Estudiantes de Angastaco desarrollaron "Refugio", una app para ayudar a adolescentes que sufren bullying

Alumnos de 4° año del Colegio Secundario Rural N° 5160, junto a su docente Cecilia Hernández, crearon esta aplicación pensada para brindar contención emocional a jóvenes que son víctimas de problemáticas actuales como el acoso y violencia escolar, ansiedad, discriminación o soledad.

Por Fabio Ramayo

Los alumnos del colegio secundario rural de Angastaco junto a su profesora Cecilia Hernández. — - Facebook

En un pequeño pueblo de los Valles Calchaquíes salteños, donde la conectividad todavía representa un desafío cotidiano, un grupo de estudiantes demostró que las grandes ideas no entienden de distancias. 

Alumnos de cuarto año del Colegio Secundario Rural N° 5160 de Angastaco desarrollaron "Refugio", una aplicación creada por adolescentes y pensada para acompañar a otros jóvenes que atraviesan momentos difíciles.

La iniciativa surgió durante una charla en el aula sobre una problemática que preocupa cada vez más a las escuelas, el bullying. La docente Cecilia Hernández contó a Gente de Salta que fueron los propios estudiantes quienes manifestaron que muchas veces les resulta difícil expresar lo que sienten frente a un adulto, por miedo, vergüenza o temor a ser juzgados.

"Les pregunté si les sería más fácil contar lo que les pasa mediante una aplicación y varios respondieron que sí. Ahí empezó a gestarse Refugio", relató.

A partir de esa idea comenzó un trabajo que se extendió durante varios meses y avanzó por etapas. Primero realizaron entrevistas anónimas a alumnos de sexto y séptimo grado de primaria y de primero y segundo año del secundario para conocer cómo vivían estas situaciones y qué tipo de ayuda necesitaban.

La interfaz de usuario dentro de la aplicación

Los resultados llamaron la atención del equipo, ya que muchos estudiantes reconocieron haber atravesado episodios de bullying y aseguraron que preferirían buscar ayuda a través de una aplicación antes que hablar con un adulto. Además, detectaron que gran parte de los adolescentes desconocía la existencia de líneas telefónicas gratuitas y anónimas de asistencia, ya que esos números ni siquiera estaban visibles dentro de las instituciones educativas.

Esa información les dio pie para empezar el desarrollo de la aplicación, apoyados en colaboraciones multidisciplinarias.

El proyecto fue construido con el asesoramiento de la psicopedagoga Andreina Mendoza, de la estudiante de Psicología Pilar Renfinges, de la Fundación Recíproco y de la profesora Rocío Palaric, quienes realizaron observaciones y aportes hasta validar la versión actual.

La docente explicó que trabajar desde Angastaco implicó superar dificultades propias de una escuela rural: "Estamos a más de 2.000 metros de altura y muchas veces la señal de internet no acompaña. Íbamos avanzando por etapas, haciendo modificaciones según las recomendaciones de los profesionales hasta llegar a esta versión", explicó.

Una aplicación que acompaña, pero no reemplaza la ayuda profesional

Actualmente, Refugio se encuentra en una etapa de prueba y la aplicación puede utilizarse escaneando un código QR, ya que todavía no fue publicada en Play Store, por los costos que implica su registro.

Una vez dentro, el usuario accede de forma completamente anónima a ejercicios de respiración, técnicas de mindfulness para reducir la ansiedad, un diario personal donde puede registrar cómo se siente y un "Botón Refugio" que, ante una situación de riesgo, deriva directamente a líneas oficiales de emergencia para contactar a profesionales.

"Queremos dejar en claro que la aplicación no reemplaza la ayuda psicológica. Es una herramienta de asistencia primaria que puede ayudar al estudiante a calmarse mientras busca acompañamiento profesional", aclaró Hernández.

La docente explicó que el objetivo es colocar los códigos QR en espacios estratégicos de las escuelas, especialmente en los baños, ya que durante las entrevistas detectaron que ese suele ser el lugar al que muchos adolescentes se dirigen cuando necesitan llorar, aislarse o atravesar un momento de angustia.

Para lograr que la aplicación llegue a más estudiantes, el proyecto fue presentado al Fondo Ciudadano de Desarrollo Cultural, aunque todavía esperan conocer los resultados. Mientras tanto, solicitaron el acompañamiento de organismos públicos, empresas o personas interesadas en colaborar con los recursos necesarios para registrar oficialmente la aplicación y publicarla en la tienda de Android.

“Nunca pensamos que iba a tener esta repercusión. Nunca pensamos que podíamos sacarla por eso vamos haciendo cosas a medida que vamos pudiendo. Todavía no se comunicó nadie del gobierno pero sería bárbaro contar con ayuda de ellos o algún organismo para registrar la app y ponerla en play store”, manifestó.

El QR para descargar y utilizar la app Refugio

Una lección de empatía nacida desde el aula

Más allá del desarrollo tecnológico, Hernández destacó que el mayor aprendizaje fue humano. 

"Los chicos trabajaron desde la empatía. No solo hablaron de ella, sino que la pusieron en práctica. Se preguntaron cómo se siente alguien que sufre bullying y qué necesita en ese momento", sostuvo.

La docente remarcó que Refugio fue diseñada "por estudiantes, para estudiantes", teniendo en cuenta las necesidades reales que surgieron durante las entrevistas y buscando ofrecer un espacio seguro donde los adolescentes puedan sentirse escuchados sin temor a ser juzgados.

Lo que comenzó como un proyecto escolar en una institución rural de Angastaco, terminó convirtiéndose en una iniciativa con potencial para ayudar a jóvenes de toda la provincia e incluso del país. 

Ahora, sus creadores esperan conseguir el apoyo necesario para que esa idea nacida en las alturas de los Valles Calchaquíes pueda llegar a miles de celulares y convertirse, como su nombre lo indica, en un verdadero refugio para quienes más lo necesitan.