“Cajeros y administradores” son los nombres de quienes sostienen el negocio de los casinos virtuales, que no tan clandestinamente se publicitan en grupos abiertos de Facebook y en perfiles falsos de Instagram. En medio del debate por el proyecto de ley nacional de prevención de la ludopatía, que está a días de “caerse”, una exempleada de este círculo accedió a hablar con Gente de Salta.
La informante, quien vive en la ciudad de Salta, narró cómo ingresó al mundo de los juegos de azar digitales, la peor experiencia que vivió y cómo decidió salir.
“Estaba cansada de que mi novio - digo, ex - no haga nada por mejorar su economía, así que lo dejé”, y agregó que ella estaba progresando mientras su expareja vivía de “changas”.
“Al tiempo de dejarlo, me enteré de que estaba trabajando como mozo en un bar lindo y vi cómo empezó a hacer algo por su vida. Así que, cuando me habló, no le costó mucho convencerme de volver”, detalló.
Después explicó que el joven en cuestión empezaba a tener cada vez mayores ingresos, que no coincidían con los que podría llegar a percibir un mozo. Al preguntar la razón, su pareja le confesó que también operaba como “cajero” de un casino virtual.
“Me contó que una tipa que iba al bar lo hizo entrar. Yo creo que la mujer le tenía ganas, pero como yo lo quería y veía que él estaba progresando, lo acepté igual. Después me dijo que yo tendría que hacer lo mismo, así no dependía solo de mis papás. Y yo entré”, confesó.
En concordancia con lo que se suele escuchar en el boca a boca, la joven afirmó que el negocio “es redondo” cuando “al que te compra las fichas le va mal”.
En el día a día, ella notó que había algo que no cerraba. “Cuando me di cuenta de que la plata la ganábamos a costa de que hubiera un apostador que perdía un montón de guita, empecé a alejarme y le dije a mi ex que así no valía la pena.”
El hecho no quedó ahí. Según contó, su expareja había invitado a un par de amigos más, los cuales también querían hacer “un par de mangos”.
“Ya no éramos solo él y yo. Ya había invitado a sus amigos, que no eran gente precisamente responsable. Yo cada vez me iba alejando más”, narró, advirtiendo lo que iba a ocurrir.
El suceso que la empujó a salir ocurrió un tiempo después, en la primera operación de uno de los amigos debutantes.
“Estábamos los tres: nosotros le íbamos enseñando cómo crear el usuario y cargar las fichas. Es más, nosotros le pasamos el contacto a una señora que siempre compraba y perdía para que él pudiera ganar plata por primera vez”, mencionó.
El momento bisagra, cuando decidió salir definitivamente del rubro de los casinos online, y que posteriormente le costaría la relación, ocurrió inmediatamente después.
“La vieja nunca ganaba nada: jugaba hasta quedar seca y se iba. Pero esa vez ganó, y ganó mucho. Nosotros no teníamos un peso y no le podíamos pedir a la administradora que nos ayudara a pagar porque nos iba a sacar. Al final, solo le devolvimos lo que compró y la bloqueamos de todos lados”, admitió la joven.
El sistema, que es muy parecido al de una estafa piramidal, opera mediante chats de WhatsApp. Previamente, el cliente encontraba el número en grupos de Facebook o en perfiles de Instagram donde el cajero ofrece el “cronograma”, que son en realidad las condiciones para entrar a jugar. En algunos casos se ingresa con 2.000 pesos y se debe ganar un mínimo de 7.000 para poder retirar el premio.
Las transacciones se realizan mediante transferencias de billeteras virtuales. El consumidor, en base al cronograma, elige con cuánto entrar y le transfiere al cajero. Acto seguido, el cajero arma un usuario y una contraseña para que el cliente pueda acceder a la plataforma. Una vez adentro y con las fichas disponibles, arranca el juego, que, según diversas fuentes, parecería estar “tocado” para que se inicie ganando.
Los juegos en el sitio web, tal como en un casino clásico, son diversos aunque similares a los de sus pares físicos: se pueden encontrar distintas ruletas y tragamonedas.
En caso de ganar, según cuenta la informante a Gente de Salta, el jugador puede pedir al cajero retirar todas las fichas, aunque lo más común, si cajero y cliente operan recurrentemente, es que se dejen algunas para seguir jugando más adelante.
Pero todo lo anteriormente descripto es solo la punta del iceberg. En el negocio detrás de los movimientos entre cajeros y clientes está también a quienes se conoce dentro del círculo como “el administrador”.
El rendimiento económico que tienen los cajeros de los casinos virtuales depende de cuántos consumidores puedan conseguir. La informante de este medio afirma que fácilmente se puede llegar a los “cientos” de compradores, que, tras comprar y, en el mejor de los casos para el cajero, perder, dejan toda la transacción en beneficio del empleado… o casi toda.
“Los administradores, que son los que reclutan a los cajeros, ponen las reglas y los montos. Ellos deciden cuánta comisión te van a cobrar, y su única tarea es buscar gente que se quiera ganar unos mangos”, afirma la ex empleada.
Al ser consultada sobre cómo se llega a la punta de la pirámide del negocio, la joven informó que “los administradores antes fueron cajeros y consiguieron tantos consumidores que se les dificultó gestionar”. Y ahí es donde nace la cadena de estas operaciones.
“Cuando tenés clientes que encima se hicieron recurrentes o adictos y ya no podés manejar tantos, es cuando te volvés administrador. Buscás gente que lo haga por vos. El ‘admi’ se queda con los clientes que mueven más guita, y a los demás les tenés que conseguir cajeros”, indicó.
Según supo este medio, existe un eslabón previo, más allá de los administradores: “el dueño”.
Fueron cuatro fuentes distintas que operaron dentro de este círculo quienes afirmaron que el administrador en realidad compra las fichas a un “precio mayorista” a los dueños de los dominios de las páginas. Señalaron también que los dueños son quienes crean las plataformas, generalmente en el exterior para no ser rastreados, y hacen el mantenimiento y la funcionalidad de las páginas.
Cómo distinguir operaciones legales
Según los entes reguladores de las plataformas de apuestas y juegos de azar digitales las formas de distinguir sitios legales son:
- Poseen un dominio: .bet o .ar
- Tributan.
- Piden documentación.
- Restringen el acceso a menores.
Su contraparte, los portales ilegales se caracterizan por:
- Poseen un dominio: .com o .net
- No piden DNI.
- No solicitan formas de pago, se comercializa por fuera de la página.
- Los usuarios y contraseñas son creados por un tercero.
- No restringen el acceso a menores.
En caso de sospecha, de ser testigo o sufrir de ludopatía (adicción a los juegos de azar), la línea 141 ofrece asistencia gratuita, anónima y en todo el país durante las 24 horas, todos los días de año. También esta disponible la web de Jugadores Anónimos y la Lotería de Salta.