¿Cómo bajo de peso después de las fiestas?

Dietas de moda: "No todas tienen un respaldo científico sólido"

La Federación Argentina de Cardiología advierte sobre los riesgos del ayuno intermitente y otras dietas populares, y enfatiza la importancia de la evaluación individual y el acompañamiento profesional.

Por Redacción Gente de Salta

La dieta debe ser equilibrada y contar con acompañamiento profesional — (pixabay)

Pasaron las fiestas de fin de año y con ello tiende a disminuir el consumo de los alimentos altos en calorías que suelen colmar las mesas de la época, pero la preocupación queda:¿cómo volvemos al peso adecuado?

Allí, muchos recurren a las dietas de moda, entre ellas el ayuno intermitente, para tratar de acomodar la alimentación y, con ello, el peso corporal.

En este contexto, es bueno conocer la postura de las organizaciones científicas sobre el tema, teniendo en cuenta que algunos de estos regímenes no están exentos de riesgos y requieren de una evaluación personalizada, con un acompañamiento médico y nutricional apropiado.

“Aunque estas prácticas suelen asociarse con promesas de descenso rápido de peso, mejoras metabólicas o desintoxicación, no todas tienen un respaldo científico sólido, y algunas pueden implicar riesgos si no se realizan con acompañamiento profesional”, señaló el médico cardiólogo Diego Picchio (MP 3016), quien además es miembro del Comité de Salud Ambiental y Prevención Cardiovascular de la Federación Argentina de Cardiología (FAC).

Sus palabras invitan a la reflexión, a buscar un equilibrio entre el deseo de resultados inmediatos y la prudencia que exige el cuidado de la salud.

Dietas y ayuno intermitente

Ayuno intermitente

El ayuno intermitente incluye distintos esquemas que alternan períodos de alimentación habitual con períodos de restricción parcial o total de alimentos, y entre sus variantes más populares se pueden mencionar el 16/8, donde 16 horas de ayuno en el día se combinan con 8 horas en las que se puede consumir alimentos; o el 5:2 días, que consiste en ingerir alimentos de manera normal durante cinco días, y en los dos restantes restringir la ingesta a 500 o 600 calorías.

¿Qué ocurre realmente en el cuerpo durante estas fluctuaciones? Durante las primeras horas de ayuno, el cuerpo utiliza la glucosa disponible; luego descienden los niveles de insulina, aumenta el uso de grasas como fuente de energía y se activan procesos metabólicos asociados a:

• Reducción moderada del peso corporal
• Disminución de glucosa y mejora de la sensibilidad a la insulina
• Mayor utilización de grasas (lipólisis)
• Reducción del estrés oxidativo y de algunos mediadores inflamatorios, según ciertos estudios

“En personas con sobrepeso u obesidad, el ayuno intermitente puede lograr una pérdida de peso similar a la de una dieta hipocalórica tradicional", precisó Picchio, quien detalló que "algunos estudios muestran pequeñas mejoras en la presión arterial, el colesterol LDL y los triglicéridos", pero "hasta el momento no se ha demostrado que el ayuno sea superior a otros enfoques nutricionales cuando la pérdida de peso es comparable”.

Respecto a los riesgos, el cardiólogo mencionó la posibilidad de hipoglucemia, que es el descenso en los niveles de azúcar, en personas con diabetes bajo tratamiento, la aparición de atracones o conductas alimentarias poco saludables y descompensaciones en personas con enfermedades cardiovasculares no controladas.

“No es una estrategia adecuada para todas las personas y debe evaluarse de manera individual”, concluyó.

Diego Picchio, médico cardiólogo de la FAC (Facebook)

Las dietas cetogénica y detox

Por otro lado, se refirió a la dieta cetogénica, más conocida como keto, que se caracteriza por un alto consumo de grasas y una baja ingesta de carbohidratos, y dijo: "En el corto plazo puede generar descenso de peso y mejoras en los niveles de glucosa. Sin embargo, en personas con cierta predisposición genética puede aumentar el colesterol LDL, producir cetosis excesiva y generar déficits de micronutrientes, por lo que solo es útil en situaciones puntuales y bajo un seguimiento médico-nutricional estricto”.

Otro caso es la dieta détox, que propone “eliminar toxinas” a través de jugos o restricciones extremas, sobre lo que Picchio aclaró que “no existe evidencia científica que demuestre beneficios reales".

"El organismo ya cuenta con mecanismos propios de desintoxicación a través del hígado y los riñones”, indicó el médico.

Entre los riesgos de este tipo de dietas se encuentran la hipoglucemia, la pérdida de masa muscular y los desequilibrios hidroelectrolíticos, por lo que no son recomendadas por las sociedades científicas.

Ultra hipocalóricas y de superalimentos

Por su parte, las dietas ultra hipocalóricas prometen descensos rápidos de peso mediante una restricción severa de calorías, pero los estudios muestran que, si bien el peso baja rápidamente, suele aparecer el efecto rebote y una pérdida significativa de masa muscular.

“Entre los riesgos se incluyen arritmias, alteraciones hidroelectrolíticas, baja presión arterial y trastornos de la conducta alimentaria", explicó Picchio, quien agregó que "por estos motivos, solo deben indicarse en situaciones médicas muy específicas”.

Por otro lado, sobre las dietas basadas en los llamados superalimentos, a los que se les atribuyen propiedades casi “curativas”, el profesional recordó que “ningún alimento por sí solo previene ni cura enfermedades" y reveló que "los beneficios para la salud dependen del patrón alimentario en su conjunto, no de productos aislados”.

Dietas hipocalóricas

Frente a la gran cantidad de información que circula en distintos medios sobre dietas, desde la FAC recuerdan, a través de un comunicado, que todo enfoque alimentario debe cumplir con tres principios básicos: seguridad metabólica y cardiovascular, posibilidad de sostenerse en el tiempo y adecuación al contexto clínico de cada persona.

“Las investigaciones muestran que los patrones alimentarios con mayor evidencia en la reducción del riesgo cardiovascular a largo plazo siguen siendo la dieta mediterránea, la dieta DASH -plan alimentario enfocado en reducir la presión arterial y mejorar la salud cardiovascular-, y otras formas de alimentación basadas en alimentos reales, con bajo nivel de procesamiento y un adecuado equilibrio de nutrientes", señaló Picchio, al tiempo que indicó que "hasta el momento, ninguna dieta de moda ha demostrado ser superior de manera sostenida a estos modelos, que cuentan con décadas de respaldo científico”.

En este sentido, desde la FAC se destaca que tanto las dietas de moda como el ayuno intermitente pueden ofrecer beneficios en determinados grupos de pacientes, pero no son soluciones universales ni están exentas de riesgos, y se sostiene que la clave continúa siendo la educación, la evaluación personalizada y el acompañamiento médico y nutricional, especialmente en personas con enfermedades crónicas o con riesgo cardiovascular.

La Federación Argentina de Cardiología, actualmente presidida por el doctor Diego Echazarreta, de la ciudad de La Plata, en la provincia de Buenos Aires, es una institución científica con más de cincuenta años estimulando la excelencia en la cardiología nacional a lo largo y a lo ancho del país.

Está compuesta por 33 sociedades federadas, cinco delegaciones, 25 comités científicos de subespecialidades y 14 secretarías, de las cuáles la de Extensión a la Comunidad, cuyos responsables son los doctores Sonia Costantini, Luis Cicco y Natalia Cocco, es la encargada de ejecutar las políticas vinculadas a la prevención dirigidas al público general no médico.

Además, la doctora Lorena Brocal se desempeña como nexo entre la Mesa Directiva de la FAC y la Secretaría de Extensión a la Comunidad, lo que representa un aporte de la Institución como Sociedad Médica, a la concientización y prevención de la enfermedad cardiovascular.

En tanto, es miembro pleno de la World Heart Federation y está vinculada a importantes Sociedades Científicas Internacionales.