Qué decía Francisco sobre la clase trabajadora: Cuando el Papa advirtió que "el trabajo es con derechos o es esclavo"

En una de sus entrevistas más recordadas, el Pontífice había fijado una postura tajante frente a las reformas laborales de la época. Su defensa de la dignidad del trabajador y su crítica a la explotación marcaron un hito en el pensamiento social de la Iglesia.

Por Redacción Gente de Salta

Durante su pontificado, Jorge Bergoglio no solo fue un líder espiritual, sino una voz política incómoda que cuestionó las bases del sistema económico moderno. En una histórica conversación con la periodista Bernarda Llorente, quien fuera presidenta de la agencia Télam, Francisco dejó sentadas las bases de lo que él consideraba la "columna vertebral" de la sociedad: el trabajo digno.

Papa Francisco

El trabajo como "unción" de dignidad

En aquel entonces, el Papa Francisco sostenía que el empleo era mucho más que un medio de subsistencia. "Lo que te unge digno es el trabajo", solía repetir. Sin embargo, su visión no era una apología del esfuerzo vacío, sino una exigencia de justicia. Para el Pontífice, la línea entre la labor civilizada y la servidumbre era clara: “El trabajo es con derechos o es esclavo”.

En medio de los debates por las reformas laborales que buscaban flexibilizar los vínculos contractuales, Francisco fue durísimo con la precarización. Advertía que contratar por períodos cortos para evitar aportes jubilatorios o sociales convertía al empleador en un "verdugo". Según sus palabras, explotar a una persona era una forma de "matarla" lentamente en su dignidad.

Papa Francisco

"No es comunismo, es el Evangelio"

Una de las defensas más férreas que hizo Francisco en aquella entrevista fue la de la raíz de su pensamiento. Ante las constantes acusaciones de "comunista" que recibía por sus críticas al libre mercado desenfrenado, el Papa aclaraba que su brújula no era el Capital de Marx, sino la Biblia.

"El Papa agarra el Evangelio y dice lo que dice el Evangelio. Ya en el Antiguo Testamento se pedía cuidar a la viuda, al huérfano y al extranjero", explicaba, argumentando que una sociedad que protegía a los más vulnerables era una sociedad sana.

Contra la "abulia" y la indiferencia

Francisco también alertaba en aquel momento sobre un fenómeno que veía crecer: la "abulia cultural". Para él, la indiferencia de las masas era el caldo de cultivo donde nacían las dictaduras, guiadas por "flautistas de Hamelín" que encantaban a la población con promesas ilusorias para luego conducirlas al abismo.

Jorge Bergoglio antes de ser el Papa Francisco

Su mensaje, hoy analizado bajo la lente de la historia, destacaba tres grandes ejes que preocupaban al Papa:

La cultura del derroche: El rechazo a la vida basada en el consumo y la vagancia (incluida la de los "vagos ricos").

La técnica sin ética: Su temor a que la Inteligencia Artificial y la velocidad de los cambios tecnológicos terminaran esclavizando al hombre en lugar de servirlo.

El pensamiento único: Su llamado constante a preservar la diversidad frente a la homogeneización cultural.

Aquel llamado a la austeridad, entendida como el fruto del sudor de la frente y el compromiso social, quedó como uno de los pilares de su magisterio, recordándonos que, para Francisco, una persona solo era plenamente digna si era capaz de ganarse su pan y, al mismo tiempo, cuidar de los demás.