Ante el lanzamiento de la primera semaglutida de producción nacional aprobada en Argentina para el tratamiento del sobrepeso y la obesidad, desde el Hospital “Doctor Arturo Oñativia”, de Salta, la especialista en clínica médica y diabetología Florencia Soto explicó que el abordaje contra la obesidad debe ser “multidisciplinario” y sostenerse en el tiempo, al tiempo que debe estar basado en varias aristas, entre las que se destacan la alimentación, la actividad física y el aspecto psicológico, teniendo en cuenta que se trata de una enfermedad crónica muy compleja.
“El Atlas Mundial de la Obesidad 2025 de la Federación Mundial de la Obesidad (WOF) habla de cifras que son alarmantes, teniendo en cuenta que establece que 1.100 millones de personas a nivel mundial tienen obesidad y se espera que en breve sean muchos más”, explicó la médica en diálogo con el programa De eso se trata, que se emite los sábados a la mañana, a través de la emisora de radio FM Cadena Infinito.
La especialista reveló que en Argentina, “en este año 2025 se habla del 73% de adultos con sobrepeso y obesidad”, y calificó a la obesidad como “una pandemia”, al tiempo que aclaró que no se trata de una cuestión de países pobres o ricos, ni de dinero, porque “hay casos como Estados Unidos, que es un país de primer mundo, y uno daría por hecho que no tendría que ser uno de los países donde más prevalencia de obesidad hay, pero, sin embargo, es todo lo contrario”.
Para 2030, se espera un incremento del 115% desde 2010, con lo que más de 2.600 millones de personas estarán afectadas con sobrepeso a nivel global, con énfasis en países de ingresos bajos y medios, y una preocupante aceleración en la obesidad infantil, según lo establece la Federación Mundial de la Obesidad.
“La obesidad es una enfermedad crónica de la cual se desprenden otras, como la diabetes tipo 2, el colesterol alto, la presión alta, los problemas musculoesqueléticos, la artrosis”, dijo Soto.
Beneficios para combatir la obesidad
Luego, la profesional destacó que el medicamento lanzado por Elea Phoenix, que es un laboratorio argentino, “es inyectable y no es nuevo", sino que "tiene muchísimo tiempo ya, solo que inicialmente estos análogos de GLP-1, o semaglutide, como se denomina la monodroga, se utilizaban para la diabetes tipo 2, y con el tiempo vieron que tenían muchos beneficios para la obesidad”.
El fármaco, cuyo nombre comercial es Obetide, “es la misma monodroga, pero de un laboratorio argentino”, según insistió la médica, quien resaltó que es una droga que “se usa desde hace muchos años y que posee mucha seguridad cardiovascular”.
Esta versión argentina del medicamento es, en su dosis más alta, mucho más económica que el que se consigue en otros países, y la presentación es a través de cuatro jeringas prellenadas de administración vía subcutánea, una vez por semana.
La especialista destacó que la “predisposición genética” incide en gran medida en la obesidad, y acotó: “si ustedes tienen papás obesos, seguramente los niños también, por esta predisposición y por el medio en el que se mueven”, tras lo que manifestó: “la prevalencia de obesidad infantil es enorme”.
“Es realmente muy complejo porque todo parte de las políticas de salud. Hay pocos países que están preparados para el tratamiento de la obesidad en el sistema de salud, porque es un tratamiento multidisciplinario. No es que hoy te vas a poner el inyectable y chau obesidad. Va más allá de eso, y la indicación de esta medicación inyectable, que se aplica una vez por semana, tiene que estar prescrita por un profesional de la salud", amplió.
Tratamiento multidisciplinario
En este sentido, insistió en que esta enfermedad requiere de “un tratamiento multidisciplinario”, que “tiene muchas aristas”, entre las que mencionó “la alimentación, la actividad física, la parte psicológica, la contención del equipo de salud”, y expuso que es necesario “sostenerlo en el tiempo”.
“Es un día a la vez”, explicó Soto, al tiempo que remarcó que la medicación “no es para todos”, y mucho menos para quienes, “teniendo un sobrepeso leve, creen que aplicándosela bajan de peso y listo”.
El abordaje de la obesidad “es muy complejo”, y “difícil”, reveló la especialista, que también hizo hincapié en que el rol de la familia “es fundamental” y en que “no todo es prohibiciones”.
“Cada persona es un universo, entonces hay que sentarse y hablarlo con esa persona que tenemos en frente y ver cómo podemos acompasar el sentir, porque es complejo. Esto pasa también mucho por estas cuestiones de ansiedad, afecto", detalló, tras lo que insistió: “es una enfermedad y hay que tratarla como tal. En nuestro país somos muy estigmatizantes, lamentablemente”.
Por otro lado, comentó que el hospital de Oñativia cuenta con un equipo multidisciplinario que “atiende 12 mil consultas anuales”, en el que incluso se realizan cirugías bariátricas, que requieren una serie de insumos especiales que provee el hospital público, y explicó que el que llega a esa instancia debe cumplimentar "todo un tratamiento previo, con la psicóloga, la nutricionista, el profesor de actividad física adaptada, que se da en el natatorio Juan Domingo Perón”.
No existe la magia
“Entonces, tratamos que la persona llegue óptima al momento de la cirugía”, sostuvo, y concluyó que en esto todavía “no existe la magia”, porque “la cirugía bariátrica es muy eficaz, pero hay que sostenerla también, al igual que la medicación inyectable”.
En tanto, el catedrático de Nutrición y Bromatología de la Universidad Rovira y Virgili de Tarragona, Jordi Salas-Salvadó, advirtió que bajar de peso con los fármacos contra la obesidad y la diabetes, los análogos de la GLP-1, pero sin hacer dieta ni ejercicio físico, “es una equivocación total” que puede tener consecuencias, como efecto rebote o, incluso, pérdida severa de masa y fuerza muscular.
“Me he encontrado con muchas personas que quieren bajar de peso sin hacer ningún esfuerzo, sin cuidarse, sin hacer ejercicio, sin tener que hacer dieta. Esto es una equivocación total”, aseguró en una entrevista con EFE Salud.
El catedrático e investigador celebra la llegada de estos fármacos contra la diabetes y la obesidad (los popularmente conocidos Ozempic o Mounjaro) convencido de que “van a ayudar a muchas personas”, pero considera que “se está haciendo un uso irracional” de estos medicamentos.
Consecuencias como sarcopenia y efecto rebote
“No está indicado tomar el fármaco sin dieta y sin ejercicio físico”, insistió el también director del programa de Nutrición del Centro de Investigación Biomédica en Red de la Obesidad (CIBERobn), quien sostuvo que “primero hay que probar si se puede alcanzar un peso normal a través de dieta y de ejercicio y después tener la autorización de los fármacos”.
Para Salas-Salvadó, “el problema con los análogos de la GLP-1 es que a muchos les dan nauseas, les quitan el hambre y eso va muy bien para bajar de peso, pero si no cuidas la dieta, si haces dietas deficitarias, una de las posibles consecuencias de este tipo de fármacos es que pueden producir sarcopenia, pérdida de masa y fuerza muscular, en personas con obesidad y en mayores”.
Pero también otra de las consecuencias es el denominado, efecto rebote: “Cuando una persona toma un fármaco sin hacer ejercicio ni dieta, baja de peso y es entonces cuando lo deja de tomar y se produce un efecto yo-yo”, y recupera los kilos perdidos.