El exjefe de Gabinete de Lomas de Zamora Guillermo Viñuales, aseguró que la transformación política y personal del exintendente Martín Insaurralde fue un proceso gradual que comenzó cuando se alejó del territorio, se vinculó con el mundo del espectáculo y priorizó la construcción de poder en la provincia de Buenos Aires.
Tras haber trabajado junto a él durante once años, sostuvo que el dirigente abandonó el perfil de gestión que lo había llevado a obtener un amplio respaldo electoral para convertirse en una figura atravesada por la ambición política, el lujo y el kirchnerismo duro.
Sin embargo, sostuvo que hubo momentos que marcaron un antes y un después. Para mí hubo puntos de inflexión muy claros. Cuando se acerca al mundo de la farándula, cuando deja de vivir en Lomas y cuando empieza a priorizar la política provincial. “Ahí comenzó una transformación muy fuerte”, afirmó.
Según relató, durante los primeros años de gestión el municipio experimentó importantes obras de infraestructura y una modernización que le permitieron alcanzar niveles históricos de apoyo electoral. “Lomas venía muy castigada en materia de obra pública y durante esos primeros años hubo una transformación muy importante. Llegó a sacar el 67% de los votos, algo que nadie había logrado”, destacó.
Viñuales ubicó el inicio del deterioro político cuando Insaurralde comenzó su relación con el ambiente televisivo y posteriormente profundizó su acercamiento al kirchnerismo encabezado por Máximo Kirchner. “Cuando entra en el mundo de la televisión, de la farándula, deja de recorrer Lomas. Después llega otra etapa cuando se entrega totalmente al proyecto político de Máximo Kirchner. Ahí ya entra en una especie de locura de poder”, sostuvo.
El exfuncionario aseguró que él permaneció varios años más porque estaba comprometido con la gestión municipal, aunque finalmente decidió dar un paso al costado. “Yo seguía creyendo en el trabajo con los vecinos, pero ya no quería representar ese proyecto. Nunca imaginé la dimensión que después tendría todo esto viendo las imágenes que conoció el país”, expresó.
También recordó que Insaurralde dejó de vivir en Lomas y se instaló primero en un departamento de la entonces modelo Jésica Cirio y luego en Puerto Madero. “Para quienes teníamos que dar la cara todos los días frente a los vecinos era muy difícil explicar que el intendente ya no vivía en Lomas mientras la gente reclamaba por la inseguridad. Él dejó de sentir los problemas cotidianos”, describió.
Viñuales aseguró que la principal consecuencia fue el distanciamiento con los vecinos: “Yo sigo viviendo donde viví siempre. Él dejó de recorrer los barrios y empezó a concentrarse cada vez más en la política nacional y provincial”.
Incluso reveló cuál sería la pregunta que le haría si volviera a encontrarse con el ex intendente: “Le preguntaría si realmente valió la pena abandonar el cariño de los vecinos por una carrera desenfrenada de poder, fama y dinero. Hoy hace mucho tiempo que no puede sentarse a tomar un café en Lomas”
El peso del kirchnerismo y el control del poder
El dirigente también vinculó la consolidación del poder de Insaurralde con su acercamiento definitivo a Máximo Kirchner luego de sus diferencias con otros sectores del peronismo: “Cuando se terminó esa etapa más autónoma, fue una rendición incondicional ante Máximo Kirchner. Ahí aparece todo el esquema de poder que después manejó desde la Jefatura de Gabinete bonaerense”.
En ese sentido recordó que durante su paso por la administración provincial manejó presupuestos cada vez mayores y amplió su influencia sobre distintas áreas del Estado. “Se le dio un manejo económico enorme y todavía hoy hay muchos funcionarios de su estructura distribuidos dentro del gobierno bonaerense”, subrayó.
El juego y las estructuras del conurbano
Consultado sobre la histórica relación de Insaurralde con el negocio del juego, Viñuales sostuvo que se trata de un vínculo conocido dentro de la política bonaerense. “La influencia sobre ese sector siempre fue un comentario permanente. En reuniones sociales se veía a dirigentes vinculados al juego. Es una relación histórica”, dijo.
Además, advirtió que muchas de las prácticas que quedaron expuestas tras el escándalo del “Yategate” continúan presentes en distintos municipios del conurbano: “Lamentablemente en muchos lugares del conurbano todavía existen comportamientos muy parecidos. Hay estructuras de poder muy difíciles de enfrentar”.
El ex funcionario recordó también que, tras romper con Insaurralde y convertirse en opositor, sufrió amenazas, agresiones y ataques durante distintas campañas electorales: “Tuvimos pintadas, irrupciones de barras bravas, amenazas y agresiones. Todo eso quedó documentado. Son prácticas que todavía persisten”.