Un trabajador de la Universidad Nacional de Salta (UNSa) con 37 años de antigüedad, que se desempeña actualmente como Director de Servicios Generales, se encuentra en el centro de una controversia por supuestas órdenes de maltrato hacia perros comunitarios del campus, situación que según manifiesta se trata de una difamación basada en información distorsionada.
Se trata del licenciado Santiago Tejerina, director de la obra de servicio y responsable directo de los celadores, sobre quien pesan las declaraciones de un activista por los derechos de los animales, que denunció públicamente que empleados de la institución habrían recibido órdenes de "desaparecer o matar" a los perros que habitan el predio universitario, con amenazas de despido en caso de no cumplir.

El origen del conflicto
Gente de Salta se comunicó con la familia del trabajador señalado y su esposa, quien indicó que el malentendido se originó tras un incidente en el que un perro del predio mordió a una profesora. Aunque la afectada no quiso presentar denuncia, el protocolo institucional exigía dejar constancia del hecho en actas, algo que no se concretó pese a las indicaciones del denunciado.
A partir de eso, el encargado de los celadores, es decir Tejerina, dio instrucciones claras de evitar la proliferación masiva de perros en el predio para evitar mayores riesgos "pero jamás insinuó dejar de alimentar a los que ya viven ahí ni mucho menos matarlos", afirmó su esposa, quien pone las manos en el fuego por su compañero de vida ya que ella misma convive con los animales que su esposo decide “llevar a comer a casa, o a curarlos e incluso, adoptarlos”.

Versiones encontradas
El proteccionista en cuestión había indicado en los medios que le llegó la información de que "los empleados afectados, dos celadores y una guardia de seguridad, fueron indicados que debían sacar, regalar o matar a los perros, y que si no lo hacían podrían perder su trabajo".
Sin embargo, la familia del trabajador acusado sostiene que se trata de un "teléfono descompuesto" generado por algunos empleados que distorsionaron el mensaje original. “La instrucción también debía constar en actas pero no se escribió, y corrió como una bola de nieve especialmente por parte de uno de los trabajadores que se encargó de cambiar el mensaje”.
La Universidad Nacional de Salta, por su parte, emitió un comunicado a través del cual se compromete a investigar a fondo.
Consecuencias familiares
La difusión de las acusaciones en redes sociales y medios de comunicación generó, "una ola de agresiones contra el acusado e incluso sus hijos". La esposa del señalado y toda su familia se encuentra "consternada por la difamación que perdió el control en las redes".
La familia anunció que acudirá a los medios legales para defenderse, considerando que se trata de "una calumnia con severas consecuencias" que generó "maltrato, insultos y hasta amenazas".

Motivaciones cuestionadas
En cuanto a las razones detrás de la supuesta distorsión del mensaje, según su familia, sospechan que proviene de trabajadores "que se niegan a cumplir con su horario de trabajo y sus obligaciones", ya que a quien acusaron, junto a otro profesor universitario que también cayó en la bolsa, es conocido como "una persona exigente del cumplimiento del trabajo de sus subordinados".
Desde las protectoras locales y asociaciones animalistas habían manifestado su repudio a las supuestas órdenes de maltrato y aseguraron que acompañarían a docentes y estudiantes para evitar cualquier daño hacia los animales del campus universitario.