La polémica en torno a la familia Páez sumó un nuevo capítulo en las últimas horas. A menos de un día del regreso de Agostina Páez a la Argentina, su padre, el empresario santiagueño Mariano Páez, fue filmado durante una salida nocturna en la que realizó gestos racistas similares a los que derivaron en el proceso judicial contra su hija en Brasil.
Las imágenes, difundidas por un medio local, corresponden a la madrugada en un bar bailable del centro de Santiago del Estero. En el video se observa a Páez gritando e imitando los movimientos de un mono, conducta que generó un inmediato repudio en redes sociales por su similitud con el episodio protagonizado por su hija en Río de Janeiro.
Al ser consultado por el video, Mariano Páez dijo que “está trucado”.
“Me lo pasaron esta mañana, no puedo entender la maldad y el odio de la gente. Se comunicaron conmigo y me pidieron $5 millones para que no se difunda. Le dije que ‘no, hacé lo que quieras’. Tengo los mensajes”, explicó.
“Es un video que me han querido vender esta mañana”, insistió y agregó: “No sé cómo lo han hecho, puede ser con inteligencia artificial”.
El hombre sí confirmó que estuvo anoche en ese bar. “Siempre voy, soy un habitué”, dijo.
En otra grabación que también se viralizó, el empresario realiza declaraciones controvertidas sobre su situación económica y su vínculo con el Estado. Allí afirma haber aportado de su propio bolsillo los US$18.000 necesarios para la caución judicial de su hija y asegura no haber recibido asistencia pública. Además, lanza expresiones de fuerte tono contra el Estado, al que dice sentirle “asco”, y se presenta como “empresario, millonario y usurero”, sumando otras frases que generaron aún más repercusión.
Frente a la difusión de los videos, Mariano Páez sostuvo que las imágenes fueron manipuladas mediante inteligencia artificial, aunque no aportó pruebas que respalden esa versión.
Por su parte, Agostina Páez se manifestó públicamente a través de sus redes sociales, donde tomó distancia de lo ocurrido.
“Lo que se ve es lamentable y lo repudio completamente. Yo me hago cargo de lo mío: reconocí mis errores, pedí disculpas y afronté las consecuencias. Pero solo puedo responder por mis propias acciones”, expresó.
La joven abogada, que permaneció más de dos meses en Brasil bajo monitoreo electrónico tras ser acusada de injuria racial, aclaró además que no tuvo participación en el episodio. “No tengo absolutamente nada que ver con lo que está circulando. Yo estuve en mi casa, acompañada por amigos que estuvieron a mi lado durante todo este tiempo”, señaló.
En su descargo, también se refirió a la relación con su padre: “Él estuvo presente y me acompañó en el momento difícil que pasé, pero no puedo ni me corresponde responsabilizarme por sus actos”. Finalmente, sostuvo que atraviesa un proceso personal complejo tras los últimos meses y lamentó la continuidad del conflicto público: “No se termina más esta pesadilla, qué horror”.
El caso de Agostina Páez había tomado relevancia internacional a mediados de enero, cuando fue detenida en Río de Janeiro luego de que se viralizara un video en el que realizaba gestos racistas hacia trabajadores de un bar. La Justicia brasileña la imputó por injuria racial y, tras el pago de una caución, le permitió regresar al país mientras continúa el proceso judicial.
En paralelo, el entorno familiar ya arrastraba tensiones previas. Según trascendió, la relación entre la joven, su padre y la actual pareja de este último se encontraba deteriorada desde hace meses, con denuncias cruzadas que incluyen acusaciones de acoso digital.
Con este nuevo episodio, la controversia vuelve a escalar y mantiene el foco público sobre una historia que combina derivaciones judiciales, conflictos familiares y un fuerte impacto social por el contenido de los hechos difundidos.