Levantar a los chicos cada mañana, preparar el desayuno, llevarlos a la escuela. Volver a casa, limpiar, preparar el almuerzo. Buscar a los chicos de la escuela, almorzar con ellos y seguir... Y en medio de todo eso: trabajar.
Eso es lo que hace Miriam cada mañana, trabaja a destajo, no para en todo el día, sigue y sigue con el solo afán de tener “algo para llevar a casa”.
“Por día hago 20 mil pesos, ayer hice 30 mil y estaba muy contenta porque fue la primera vez”, me contó Miriam en un viaje de Uber de pocos kilómetros. Esa había sido la recaudación en una “gran jornada” como la define ella.
No hace mucho empezó como chofer de esta aplicación, tuvo un momento crucial hace poco más de un mes y tuvo que decidir entre vender el auto o “hacer algo porque otra no me quedaba”, recordó la mujer.
¿Cómo haces para ser mamá y trabajar?, le pregunté curiosa por conocer la receta de esta supermamá que distribuía todas esas tareas sin colapsar en el intento.
“Cuando dejo a los chicos en la escuela aprovecho para hacer Uber hasta las 10 de la mañana, de ahí compro todo para cocinar y regreso a casa a preparar el almuerzo”. En el medio, limpio y lavo ropa hasta que se hace la hora de volver a retirar a los chicos”, resume la mujer.
Sin embargo, las tareas siguen, “después de comer, cuando veo que todo está en orden en casa y los chicos arrancan con los deberes, vuelvo a salir hasta que logro recaudar el dinero que necesito en el día”.
Con esa frase Miriam intentaba explicarme que, un día con suerte o “cuando los astros se alinean” podía juntar los 20 mil pesos que necesitaba para gastos mínimos de la casa y regresar antes. Ahora si la cuestión se ponía más difícil, no tenía hora de regreso.
Pero no todo dependía de la suerte, me contó que Uber le permitía llegar a ese monto mucho más rápido que otras aplicaciones porque pagaba un poco más que las otras, además de brindarle cierta seguridad ya que los viajes solicitados eran más de la ciudad que de la periferia y eso, sin dudas, la dejaba más tranquila.
Llegamos a destino, bajé del vehículo y me quedé pensando, no importa el trabajo que sea, dentro o fuera de casa, ocho, diez o doce horas, las mamás hacemos lo que sea, no bajamos los brazos así nomás y mucho menos nos damos por vencidas.