Desde comienzos de año, la comunidad Lule de Finca Las Costas viene dando batalla para defender tierras ancestrales que podrían pasar a manos de Tigres Rugby Club, en comodato por los próximos 25 años.
El predio en litigio tiene una extensión de 88.756 metros cuadrados donde el club de rugby pretende ampliar la sede deportiva con nuevas instalaciones. Del otro lado, están las familias criollas, autodenominadas “costeños”, y comunidades indígenas que buscan preservar las tierras destinadas a la cría de animales y agricultura de subsistencia.
Desde hace años, distintos sectores vienen reclamando reconocimiento sobre territorios ocupados históricamente dentro de la finca, considerada además una reserva hídrica estratégica para la ciudad de Salta.
Las tensiones crecieron luego de conocerse el proyecto para ampliar la infraestructura deportiva de Tigres Rugby Club sobre terrenos fiscales actualmente ocupados y utilizados por residentes históricos, y reconocidos por el INAI como habitantes del lugar.
A lo largo de todos estos meses y luego de que el conflicto se hiciera público, se llevaron adelante diferentes reuniones en el ámbito de la Comisión de Legislación General del Senado abriendo una ronda entre las partes involucradas.
Desde Tigres Rugby Club sostuvieron, desde un primer momento, que el proyecto no afectaba viviendas permanentes y que el predio sería utilizado exclusivamente para ampliar la infraestructura deportiva. La institución, que supera los 1.900 socios, proyecta incorporar nuevos espacios para rugby, hockey y otras disciplinas, además de desarrollar un polo ambiental con la plantación de mil árboles autóctonos.
Pese a la ronda de diálogo que se abrió para escuchar a todas las partes, los costeños se sintieron defraudados por el tratamiento que los senadores le dieron al proyecto y “por no haber cumplido con la palabra” tratándolo “a escondidas del pueblo” el pasado 25 de junio, sobre tablas, y finalmente aprobado.
Gente de Salta dialogó con la secretaria general de la CTA y residente de Finca Las Costas, Camila Ruth, quien detalló que “ahora la pelota está del lado del Gobernador, quien deberá promulgar o no la ley”.
Según detalló, el próximo martes el mandatario estaría en condiciones de decidir sobre el futuro de las decenas de familias que habitan las tierras tan anheladas por el club Tigre, es que, en ese momento, “Sáenz ya tendría en sus manos una decisión trascendental para la comunidad Lule”.
Los costeños, relató Camila, están expectantes ya que en caso de promulgarla, iniciarán inmediatamente acciones judiciales contra el Gobierno de la Provincia. De todas maneras, la representante de la CTA, destacó el acercamiento que tuvieron luego de las manifestaciones multitudinarias a Casa de Gobierno.
En este sentido, Ruth indicó que fueron recibidos por el subsecretario de Asuntos Indígenas y Desarrollo Comunitario, Luis Gustavo Gómez Almaraz, quien les transmitió que el gobernador Gustavo Sáenz quería escuchar las voces de las familias involucradas para tomar una decisión sobre una base más firme. En dicha reunión, elevaron un petitorio al mandatario salteño y quedaron a la espera de una decisión que podría darse la semana que viene.
Por otra parte, Ruth hizo especial hincapié en el estado anímico de los costeños, en especial de los adultos mayores, que ven peligrar la tierras que cuidaron toda su vida y que podrían perder a manos del club, “han tomado muy mal la noticia de que aprobaron la ley, nosotros tratamos de contenerlos desde el lugar en el que estamos, pero la situación es muy grave, ellos vivieron toda su vida ahí y subsisten con lo que se puede sembrar y los animales”.
Mientras el club Tigre insiste en expandirse asegurando que las actuales instalaciones ya le quedaron chicas, a base de promesas como plantar árboles y otorgar becas deportivas, del otro lado, decenas de familias esperan que el gobernador Gustavo Sáenz escuche sus pedidos y decida no sólo preservar el lugar como reserva hídrica, sino también un derecho ancestral.