Luis y Noelia Galian, forman una pareja ava guaraní de la localidad salteña de Embarcación, que llegó a la capital provincial con la urgencia de acompañar a su hijo de ocho años, derivado por un cuadro de cálculos urinarios que requirió cirugía.
En diálogo con Gente de Salta agradecen que el hospital de Embarcación lo derivara rápidamente a Orán, donde estuvo tres días internado hasta ser trasladado al Hospital Materno Infantil, donde fue intervenido quirúrgicamente y hoy se recupera favorablemente.
Pero las cosas no son fáciles para quienes vienen del interior con lo puesto a acompañar a sus familiares: Desde entonces, enfrentan una cadena de dificultades -falta de alojamiento, de información adecuada, imposibilidad de comunicarse con su familia y ausencia de respuestas claras por parte de organismos estatales.
El niño fue llevado a la guardia el domingo de la semana pasada, luego de amanecer sin poder orinar y con un intenso dolor. Tras estudios iniciales, los médicos detectaron sangre en la orina y ordenaron su internación. Sin pediatra disponible, permaneció en observación hasta el lunes, cuando finalmente fue derivado a Orán y luego a Salta capital. “Ahora está mejor, está comiendo y va evolucionando”, cuenta Noelia.

La familia vive en una zona rural de Embarcación, donde el acceso al agua potable es limitado. El niño consume agua de río, como la mayoría de las familias de la comunidad. No es el primer episodio grave cuenta su papá: Años atrás, otro de sus hijos sufrió un shock séptico y estuvo al borde de la muerte. Aunque algunos servicios fueron mejorando, el agua del río “a veces viene revuelta” y no siempre es segura, agrega.
Tienen seis hijos -de 4, 6, 8, 10, 12 y 15 años- que hoy están al cuidado de los abuelos.
Un robo sin denuncia
Mientras buscaba comprar comida mediante transferencia, Noelia fue asaltada en la zona de calle Sarmiento, a plena luz del día. Le robaron el celular y con éste la posibilidad de usar el dinero que su familia le había enviado. Intentó radicar la denuncia en distintos lugares, incluso en la Comisaría Primera de la Policía, pero asegura que no se la tomaron: “Nos dijeron que no porque somos de afuera”, relata.
Desde la comisaría indicaron a Gente de Salta que la familia relató el robo, pero que no formalizó la denuncia porque buscaban rastrear el teléfono y no pudieron hacerlo al desconocer la contraseña del correo asociado. Según el oficial, “lo dieron por perdido”.
Afortunadamente, tras difundirse el caso, la familia recibió la donación de un teléfono que les permitirá comunicarse con los suyos.

Entre la terminal, la plaza y el hospital
Mientras Noelia permanece junto a su hijo hospitalizado, Luis pasó varias noches durmiendo en la terminal, en una plaza o incluso en la puerta del hospital. Un enfermero le indicó la dirección del albergue del IPPIS, donde finalmente puede pasar la noche, aunque sin apoyo económico para volver a su localidad.
Desde el hospital les informaron que el albergue oficial estaba completo. La asistencia social sugirió el IPPIS (Instituto Provincial de los Pueblos Indígenas de Salta), ubicado a unas quince cuadras, pero allí sólo pueden dormir y comer.
La familia depende de la comida que brinda el Materno Infantil para los acompañantes. “Lo que necesitamos es ayuda para volver a Embarcación cuando den el alta. El pasaje cuesta 35 mil por persona y somos tres”, explica Luis.

“Si no sos cacique o familiar… arregláte como puedas”
Si bien el problema de salud del niño está encaminado, los padres aprovecharon el contacto con este medio para describir cómo es el día a día en su comunidad y las dificultades estructurales que enfrentan.
Ambos trabajan: Ella como empleada de casas particulares y él en la cosecha de tomates. Durante la temporada estival viaja a Mendoza para trabajar en la cosecha de ajo; este año, por la internación de su hijo, perdió los pasajes y deberá esperar la próxima temporada. Cuando no hay cosecha, se desempeña como árbitro de fútbol en ligas locales.
Orgullosos, cuentan que sus seis hijos terminaron el año escolar con todas las materias aprobadas.
Pero Luis reclama lo que considera una situación injusta: “Nos enoja que nuestra hija más grande es muy inteligente y se merece una beca, la tramitamos. Pero las becas, así como las casas que construye el gobierno, se las dan a los hijos y familiares de caciques. Le dieron beca a una familia con dos hijos; nosotros tenemos seis”, señala. También recuerda haber trabajado “gratis” para Desarrollo Social repartiendo módulos alimentarios para su comunidad: “Y así y todo, nada”.
Gracias a la difusión de Gente de Salta, salteños solidarios se comunicaron para regalarle a la pareja un teléfono y adquirir una línea telefónica: Todavía se puede seguir colaborando con ellos que necesitan alimentarse y en cuanto puedan volver a casa, comprar los pasajes. Pueden comunicarse con Noelia Galian al 387 5692255 o encontrarla en el hospital Materno Infantil.
Alias: Galinoe.214