La interna entre el presidente Javier Milei y la vicepresidenta Victoria Villarruel suma un nuevo capítulo y amenaza con trasladarse este sábado al corazón de Rosario, durante el acto oficial por el Día de la Bandera. La titular del Senado confirmó que asistirá a la ceremonia pese a que desde el Gobierno nacional evitaron incluirla en la organización del evento, en una señal más del deterioro de la relación política entre ambos.

La decisión de Villarruel encendió alarmas en la Casa Rosada, especialmente después de una serie de declaraciones que profundizaron sus diferencias con el círculo más cercano al Presidente. La vicepresidenta viene cuestionando públicamente al jefe de Gabinete, Manuel Adorni, por las explicaciones brindadas sobre su incremento patrimonial y sus gastos en dólares en efectivo.
"Estamos todos esperando la declaración jurada de Adorni", había reclamado semanas atrás, sumándose al pedido de transparencia que también había expresado la ministra de Seguridad, Patricia Bullrich.
La tensión escaló en las últimas horas cuando, durante un intercambio con usuarios en la red social X, Villarruel confirmó su presencia en Rosario y dejó un mensaje que fue interpretado como una advertencia directa al oficialismo.
"El sábado estaré en Rosario, mi segunda casa y cuna de mi familia paterna. Siempre es un orgullo visitar la ciudad donde el General Belgrano izó nuestra Bandera por primera vez a orillas del río Paraná", escribió.

Pero fue otra respuesta la que generó mayor impacto político. Ante un usuario que cuestionaba el rol de Karina Milei, la vicepresidenta respondió: "Tengo más verdades para decir, no sé si están preparados para escucharlas".
La frase resonó inmediatamente en los despachos oficiales. No sólo por el contenido, sino porque llega en un momento especialmente sensible para el Gobierno, atravesado por cuestionamientos internos, versiones de enfrentamientos en el gabinete y críticas hacia la estrategia de comunicación encabezada por Adorni.
El acto en Rosario podría convertirse así en mucho más que una ceremonia protocolar. Será la primera vez en semanas que Milei y Villarruel compartan un escenario público de relevancia nacional. También coincidirán Karina Milei, ministros y referentes libertarios en medio de un clima político atravesado por la desconfianza mutua.
La presencia de Villarruel adquiere además una carga simbólica particular. Rosario es una ciudad con fuerte vínculo personal para la vicepresidenta, quien la define como su "segunda casa", y donde recientemente participó de una misa en homenaje a su padre.

Mientras tanto, la Casa Rosada intenta contener una interna que ya dejó de ser un secreto. Lo que comenzó como diferencias de estilo y posicionamiento político parece haber evolucionado hacia una disputa de poder abierta. Y en ese escenario, cada aparición pública, cada mensaje en redes sociales y cada silencio adquieren un significado especial.
La incógnita ahora es si Villarruel se limitará a participar de los actos oficiales o si aprovechará la visibilidad del Día de la Bandera para profundizar sus cuestionamientos. Su frase sobre las "verdades" que aún no reveló dejó abierta una puerta que genera expectativa tanto dentro como fuera del Gobierno.
Rosario podría convertirse este sábado en el escenario de una nueva demostración de fuerza dentro de La Libertad Avanza. Y la foto que el oficialismo esperaba mostrar como una imagen de unidad podría terminar exponiendo, una vez más, las grietas que atraviesan al poder.