Tucumán.

Hipertrofia de lemas, sublemas y candidaturas

Tucumán. El caso más extremo en la Argentina se registró en las Elecciones provinciales de Tucumán 2003. Bajo este sistema, la elección llegó a moverse en una escala difícil de dimensionar: entre 1.800 y 2.277 sublemas, según el momento del proceso, y más de 20.000 candidatos en toda la provincia. La boleta dejó de ser una oferta clara para convertirse en un mapa fragmentado, donde cada lista replicaba a otra dentro del mismo espacio político.

Dentro de ese escenario, una misma fuerza llevó la lógica al extremo. La Fuerza Republicana —el espacio vinculado a Antonio Domingo Bussi— inscribió 140 sublemas para esos comicios, multiplicando candidaturas dentro de una misma estructura. Una fuerza, múltiples listas, un mismo acumulado.

Rafael Videla y Antonio Bussi.
Rafael Videla y Antonio Bussi.

Incluso en ese contexto —donde la todavía frágil democracia tucumana convivía con la figura de su exdictador y su estructura política— el sistema tenía un límite: la ley de lemas se aplicaba únicamente a cargos legislativos. Un freno que no aparece en la propuesta que impulsa el gobierno que administra Gustavo Sáenz.

Gustavo Sáenz
Gustavo Sáenz

Santa Cruz. A menor escala, pero con la misma lógica, las Elecciones provinciales de Santa Cruz 2015 volvieron a mostrar el límite operativo del sistema: cerca de 500 sublemas en competencia, de los cuales al menos 184 fueron rechazados por problemas de avales, en un proceso atravesado por la intervención de la Justicia Electoral. La expansión no siempre se tradujo en más opciones reales, sino en una saturación difícil de ordenar.

Misiones. El fenómeno adopta otra forma en este caso. En las Elecciones municipales de Misiones 2023, donde el esquema sigue vigente a nivel local, se registraron 753 candidaturas a intendente y más de 3.000 a concejal en 78 municipios. La oferta no se concentra: se dispersa. En algunos distritos, la competencia se diluye entre decenas de listas dentro de un mismo frente.

Formosa. Un caso más reciente aporta otra variante. En las Elecciones de Formosa 2025 se contabilizaron 78 sublemas, de los cuales 56 correspondían al oficialismo. No se trata aquí de un récord de cantidad, sino de concentración: gran parte de la oferta electoral quedó contenida dentro de una misma estructura política.

Perpetuidad en el poder

Gildo Insfrán (más de 30 años en el poder). En Formosa, la ley de lemas convivió durante años con una continuidad política difícil de ignorar. Según el perfil institucional de la provincia en Argentina.gob.ar, es gobernador desde 1995. Un reporte académico sobre el sistema electoral formoseño indica que el doble voto simultáneo rigió para todos los cargos provinciales y municipales entre 1987 y 2011, antes de quedar acotado al plano municipal. En ese cruce, acumuló 16 años como gobernador con la ley de lemas todavía vigente para esa categoría.

Gildo Insfrán beneficiado por la ley de lemas.
Gildo Insfrán beneficiado por la ley de lemas.

Néstor Kirchner (12 años como gobernador). En Santa Cruz, el sistema también formó parte del contexto político de una jefatura prolongada. El sitio oficial del gobierno provincial lo ubica como gobernador en tres mandatos consecutivos, entre 1991 y 2003. Fueron 12 años completos bajo ley de lemas, en una provincia donde el esquema se mantuvo vigente durante décadas.

Néstor Kirchner, beneficiado por la ley de lemas.
Néstor Kirchner, beneficiado por la ley de lemas.

Alberto Rodríguez Saá (16 años como gobernador en total). En San Luis aparece un caso más reciente bajo otra dinámica. Fue gobernador en dos etapas —2003-2011 y 2015-2023— y la provincia volvió a votar con ley de lemas en 2023, sistema que había sido reinstaurado en 2022 durante su propio gobierno. En este caso, no se trata de una continuidad lineal, sino de un ciclo político extendido que volvió a coincidir con el esquema.

Alberto Rodríguez Saa, beneficiado por la ley de lemas.
Alberto Rodríguez Saa, beneficiado por la ley de lemas.

Claudio Filippa (más de 15 años como intendente). En el plano municipal, donde el régimen sigue activo en provincias como Misiones, la continuidad aparece con otra escala. En Puerto Iguazú acumula más de 15 años al frente del municipio, en un esquema donde la competencia interna convive con la acumulación de votos dentro de una misma fuerza.

Claudio Filipa, beneficiado por la ley de lemas.
Claudio Filippa, beneficiado por la ley de lemas.

Rubén Kobler (más de 12 años como intendente). También en Misiones, en el municipio de 9 de Julio, supera los 12 años en el cargo. No es el mismo nivel de poder que en los casos provinciales, pero sí otro ejemplo de trayectorias largas dentro de un sistema que no corta la competencia, sino que la reorganiza.

Rubén Kobler, beneficiado por la ley de lemas.
Rubén Kobler, beneficiado por la ley de lemas.

Elecciones en las que no ganó el candidato más votado

Eduardo Costa (41,6%) y Alicia Kirchner (34,42%). Uno de los rasgos más discutidos de la ley de lemas es que permite que el candidato individualmente más votado no termine ganando. El caso más emblemático es Santa Cruz 2015: Costa fue el postulante más votado en términos individuales, pero la gobernación quedó para Alicia Kirchner, que se vio beneficiada por la sumatoria de votos de su lema.

Hermes Binner (42%) y Jorge Obeid (24%). Ese patrón tampoco fue una rareza. En Santa Fe 2003, Binner fue el candidato más votado individualmente, pero perdió la gobernación frente a Obeid, que terminó imponiéndose por la acumulación de votos del justicialismo dentro del sistema. La lógica fue tan repetida que, al derogarse la ley de lemas en 2004, se recordó que el peronismo había conservado el poder provincial aun cuando en tres de las últimas cuatro elecciones el candidato más votado había sido el de la oposición.

Pablo Grasso y Roberto Giubetich. También hubo antecedentes municipales. En Río Gallegos 2015, distintas reconstrucciones posteriores indicaron que Grasso fue el candidato individualmente más votado, pero no ganó la intendencia por el efecto de arrastre y sumatoria dentro del lema vencedor. En este caso, no hay una fuente abierta sólida con los porcentajes exactos de la categoría intendente, por lo que el dato se presenta sin cifras precisas.

En ese marco, el debate en Salta no solo vuelve sobre un sistema electoral, sino también sobre los efectos del poder en el tiempo. El propio Gustavo Sáenz, durante su etapa como intendente, supo advertir sobre ese desgaste: señaló que los primeros años de gestión suelen apoyarse en “los mejores”, que en un segundo período prevalecen los “leales” y que, en un tercero, terminan quedando los “cómplices”.

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