Un descubrimiento excepcional

El esqueleto de dinosaurio hallado en La Rioja que abre nuevas pistas sobre su evolución

Un hallazgo en la alta precordillera riojana reveló el fósil casi completo de una especie desconocida que vivió hace más de 230 millones de años. Los investigadores creen que podría reescribir parte del origen de los primeros dinosaurios.

Por Redacción Gente de Salta

Ilustración de reconstrucción en vida de Huayracursor jaguensis — (GDS)

En una zona aislada y barrida por vientos extremos, a más de 3.000 metros de altura, en el oeste de La Rioja, un grupo de paleontólogos argentinos encontró el esqueleto casi completo de un dinosaurio primitivo. El animal pertenece a una especie nunca antes descrita y es, según los científicos, uno de los ejemplares más antiguos descubiertos hasta ahora en el planeta.

El fósil publicado en la revista Nature fue bautizado Huayracursor jaguensis, en referencia al viento característico de la región y al pequeño pueblo cercano de Jagüe. Se trata de un ancestro temprano de los dinosaurios de cuello largo que dominarían el Jurásico y el Cretácico, enormes criaturas como Argentinosaurus o Patagotitan. Pero este pariente remoto apenas medía dos metros de largo y pesaba alrededor de 20 kilos: un gigante, en miniatura, para su tiempo.

Parte de los huesos recuperados de Huayracursor

Una región inhóspita que esconde un nuevo capítulo de la vida en la Tierra

El hallazgo ocurrió en la Quebrada Santo Domingo, en el departamento Vinchina, un territorio casi inexplorado desde el punto de vista paleontológico. Allí afloran rocas de distintas edades dentro de una cuenca geológica cuya evolución, según nuevos estudios, habría sido independiente de otros grandes yacimientos triásicos de Sudamérica.

Durante décadas, la mayor parte de la fauna del Triásico superior del continente fue encontrada en la cuenca Ischigualasto Villa Unión entre San Juan, La Rioja y el sur de Brasil considerada uno de los grandes laboratorios naturales del planeta para estudiar los orígenes de los dinosaurios y los ancestros de los mamíferos.

Parte del equipo de trabajo en el campo

“Cuando encontrás algo así, se mezclan dos sensaciones: la alegría absoluta y la conciencia de todo el trabajo que viene después”, cuenta Jeremías Taborda, paleontólogo del Centro de Investigaciones en Ciencias de la Tierra de la Universidad Nacional de Córdoba.

Una década de campañas y un descubrimiento inesperado

Las primeras expediciones al área comenzaron en 2015 con una premisa simple: explorar un territorio desconocido. Un año después aparecieron los primeros indicios de fauna triásica; y en 2018, una mañana, el paleontólogo Agustín Martinelli encontró pequeñas falanges que no encajaban con ninguna especie conocida.

Ese rastro condujo al equipo hasta un esqueleto excepcionalmente conservado: parte del cráneo, la columna vertebral completa hasta la cola, las extremidades y la cadera. Para extraerlo fue necesario conformar un gran “bochón” de yeso, que luego se trasladó al laboratorio y pasó incluso por el tomógrafo de un hospital. La imagen confirmó lo que la roca insinuaba: el animal había quedado fosilizado prácticamente en posición anatómica.

Comparación del esqueleto de Huayracursor con otras especies y con un esqueleto humano.

El análisis científico llevó más de dos años. “Estimamos que Huayracursor tiene entre 225 y 230 millones de años, lo que lo ubica entre los dinosaurios más antiguos del mundo”, explica Taborda.

Un dinosaurio primitivo con señales de futuro

Huayracursor presentaba dos características clave para su época: un cuello proporcionalmente más largo y un tamaño mayor que el del resto de los dinosaurios tempranos. Estos rasgos permiten comprender cómo aparecieron los primeros parientes de los gigantes que dominarían millones de años después.

El hallazgo no solo aporta nueva información biológica, sino también datos geológicos que obligan a revisar la historia de la cuenca riojana. Para los investigadores, esa región podría abrir una nueva frontera de exploración hacia el oeste, en plena cordillera.

Impacto científico y oportunidad local

Además del valor académico, el descubrimiento impulsa un proyecto en marcha: la creación de la “ruta de los dinosaurios”, un corredor turístico-cultural que busca poner en valor los yacimientos del interior riojano mediante recreaciones digitales, visitas guiadas y propuestas de turismo científico.

“Estos proyectos pueden convertirse en alternativas de desarrollo sostenible para comunidades pequeñas, algunas de menos de 2.000 habitantes”, señala Martín Hechenleitner, paleontólogo del Conicet y uno de los responsables del estudio.

El fósil se encuentra actualmente depositado en el Crilar, en Anillaco, siguiendo la legislación argentina que establece que los restos paleontológicos pertenecen a la provincia donde son hallados. Allí, a resguardo en una institución local, descansa uno de los primeros capítulos de la historia de los dinosaurios.