La fractura política e institucional dentro del binomio presidencial argentino quedó expuesta de forma dramática en Rosario, donde la vicepresidenta Victoria Villarruel le dio la espalda a Javier Milei durante el acto por el Día de la Bandera.
El tenso episodio ocurrió en el Monumento Nacional a la Bandera mientras se entonaba el Himno Nacional Argentino. Mientras los ministros orientaban sus miradas hacia el escenario principal en el que se ubicaba el Presidente, Villarruel permaneció de espaldas a esa estructura y dirigió su mirada de manera fija hacia la insignia patria.
La titular del Senado recién se dio vuelta para enfocar el escenario central una vez que finalizó la ceremonia protocolar y comenzaron los aplausos generales de la concurrencia.
Villarruel se expresó durante el acto por el Día de la Bandera en contra del Gobierno y se refirió al jefe de Gabinete, Manuel Adorni, al afirmar que “no hay nadie más peleado con los valores de Belgrano que él”.
Villarruel reavivó la fractura que mantiene con el Poder Ejecutivo y volvió a distanciarse del Gobierno. Desde Rosario, la funcionaria manifestó su rechazo por no haber recibido la invitación formal y señaló que “no está bien que a un vicepresidente se le niegue la entrada”.
“Estamos en democracia, esto representa la bandera para todos los argentinos. Es un mensaje pésimo que no haya saludo, que no haya invitación y que haya esta segregación”, dijo en declaraciones a la prensa.
Este cruce gestual no constituyó un hecho aislado, sino que marcó la continuidad de una escalada de tensiones que ya lleva varios meses en el seno del Gobierno nacional. Diversos cronistas apostados en el lugar reportaron que el jefe de Estado no le dirigió el saludo a su compañera de fórmula al encontrarse en el evento oficial, repitiendo el desplante deliberado que ya había tenido lugar durante el Tedeum del 25 de Mayo.
Con anterioridad, Milei declaró públicamente que la vicepresidenta carece de injerencia en la toma de decisiones gubernamentales y que está “más cerca de la casta” y del denominado círculo rojo que del proyecto oficialista.
Por su parte, apenas horas antes del inicio de la jornada en Rosario, Villarruel redobló la apuesta a través de sus canales digitales oficiales al asegurar que tiene “más verdades para decir”, sembrando dudas abiertas sobre si el entorno presidencial se encuentra “preparado para escucharlas”.