Columna

Estrenando cara: la nueva moda que borra lo que nos hace humanos

De Hollywood a Instagram, todas parecen tener la misma cara. Lo que antes era un retoque, hoy es una tendencia estética que borra lo que nos hace humanos.

Por Lucía Madiedo

Demi Lovato — - (SurgeryTR)

Hace poco, scrolleando en TikTok, vi un video de Demi Lovato en un evento y no la reconocí. En su rostro quedaba poco de aquella chica que cantaba Get Back en una terraza: ahora era una mujer de cara alargada, ojos rasgados, labios voluminosos y una expresión casi ausente. Después me aparecieron otras celebridades del mismo evento, y todas estaban “estrenando cara”. Así lo relatan incluso los medios: “Emma Stone estrena cara en la alfombra roja.”

Que las celebridades se hagan retoques no sorprende a nadie. Lo inquietante es que “estrenar cara” se haya convertido en un concepto cotidiano, en algo que se comenta con la misma liviandad con que se muestra un nuevo bolso o corte de pelo. Cambiar de rostro como quien cambia de zapatos.

Emma Stone
 

Yo, millennial, crecí en los 90, entre películas donde los protagonistas eran todos distintos. Gente linda, claro, pero no perfecta. Las bellezas de la época —Sandra Bullock, Meg Ryan— tenían rasgos únicos, expresivos, irrepetibles. Y los hombres como Billy Crystal o Tom Hanks podían ser galanes sin necesidad de estar sobreentrenados o deshidratados. Si miramos el cine y la televisión de la última década, notamos algo distinto: las caras se repiten. Actrices con los mismos labios, las mismas cejas, los mismos pómulos altos y la misma piel tersa que ya no se mueve. Rostros que, como los robots humanoides, se parecen mucho a los humanos… pero nos hacen dudar.

Sandra Bullock

Pasa en Hollywood y pasa acá. Nadie recuerda ya las caras originales de Tini o Nicki Nicole. Aunque en Argentina todavía conservamos algo de individualidad, el molde global se cuela por todas partes. Las influencers locales todas tienen su pinchacito de ácido hialurónico, y las chicas de quince ya llegan con una lista de “retoques pendientes”: cejas más tupidas, pestañas más frondosas, nariz más chiquita, boca más grande, orejas más pegadas. La cara se volvió parte del outfit. No alcanza con la cartera de moda: ahora también hay que tener las facciones del momento.

Tini Stoessel

Y claro que las redes tienen mucho que ver. En plataformas donde todo se filtra, se estira y se pule, la realidad dejó de tener poros. Lo que vemos son rostros pasados por Photoshop: una humanidad plastificada. Es el mundo de The Stepford Wives. Pero, igual que en la película, no es real, ni siquiera para quienes lo protagonizan. Las redes no dictan solo la moda: imponen la morfología que se debe llevar para ser popular.

Según una revisión publicada en el Journal of Clinical and Aesthetic Dermatology en 2024, el 72 % de los cirujanos estéticos consultados afirmaron que sus pacientes llegaban con fotos editadas o con filtros como referencia de lo que querían lograr. Y un estudio reciente en Scientific Reports (Nature, 2025) encontró que la exposición diaria a redes sociales se asocia con mayores niveles de insatisfacción corporal y síntomas de dismorfia, especialmente en mujeres jóvenes. La famosa “Snapchat Dysmorphia” —ese deseo de parecerse al propio filtro— ya no es una rareza clínica: es la norma.

Nicki Nicole

En psicología incluso hay un término para ese punto donde lo perfecto se vuelve perturbador: el uncanny valley. Es lo que pasa cuando algo se ve casi humano, pero no del todo. Hoy vivimos en ese valle. Los filtros, las cirugías y los retoques digitales nos llevan hacia una humanidad perfeccionada hasta volverse alienígena. Avatares con pulso.

Y, a ver, tu cuerpo, tu decisión. Está perfecto tener la libertad de modificar aquello que genera inseguridad. Pero vale preguntarse: ¿lo hacemos por nosotras o por el algoritmo? 

Según la American Academy of Facial Plastic and Reconstructive Surgery (AAFPRS), el 75 % de los cirujanos reportó un aumento de consultas de menores de 30 años en los últimos cinco años, y la mayoría de esos pacientes mencionó la influencia de redes sociales y selfies como motivo principal para someterse a procedimientos. La comediante argentina La Checha lo resumió en una frase brillante: “Si tu cuerpo, tu decisión… ¿por qué tienen todas la misma cara?”.

Quizás la rebelión esté ahí: en quedarnos con nuestras caras imperfectas, con nuestras expresiones flojas y vivas. La diversidad facial es autenticidad. Y nada —ni un filtro, ni un bisturí— nos hace brillar más que eso.