Reparación histórica

Establecen la autoría de una obra encontrada en Mar del Plata y que habría sido robada por los nazis

Un peritaje revela que el cuadro, hallado en Argentina y atribuido inicialmente a Ghislandi, podría ser en realidad de Giacomo Ceruti, "Il Pitocchetto", y valdría 250.000 euros.

Por Redacción Gente de Salta

El cuadro "Retrato de Dama" — (Ministerio Público Fiscal de la Nación)

La investigación sobre una pintura sustraída a un coleccionista y comerciante de arte neerlandés por el régimen nazi y hallada en Mar del Plata, tomó un giro inesperado, ya que peritajes recientes revelan que la obra podría ser de Giacomo Antonio Melchiorre Ceruti, un pintor italiano del siglo XVIII conocido como “Il Pitocchetto”, y no de Giuseppe Ghislandi, como se pensaba inicialmente.

Así lo informó hoy el Ministerio Público Fiscal de la Nación, a través del sitio Fiscales.gob.ar, donde se precisó que fue la Unidad Fiscal de Mar del Plata, a cargo del fiscal general Daniel Eduardo Adler, la que recibió los resultados de los peritajes practicados sobre el cuadro “Retrato de una dama”, denunciado como sustraído por el régimen nazi durante la ocupación de los Países Bajos, al comerciante de arte neerlandés Jacques Goudstikker.

El análisis estuvo a cargo de los especialistas de la Academia Nacional de Bellas Artes, Ángel Miguel Navarro y Alejo Gabriel Lo Russo, quienes además señalaron que la obra podría valer 250.000 euros.

La investigación, liderada por el fiscal federal Carlos Martínez, se inició en agosto de 2025, tras denuncias de Interpol Argentina y la Dirección Nacional de Aduanas (DNA), que indicaban que la obra, denunciada como robada a Goudstikker durante la ocupación de Ámsterdam, se encontraba en una vivienda en Mar del Plata.

El cuadro quedó resguardado y a disposición de la Corte Suprema de Justicia

A partir de esa información, se realizaron allanamientos, incluso en el domicilio de la hija de un exfuncionario nazi y su pareja, y el 3 de septiembre, el abogado de los sospechosos finalmente entregó el cuadro en la sede de la Unidad Fiscal, donde se lo resguardó y quedó a disposición de la Corte Suprema de Justicia de la Nación, por el juez federal de Mar del Plata, Santiago Inchausti, hasta que se pueda definir a quien corresponde la entrega definitiva.

En la audiencia de formalización de la investigación, el fiscal Martínez imputó a la pareja el delito de encubrimiento agravado, y advirtió sobre la conexión con "delitos de lesa humanidad”.

El peritaje de Navarro y Lo Russo avanza en un análisis exhaustivo y una descripción general de la obra, en la que hicieron alusión a su estilo de tradición del período barroco tardío o rococó temprano, y destacaron que el estado de conservación es estable, aun cuando evidencia roturas e intervenciones en tres ocasiones diferentes.

Asimismo, resaltaron que se trata de una obra del naturalismo lombardo del siglo XVIII, atribuible a Giacomo Ceruti y no a Giuseppe Ghislandi, como se creyó en un principio, para lo cual se basaron en el cuidado descriptivo de los vestidos, que remite a obras como el Retrato de la marquesa Laura Vitali Aliprandi, en el que la indumentaria adquiere un valor narrativo y social fundamental. 

Este enfoque revela una concepción de la pintura centrada en la observación directa y en la dignificación de modelos no idealizados, rasgo distintivo de la producción de Ceruti.

El análisis técnico verificó la autenticidad de la obra

Si bien los registros documentales de la obra en el inventario de la colección de Goudstikker plasmaban la autoría de Giuseppe Ghislandi, el peritaje determinó que, a lo largo del tiempo, el cuadro fue considerado alternativamente como producción de Ghislandi y de Ceruti: “en 1927 fue atribuida por Roberto Longhi a Ceruti, sin embargo, en 1934 fue expuesta en el Stedlijk Museum de Amsterdam como obra de Ghislandi. Con la misma atribución fue exhibida en 1936 en el castillo de Nyenrode de Amsterdam. Finalmente, en 1982, Mina Gregori la incorporó al corpus de Ceruti en su catálogo sobre el autor”.

El análisis técnico, a su vez, verificó la autenticidad de la obra y la incluyó en la colección sustraída a Goudstikker.

La identificación se logró gracias al análisis de diversa documentación y registros históricos, incluyendo el archivo fotográfico del Instituto Neerlandés de Historia del Arte (RKD). 

Una de sus fotografías, pese a figurar bajo la autoría de Ghislandi y estar en blanco y negro, coincidía con la obra retenida en nuestro país.

Por otra parte, los especialistas señalaron que la obra, dada su calidad pictórica, tendría un valor de mercado de 250.000 euros, aproximadamente.

Ahora, con el resultado del peritaje realizado por Navarro y Lo Russo, la investigación continúa su curso en el Área de Investigación y Litigio de Casos Sencillos de la Unidad Fiscal de Mar del Plata, que extendió el plazo de la pesquisa hasta marzo próximo.