El pedido de la fiscal Alejandra Mangano de archivar la denuncia contra la esposa de Manuel Adorni por su viaje en la comitiva oficial abre una discusión que excede lo jurídico y entra de lleno en el terreno político: ¿alcanza con que “sobren asientos” para justificar el uso de recursos del Estado?
El argumento central del dictamen —que había más de diez plazas disponibles en el avión presidencial Boeing 757-200— plantea un criterio que, llevado al extremo, resulta problemático. Porque si la disponibilidad de espacio es suficiente justificación, entonces el límite deja de ser el uso racional del recurso público y pasa a depender de la discrecionalidad política.
La fiscal sostuvo que no hubo gasto adicional. Sin embargo, el debate no se agota en el costo marginal del pasaje aéreo. El uso de bienes del Estado no se mide solo por si “genera un gasto extra”, sino por el principio de finalidad pública. Es decir: quién viaja, por qué y bajo qué criterio.
En ese punto, la explicación oficial también presenta zonas grises. Desde el Gobierno se insistió en que los gastos personales —incluida la estadía— fueron afrontados de manera privada. Pero trascendió que la habitación en Nueva York rondaba los 1.100 dólares por noche, corrieron por cuenta del fondo destinado al jefe de Gabinete, por lo que se abre otra pregunta inevitable: ¿quién auditó esos gastos y bajo qué mecanismos se garantiza que no hubo erogaciones indirectas del Estado?
La investigación, a cargo del juez Daniel Rafecas, deberá definir si archiva o no la causa. Pero más allá de la resolución judicial, el caso deja expuesta una tensión recurrente: la diferencia entre lo legal y lo legítimo.
La causa que piden archivar
Mangano explicó que “el cotejo entre el número de integrantes de la comitiva oficial y la capacidad del avión Boeing 757-200 (39 plazas), permite verificar que la decisión de Presidencia de la Nación de cursar una invitación a Bettina Julieta Angeletti para viajar en el avión oficial constituye un uso razonable de la discrecionalidad de las decisiones presidenciales y carece de entidad para configurar algunos de los delitos denunciados”.
Además, profundizó la fiscal en su dictamen, “no implicó ninguna erogación presupuestaria particular o extraordinaria, menos aun cuando existían más de 10 plazas disponibles para cada uno de los tramos aéreos realizados entre el 6 y el 11 de marzo”.
“A partir de los informes aportados tanto por la Secretaría General de la Presidencia de la Nación respecto de la aeronave de la flota oficial, así como por la Jefatura de Gabinete de la Nación respecto de los restantes gastos de viaje; no se advierte la concurrencia de los extremos tipificados en el art. 260 del Código Penal o en alguna de las figuras legales contempladas en el Capítulo VII del CP”, concluyó Mangano.
La denuncia se realizó luego de la noticia donde se conoció que Adorni había invitado a su pareja a formar parte de la comitiva oficial que acompañó al presidente a Nueva York para participar en la “Argentina Week”.
En aquel entonces, el funcionario había dicho que él iba a “deslomarse” a Estados Unidos y que por eso necesitaba estar con su “compañera de vida”. La frase generó críticas en las redes sociales.
Tras ser consultado por el viaje de Angeletti, el jefe de Gabinete aseguró que el viaje de su esposa “no tiene un gasto adicional” y que sus gastos “se los paga ella”. “El vuelo se lo pagó ella originalmente, la vuelta también, los viáticos se los paga ella. Y mis viáticos, mi comida y mi movilidad me los pago yo. Ni siquiera la mía la paga el Estado. No le sacamos un peso al Estado”, insistió.
Días después, la denuncia por malversación de fondos fue radicada en Comodoro Py y recayó en el juzgado de Rafecas, que ahora deberá decidir si archiva la causa o continúa con la investigación.
Rafecas delegó la investigación en Mangano, quién, entre otras medidas, solicitó pedidos de información a la Secretaría General de la Presidencia, a cargo de Karina Milei, para que informe sobre quienes integraron la comitiva que viajó a Estados Unidos en el avión presidencial.
La causa de todos modos derivó en investigar otras aristas de enriquecimiento del Jefe de Gabinete.