El Servicio Nacional de Sanidad y Calidad Agroalimentaria decomisó un total de 76.800 huevos frescos que eran transportados sin la documentación sanitaria obligatoria, en condiciones irregulares y sin garantías de inocuidad, en distintos operativos realizados en la provincia de Salta.
Las intervenciones se llevaron a cabo en el puesto de control Senda Hachada, ubicado en Embarcación, departamento General José de San Martín, y en el puesto de reaseguro de Aguaray.
Según informaron desde el organismo, la mercadería era trasladada en diversos vehículos provenientes principalmente de Jujuy y con destino a Formosa. Algunos de estos transportes no contaban con la habilitación correspondiente para el traslado de alimentos ni con el permiso de tránsito sanitario exigido.
Durante los controles de rutina, los inspectores del Centro Regional NOA Norte del SENASA también detectaron la falta de rótulos identificatorios y documentación de trazabilidad, elementos clave para garantizar el origen y destino de los productos. Esta situación impide asegurar la inocuidad de la mercadería y representa un riesgo para la salud de los consumidores.
Ante estas irregularidades, y conforme a los protocolos vigentes para productos considerados de riesgo sanitario, el organismo procedió al decomiso, desnaturalización y destrucción de la totalidad de los huevos.
Desde el SENASA señalaron que estos operativos forman parte de las acciones permanentes que se realizan en conjunto con fuerzas de seguridad nacionales y provinciales, a través de controles en rutas y patrullas móviles, con el objetivo de garantizar el cumplimiento de las normativas sanitarias, preservar el estatus sanitario del país y asegurar la calidad de los alimentos que llegan a la población.
Evasión de controles y riesgos para la salud detrás del contrabando
El contrabando de huevos —como de otros alimentos— suele darse por una combinación de factores económicos y de control:
1. Evitar costos y controles
Transportarlos sin habilitación permite a quienes los comercializan evitar impuestos, tasas sanitarias y requisitos legales. Eso reduce costos y aumenta la ganancia.
2. Diferencias de precios entre regiones
Cuando hay zonas donde el huevo es más barato (por producción local o subsidios) y otras donde es más caro, aparece un incentivo para trasladarlos ilegalmente y venderlos con mayor margen.
3. Falta de documentación o trazabilidad
Algunos productores o intermediarios no pueden cumplir con los requisitos del Servicio Nacional de Sanidad y Calidad Agroalimentaria (como controles sanitarios o registro de origen), por lo que optan por canales informales.
4. Demanda constante
El huevo es un alimento básico, de alta rotación y consumo masivo. Eso hace que siempre haya mercado, incluso para productos que no cumplen normas.
5. Problemas logísticos o informalidad
En economías regionales con mucha informalidad, es común que pequeños operadores intenten “saltear” controles para agilizar ventas.
Las diferencias de precios, la evasión de controles y la alta demanda explican una práctica ilegal que, además de afectar al comercio formal, representa un riesgo sanitario para los consumidores.