Concientizar sobre el colangiocarcinoma y los tumores de las vías biliares es fundamental para mejorar su detección y tratamiento, especialmente cuando se trata de enfermedades que pueden avanzar en silencio. Informar a la población, promover hábitos saludables y estimular la consulta temprana puede marcar la diferencia entre un diagnóstico a tiempo y uno tardío, con impacto directo en la supervivencia de los pacientes.
Febrero es considerado el mes de concientización sobre el colangiocarcinoma, el segundo cáncer de hígado más diagnosticado del mundo, después del hepatocarcinoma, y durante este período se desarrollan campañas globales para visibilizar la enfermedad. En ese marco, la asociación ATUVIBI impulsa iniciativas como eventos informativos, iluminación de edificios, webinars, actividades solidarias y charlas, especialmente durante el Día de Concienciación sobre el Cáncer de las Vías Biliares y el Día Mundial del Colangiocarcinoma.

En diálogo con Gente de Salta, el médico oncólogo Gerardo Arroyo advirtió que se trata de una enfermedad frecuente en la región y con una incidencia creciente.
“Es importante visualizarlo porque es un cáncer muy frecuente y su frecuencia está en aumento. El cáncer de la vía biliar, que incluye el colangiocarcinoma y el cáncer de la vesícula, son enfermedades frecuentes sobre todo hacia el oeste de Argentina”, explicó.

El especialista señaló que la distribución de estos tumores presenta características particulares en el país, con mayor impacto en provincias como Salta, Jujuy y otras zonas del oeste.
“Por ejemplo, el cáncer de la vesícula es la tercera causa de muerte por cáncer en mujeres en Jujuy, en Salta, también en Neuquén e interesantemente en todo el oeste de Latinoamérica”, precisó.
Qué son los tumores de las vías biliares
El oncólogo explicó que los cánceres de la vía biliar afectan el sistema que transporta la bilis desde el hígado hacia el intestino, una estructura conocida como árbol biliar.
“La vía biliar se puede imaginar como un árbol, con pequeñas ramificaciones que se unen en conductos cada vez más grandes hasta formar un tronco principal llamado colédoco, que transporta la bilis hacia el intestino”, detalló.
Cuando el tumor se origina en esos conductos se denomina colangiocarcinoma, mientras que cuando afecta la vesícula biliar, que funciona como reservorio de la bilis, se trata de cáncer de vesícula, ambos diferentes del cáncer que se origina en las células del hígado.
Avances en tratamientos, pero con desafíos pendientes
Arroyo destacó que en los últimos años hubo avances importantes, especialmente con la combinación de quimioterapia e inmunoterapia.
“La quimio-inmunoterapia es el avance terapéutico más importante porque permitió beneficiar a pacientes que antes no respondían a ningún tratamiento”, explicó Arrollo.
Además, señaló que también se desarrollaron terapias dirigidas, que actúan sobre alteraciones específicas del tumor y pueden ser más efectivas y menos tóxicas.
Sin embargo, advirtió que todavía muchos pacientes no logran curarse, lo que hace fundamental continuar investigando.

La importancia de la prevención y la consulta temprana
El especialista remarcó que la concientización es clave para reducir el impacto de la enfermedad.
“Debemos estimular a que el paciente consulte temprano y también fomentar la prevención a través de hábitos saludables como no fumar, mantener una alimentación equilibrada, hacer actividad física y moderar el consumo de alcohol”, señaló.
El especialista también advirtió sobre la importancia de no ignorar determinados síntomas que pueden ser señales de alerta de esta enfermedad. En ese sentido, explicó que los dolores abdominales persistentes, la orina oscura o la coloración amarillenta en los ojos son manifestaciones que requieren una consulta médica urgente, ya que pueden estar vinculadas a tumores en las vías biliares. Finalmente, remarcó que enfrentar este tipo de cáncer implica un compromiso colectivo y sostuvo que la concientización social es clave para avanzar en la prevención, el diagnóstico temprano y la investigación, pilares fundamentales para mejorar las posibilidades de tratamiento y acompañamiento de los pacientes.
El mes de febrero, dedicado a la concientización, representa una oportunidad clave para visibilizar estos tumores y avanzar en la detección temprana, con el objetivo de reducir su incidencia y mejorar la calidad de vida de los pacientes.



