El microsatélite Atenea viajará como carga secundaria a bordo del cohete Space Launch System (SLS). El lanzamiento tendrá lugar el viernes 6 de febrero y configurará la primera misión tripulada por cuatro astronautas en más de 50 años.
Desarrollado por científicos, técnicos y estudiantes argentinos, el nanosatélite forma parte del vuelo que volverá a llevar humanos a la órbita lunar y probará tecnología clave para futuras misiones espaciales.
Argentina vuelve a estar presente en una misión espacial histórica. Cuando la NASA lance Artemis 2, el programa que marcará el regreso de los vuelos tripulados a la Luna, un satélite argentino viajará a bordo del cohete SLS: se trata de ATENEA, un nanosatélite experimental desarrollado con tecnología nacional.
El proyecto es fruto del trabajo conjunto de la CONAE, universidades públicas, organismos científicos y la empresa VENG, y representa un nuevo hito para la ciencia y la industria espacial del país.
¿Qué es ATENEA y por qué es clave para la ciencia argentina?
ATENEA es un CubeSat 12U, un tipo de nanosatélite de pequeño tamaño que se volvió central en la nueva era del espacio por su menor costo y rápida fabricación. Sin embargo, su misión es ambiciosa: probar hardware diseñado y fabricado en Argentina en condiciones reales de vuelo espacial.
El objetivo principal es validar tecnologías críticas y elevar su nivel de madurez para futuros proyectos, tanto nacionales como internacionales. Esta validación es fundamental para abrir nuevas oportunidades de desarrollo y exportación tecnológica.
Aunque formará parte de Artemis 2, ATENEA no aterrizará ni orbitará la Luna. Será desplegado apenas cinco minutos después del despegue, a unos 45.000 kilómetros de la Tierra, y alcanzará una altura máxima cercana a los 70.000 kilómetros, el doble de la órbita de los satélites geoestacionarios.
De todos modos, marcará un récord: será el objeto argentino que más alto haya volado en el espacio, un logro inédito para el país.
Experimentos tecnológicos a bordo de ATENEA
El nanosatélite permitirá ensayar múltiples desarrollos argentinos:
- Un receptor GPS especial, capaz de funcionar por encima de la constelación tradicional de satélites.
- Computadoras espaciales desarrolladas por la UNLP y la UNSAM.
- Dosímetros para medir la radiación al atravesar los cinturones de Van Allen.
- Un fotomultiplicador de silicio, con potencial para futuras misiones lunares y de exploración profunda.
Todo el proyecto se basa en el concepto de aprender haciendo, con pruebas reales en un entorno extremo.
La inclusión de ATENEA en Artemis 2 no fue sencilla. Integrar un satélite a una misión tripulada de la NASA implica superar exigentes estándares de seguridad y calidad, muy superiores a los de misiones no tripuladas.
Además, el proyecto permitirá a la Argentina ganar experiencia en órbitas poco habituales, con mayor exposición a la radiación y mayores desafíos en materia de comunicaciones a grandes distancias.
Estudiantes argentinos: Protagonistas del proyecto ATENEA
Uno de los aspectos más destacados de ATENEA es la participación directa de estudiantes y jóvenes profesionales argentinos. Parte del equipo viajó a Estados Unidos para realizar la integración final del satélite en Cabo Cañaveral, trabajando codo a codo con técnicos de la NASA.
Tras el lanzamiento, el trabajo continuará desde Argentina, con la recepción de la telemetría y el análisis de los datos enviados por el satélite.
ATENEA representa mucho más que un experimento tecnológico. Es una muestra del potencial científico, técnico y humano que existe en el país y de la capacidad de Argentina para integrarse a los grandes programas espaciales internacionales.
La participación en Artemis 2 consolida décadas de cooperación con la NASA y posiciona a la Argentina dentro de la nueva economía espacial, en un momento clave para la exploración de la Luna y el espacio profundo.
Salta al espacio
Más allá de los satélites y la investigación científica, una joven ingeniera se prepara para llevar la bandera nacional a nuevas alturas. Y es nada menos que la salteña Noel de Castro que viene entrenando duro para todo lo que implica despegar al espacio. En el marco de un proyecto innovador, impulsado por la colaboración entre la Comisión Nacional de Actividades Espaciales (Conae) y empresas privadas, que promete marcar un antes y un después en la historia aeroespacial del país.
La fecha ya está definida: en 2027, Noel de Castro se convertirá en la primera argentina en viajar al espacio. La joven ingeniera biomédica participará en una misión organizada por empresas privadas con destino a la Estación Espacial Internacional. “Mi misión es ser una inspiración para los jóvenes”, afirmó De Castro tras el anuncio.