El sueño cumplido de un joven emprendedor

Carpiland Coffee, una forma diferente de compartir con los más chicos rodeado de capibaras

Con tan solo 27 años, Héctor Pereyra está al frente de su propio café en el que recibe gente de todas las edades, para desayunar o merendar, en una atmosfera temática centrada en los populares carpinchos.

Por Fabio Ramayo

Héctor Pereyra, dueño de Carpiland Coffee — - Fabio Ramayo

En pleno centro salteño, un pequeño universo de carpinchos se abre paso y conquista a grandes y chicos. Se trata de Carpiland Coffee, el emprendimiento de Héctor Pereyra, un joven de 27 años que hace seis meses decidió animarse a cumplir el sueño de tener su propia cafetería, pero con un concepto distinto y familiar.

Ubicado en San Juan 659, el café temático nació como una forma que encontró Héctor para seguir haciendo algo que le gusta mucho, pero ya a su propio ritmo y siendo su propio jefe. Siendo barista de formación y con años de experiencia como empleado en distintas cafeterías, sabía que quería darle un giro a la propuesta tradicional. “Siempre tuve mi sueño el sueño de abrir mi propia cafetería, pero quería algo diferente. Algo que salga de lo común y dije ¿Por qué no de los capibaras?”, recordó en diálogo con Gente de Salta. Y mencionó que la inspiración tuvo nombre propio, su sobrino Benjamín, fanático de los carpinchos. “Él me inspiró, porque le gustan tanto. Es alguien que quiero mucho”, explica.

Un mundo capibara en cada rincón

Carpiland Coffee fue pensado inicialmente como una propuesta para los pequeños, aprovechando la popularidad que los carpinchos ganaron en el último tiempo. Sin embargo, la respuesta sorprendió incluso a su creador. “Es un espacio enfocado más que nada en los chicos, pero todo el mundo viene”, aseguró.

La ambientación es total. Murales, tazas ilustradas, stickers de regalo y hasta galletas con forma de capibara forman parte de la experiencia. Mientras esperan su pedido, los más pequeños pueden pintar dibujos temáticos que luego, muchas veces, quedan exhibidos en el local. “Algunos chicos dejan su dibujo y cuando vuelven y lo ven pegado, les gusta. Es como un recuerdo de que vinieron”, relató Héctor.

Los capibaras pintados con el nombre de cada artista que pasó por el café

Si hablamos de lo que se puede probar en el lugar, la carta está orientada a desayunos y meriendas. Con cafés clásicos y fríos, licuados, cookies, brownies y croissants rellenos de Nutella con frutilla o dulce de leche con banana. También hay opciones saladas como tostados y croissants con palta y tomate cherry, además de una alternativa apta para celíacos como las maicenas gigantes sin TACC.

El espacio se consolidó además como punto de encuentro para cumpleaños y reuniones. “Si quieren reservar nos pueden escribir por Instagram. Vienen familias, adolescentes, turistas, festejan cumpleaños. Es para todo público”, detalló.

El horario habitual es de lunes a sábado de 9 a 13 y de 17 a 21.30, pero desde esta semana sumarán los domingos por la tarde, de 17 a 21.30, una decisión impulsada por los propios clientes. “A pedido del público vamos a comenzar a abrir ese día también, porque muchos padres nos decían por Instagram que trabajan de lunes a sábado, y el domingo cuando querían salir con sus hijos a conocer el café no podían”, explica.

De empleado a dueño, el desafío de emprender

Carpiland Coffee es el primer emprendimiento de Héctor. Antes fue empleado en varias cafeterías, algunas de las cuales contó que cerraron por la baja demanda. Esa experiencia fue, según dice, su mejor escuela. “En los años que estuve como empleado aprendí qué cosas tengo que hacer y qué cosas no tengo que hacer en mi negocio, desde el manejo hasta la atención al público”, expresó.

En lo que respecta al hecho de animarse a emprender en Salta, Héctor indicó que no es sencillo pero para él todo pasa por el esfuerzo que uno le pone. “Cuesta un poco, es saber administrar muy bien todo lo que es el negocio. Pero si le ponés energía y ganas, puede florecer el negocio”, aseguró.

Héctor Pereyra, dueño de Carpiland Coffee

El joven emprendedor también está muy agradecido de toda la gente que llega al café y que luego regresa, porque les gustó la experiencia. “Estamos muy contentos y agradecidos por la gente que viene y vuelve. Porque lo importante es que vuelva, y les agradecemos a todos aquellos que nos eligen para venir a tomar su café o su chocolate con los chicos”, resaltó.

Además de cumplir un sueño personal, el proyecto también tiene un costado social. Héctor decidió contratar a jóvenes que estudian y adaptar los horarios para que puedan combinar trabajo y formación. “Quería dar trabajo a gente que también estudia. Me adecúo a sus horario para que puedan estudiar y trabajar a la vez. Y de paso yo también tengo tiempo para terminar mi carrera”, señaló.

Por otro lado, Carpiland Coffee apoya a otros emprendimientos salteños al adoptarlos como proveedores que las cosas ricas que hay en el lugar como las galletitas en forma de capibara o insumos como las tazas con distintos diseños de carpincho.

El mural lleno de dibujos y los peluches de carpinchos que acompañan cada merienda o desayuno

Café y docencia, dos pasiones

En paralelo a su faceta emprendedora, Héctor está terminando el profesorado de Química. Este año cursa su última práctica y se prepara para ejercer la docencia. “Al principio dudaba, pero cada vez que voy enseñando me gusta mucho estar con los chicos en el aula”, confesó.

La química, una materia que muchos estudiantes miran con recelo, es para él una oportunidad de inspirar curiosidad y transmitir sus conocimientos. “Me gustaría ser una inspiración para que a los chicos les llame la atención la química como a mi, que desde chico me fascinó el tema de experimentar y los laboratorios”, concluyó.