Melanie Chaig García es salteña, licenciada en Diseño de Interiores pero, ante todo, una soñadora nata que nunca dejó de focalizar en esa pasión que traía desde niña y que, sin saberlo, la unía a su abuela paterna.
En 2023 pudo abrir su propio local “Lamp House” que hoy funciona en Leguizamón 942 y donde esta emprendedora salteña recibe a sus clientes con la calidez y una amplia sonrisa que invitan a conocer más sobre el diseño de interiores.
Con miedos, dudas, incertidumbre pero con un sueño claro, decidió hace algunos años, dejar atrás “lo seguro y salir de la zona de confort”: renunciar a un trabajo fijo para lanzarse al mundo del emprendedurismo.
Como toda decisión difícil, Melani tuvo que procesar este cambio y, pese a cada dificultad que tuvo en el camino, hoy celebra cada logro.

El proceso de un sueño
Detrás de cada proyecto hay una historia y en Lamp House hay una mujer que soñó en grande: “emprender no siempre es fácil, es creer en una idea cuando todavía nadie más la ve”, expresó Melanie para comenzar a relatar como fueron sus inicios en este proyecto que le cambió la vida.
“Tomar la decisión de dejar un trabajo fijo me llevó por lo menos dos años porque en el trabajo que tenía estaba muy cómoda, era muy amena la relación laboral, los clientes y mi jefa”, contó. A lo que agregó: “Di un paso grande en mi camino por independizarme, es muy distinto cuando uno estudia y se capacita a tener que a abrir un local con todo lo que ello significa”.
Sin saberlo, ya que Melanie perdió a su abuela cuando tenía 5 años, llevaba dentro el “gen del diseño” sin saberlo, pues esa mujer, que había dedicado toda su vida a la decoración en Rosario de la Frontera tenía su propio sueño que no pudo concretar.
Esta historia la conoció por su padre, hace algunos años, cuando le contó que su madre tenía un gusto exquisito por la decoración y siempre había querido crear lámparas. Ahora sabía que esa pasión tenía un referente sin ni siquiera haber podido compartir mucho tiempo con ella ya que la perdió cuando apenas tenía cinco años.
“Mi abuela tenía una regalería en Rosario de la Frontera, ella se llamaba Rubí del Valle Anuch. Traía todo lo novedoso en cuanto a vajilla, decoración, cristalería. Era una vendedora y emprendedora innata”, reveló.
El “valor agregado" de Lamp House
“Hay días largos, decisiones difíciles, muchos desafíos y adversidades, pero también hay pasión, aprendizaje y la satisfacción de ver cómo una idea se convierte en algo real” reflexiona Melanie sobre el esfuerzo de todos estos años y agrega: “Cada lámpara, cada mueble y cada detalle que elegimos en Lamp House tiene un pedacito de ese camino”.

Consultada sobre cómo fueron los primeros trabajos que realizó, esta joven emprendedora recordó: “Yo empecé vendiendo lámparas y repartiendo casa por casa con una motito chiquita que tenía post pandemia, en el 2021 y ya en el 2023 decido lanzarme sola”.
Melanie asegura que el salteño se interesa cada vez más por la decoración aunque todavía le falta derribar el mito de que “decorar es caro porque no es así” y explica los motivos: “Con cosas accesibles se puede lograr algo lindo, utilizando muebles que el cliente ya tenga, reciclando, porque lo que hacemos en Lamp House además de iluminar tus espacios, es brindar un asesoramiento personalizado, mi premisa es cuidar el bolsillo del cliente, podemos sumar otros objetos, pero siempre a partir de lo que el cliente prefiera”.
Siguiendo esta línea, Melani también indicó que los hombres también eligen decorar sus ambientes para sentir la calidez de un hogar, aunque el salteño todavía sigue siendo bastante conservador en algunas cuestiones como el color: “prefieren los colores neutros y no innovar con colores más vivos, como el amarillo, turquesa u otros que actualmente son tendencia”.

En Lamp House el eslogan es “poner luz para hacer brillar tus espacios”, por ello además de la iluminación, se fabrican muebles de hierro y madera, se confeccionan cortinas y se brinda un asesoramiento profesional en diseño de interiores.
Para concluir, Melanie dejó un mensaje final a la gente: "hay que animarse a cumplir los proyectos” y pese a cualquier dificultad o contratiempo, no bajar los brazos: “El camino es durísimo, no te voy a decir que no, pero hay que animarse porque siendo emprendedor no tenés un techo. Es uno el que tiene que poner los objetivos, las metas, no rendirse, que es fundamental y siempre pensar en positivo”.
“Yo disfruto día a día de mi trabajo, soy una agradecida, porque puedo trabajar de lo que amo, pese a las circunstancias que hoy se viven en el país, que está durísimo, sigo apostando a lo mío con todo el corazón”, cerró la emprendedora.