Gente de Salta dialogó con el ciclista salteño por adopción Javier “Palito” Macías, quien viene de afrontar una intensa seguidilla de competencias de alto nivel, incluyendo un Mundial y el Campeonato Argentino en apenas dos semanas.
Lejos de sentir el peso del calendario, Macías aseguró que la exigencia forma parte de su rutina: “Uno ya lleva muchos años en esto, entonces la preparación es larga y estamos acostumbrados a esa exigencia física”, explicó. Si bien reconoció que no llegó en su punto máximo, destacó la base construida durante una pretemporada de cuatro meses y el trabajo en el gimnasio como claves para sostener el rendimiento.
En cuanto al nivel competitivo, el ciclista resaltó la paridad que existe en su categoría, la Master B2, tanto a nivel internacional como nacional. “Las diferencias son muy finas, somos varios corredores que, según el día y el circuito, podemos estar para ganar. Eso hace que las carreras sean muy ajustadas”, detalló.
Los resultados acompañaron: en el Mundial logró meterse entre los diez mejores, superando incluso sus propias expectativas. “Si entraba en el top 20 ya era bueno, así que terminar en el top 10 fue fantástico”, afirmó. En el Campeonato Argentino, disputado en Mendoza, también valoró su desempeño en un terreno que conoce bien, aunque reconoció que aún le queda la cuenta pendiente de ganar allí una carrera.
Con 47 años y una vigencia notable, Macías también habló de su preparación: “Después de los 40, el gimnasio pasa a ser fundamental. Y en lo estratégico, la experiencia te permite conocerte, saber cuándo arriesgar y cuándo no”. Incluso confesó que mantiene intacta su ambición: “Tengo el mismo hambre de gloria que cuando tenía 23”.
Pero más allá de los resultados, hay un vínculo más profundo. Para él, la bicicleta no es solo un deporte: “Es una parte fundamental de mi vida”, dijo. Desde su infancia, cuando se movía a todos lados en dos ruedas, hasta su presente, donde incluso su vida personal y laboral están atravesadas por el ciclismo.
En una fecha que celebra este deporte en todo el mundo, la historia de Macías refleja no solo el esfuerzo y la constancia de un atleta, sino también la pasión de toda una vida sobre la bicicleta.
Porque se conmemora cada 15 de abril el Día Internacional del Ciclista
El motivo se remonta a 1943, cuando el químico Albert Hofmann realizó un viaje en bicicleta desde su laboratorio hasta su casa en Suiza. Lo particular de ese recorrido fue que lo hizo bajo los efectos del LSD, sustancia con la que estaba experimentando en ese momento. Las sensaciones, alucinaciones y la experiencia vivida durante ese trayecto marcaron un episodio histórico que, con el tiempo, derivó en la elección de esta fecha como una forma simbólica de homenaje al uso de la bicicleta.

Sin embargo, esta no es la única jornada dedicada a este medio de transporte. A nivel global, la Organización de las Naciones Unidas estableció el 3 de junio como el Día Mundial de la Bicicleta. En esa fecha, organismos y comunidades de todo el mundo promueven el uso de la bicicleta como una alternativa de movilidad sostenible, económica y amigable con el medio ambiente, además de visibilizar los derechos de los ciclistas.
Hoy en día, la bicicleta no solo representa un medio de transporte ecológico, sino también uno de los deportes más practicados a nivel mundial. Su crecimiento ha sido tal que forma parte de los Juegos Olímpicos, donde se compite en distintas disciplinas como ciclismo de ruta, pista, montaña y BMX.

Más allá de su origen anecdótico o de su presencia en las grandes competencias, la bicicleta se ha consolidado como un símbolo de salud, sustentabilidad y libertad. En un contexto donde las ciudades buscan alternativas más limpias y eficientes de movilidad, el ciclismo continúa ganando terreno y reafirmando su lugar en la vida cotidiana de millones de personas en todo el mundo.