La ingeniera civil Emilia Witte habló con Gente de Salta sobre las condiciones estructurales que favorecen la formación de lagunas de agua y episodios de “aquaplaning” (hidroplaneo) en distintos tramos de la Circunvalación Oeste de Salta, un corredor vial donde se registran reiterados siniestros durante lluvias intensas.
Desde el área de Seguridad Vial de la Policía de la Provincia, confirmaron a este medio que en el mes de enero se notó el incremento de siniestros “por lluvia y despistes” en la zona, inconvenientes que desde el punto de vista técnico de la ingeniería podrían evitarse.
Según explicó la profesional, que trabaja en la elaboración de proyectos viales en la provincia de Córdoba, el hidroplaneo no es un fenómeno casual ni inevitable, sino la consecuencia directa de fallas en el diseño geométrico, la ejecución del pavimento y el mantenimiento de la traza.

Witte detalló que toda autopista debe contar con una pendiente transversal mínima, que permita evacuar el agua de lluvia. Sin embargo, en muchos sectores este perfil se pierde con el paso del tiempo debido a intervenciones parciales, como rellenos o bacheos que no respetan el diseño original. “Cuando se hacen reparaciones aisladas y no se corrige el perfil completo de la calzada, se generan ondulaciones, lo que comúnmente se llama ‘panzas’. Allí el agua se acumula y se forman verdaderas lagunas”.
En ese contexto, la ingeniera advirtió que el riesgo de hidroplaneo puede presentarse incluso a velocidades moderadas. “Con una lámina de agua sobre el asfalto, a partir de los 60 o 70 kilómetros por hora el neumático puede perder contacto con la superficie. En ese momento el vehículo deja de responder al freno y al volante, lo que convierte a la autopista en una trampa, aunque la velocidad permitida sea mayor”, indicó.
Otro factor clave es el tipo de pavimento: Un asfalto envejecido o demasiado liso pierde adherencia, especialmente bajo la lluvia. “Las autopistas deberían contar con carpetas asfálticas con textura adecuada, que faciliten el drenaje superficial del agua. En muchos casos, en lugar de fresar y repavimentar correctamente, se coloca material nuevo sobre el existente, lo que agrava el problema”.
Respecto al mantenimiento, la especialista fue contundente: “El mantenimiento correcto no es pasar una máquina una vez por año. Se necesitan relevamientos técnicos precisos, corrección de pendientes, limpieza de cunetas y drenajes laterales, y una planificación integral. Si no, cada intervención termina aumentando el riesgo”.

Finalmente, Witte subrayó que los episodios de aquaplaning no pueden atribuirse únicamente a las lluvias. “La lluvia es un factor desencadenante, pero el riesgo es estructural. Una autopista bien diseñada y mantenida no debería presentar este tipo de peligros. Cuando ocurren de manera reiterada, estamos ante una falla de seguridad vial que es evitable”, concluyó.
Por su parte, el director de Vialidad de Salta, ingeniero Jorge Macedo, explicó a Gente de Salta que efectivamente la Circunvalación Oeste ya necesita repavimentación completa, en tanto que la Noroeste está en etapa de garantías, solucionando una cantidad de inconvenientes con los que se encontraron posterior a la obra a raíz del movimiento de suelo. La Circunvalación Sudeste, por la que circulan gran cantidad de camiones por su nexo con el Parque Industrial, por el momento no tiene arreglos previstos. No obstante, las siguientes consideraciones sobre obras en las rutas son fundamentales a la hora de planificar mejoras o nuevas vías en Salta:

Hidroplaneo: un riesgo vial que no es casual
La ingeniera civil Emilia Witte advirtió que muchos casos de hidroplaneo (aquaplaning) en rutas y autopistas durante lluvias intensas no son hechos aislados, sino que suelen estar vinculados a deficiencias en la infraestructura vial.
Según explicó, cuando un vehículo pierde el control sobre pavimento mojado, el origen suele estar en fallas de diseño, construcción o mantenimiento de la calzada.
“Si el agua se acumula sobre la ruta, algo no está funcionando bien. El pavimento está hecho para que el agua escurra hacia los costados. Cuando eso no pasa, hay un problema en las pendientes o en el estado de la superficie”.
Qué es el hidroplaneo y por qué es tan peligroso
El hidroplaneo ocurre cuando el neumático no logra evacuar el agua y se desliza sobre una película líquida, perdiendo contacto con el pavimento. En ese momento el vehículo “flota” y el conductor puede quedar sin dirección ni frenado efectivos.
Puede presentarse cuando coinciden estas condiciones:
- Presencia de agua acumulada
- Velocidades del orden de 70 km/h o más
- Pavimento con deformaciones o superficie lisa
- Neumáticos desgastados o con presión inadecuada
Basta una lámina de agua de pocos milímetros para que el riesgo sea real.

Por qué se acumula agua en la calzada
Una autopista no debe ser plana: necesita pendientes para drenar el agua.
Los factores más frecuentes que favorecen la formación de charcos son:
- Problemas geométricos
- Falta o pérdida del bombeo transversal (pendiente hacia los bordes), que debe ser del orden del 2 %.
- Sectores de transición en curvas donde la pendiente se reduce y el agua puede quedar momentáneamente sobre la superficie.
- Deformaciones por uso
Con el tránsito pesado se generan ahuellamientos y hundimientos donde el agua se acumula cuando llueve.
- Intervenciones mal ejecutadas
- Reparaciones parciales sin corregir el perfil original pueden crear zonas más bajas que el resto de la calzada, donde el agua queda retenida.
La importancia de la textura del pavimento
Con el tiempo, el tránsito “pule” el asfalto y este pierde rugosidad.
Esa textura superficial es fundamental porque:
- Ayuda a que el agua escape de debajo de las ruedas
- Permite que el neumático mantenga adherencia
Cuando el pavimento está liso o envejecido, el riesgo de hidroplaneo aumenta, incluso con poca agua.
Mantenimiento: más que arreglos visibles
Witte fue enfática en que el mantenimiento vial no puede ser superficial. “No alcanza con limpiar cunetas o hacer reparaciones rápidas. Hace falta un seguimiento técnico real del estado de la ruta”.
Un mantenimiento adecuado incluye:
- Relevamientos periódicos para detectar baches, deformaciones y huellas
- Medición de la adherencia del pavimento con equipos específicos
- Estudios de las capas internas antes de repavimentar
- Corrección del perfil transversal cuando se perdió la pendiente original
“Arreglar solo lo que se ve muchas veces oculta problemas que vuelven a aparecer”, explicó.

Resaltos y badenes: cuándo son seguridad y cuándo son riesgo
No todo desnivel en la calzada es un reductor de velocidad seguro.
- Resaltos y badenes planificados, con diseño y señalización, pueden mejorar la seguridad.
- Pero desniveles generados por reparaciones deficientes o hundimientos del pavimento actúan como obstáculos imprevistos, alteran el drenaje y favorecen la acumulación de agua.
Un riesgo evitable
Finalmente, la ingeniera subrayó que el hidroplaneo no es solo un efecto de la lluvia.
“La lluvia es el detonante. El riesgo real aparece cuando la calzada no cumple con los estándares de seguridad. Si los incidentes se repiten en un mismo lugar, estamos ante una falla de diseño o mantenimiento que es técnicamente evitable”.
Una ruta segura bajo lluvia necesita pendientes correctas, superficie con buena textura y mantenimiento técnico continuo.
