Este fin de semana los vecinos de plaza Gurruchaga revivieron viejas pesadillas cuando sus casas volvieron a sufrir las severas consecuencias de inundaciones urbanas. Fue la primera lluvia intensa de una larga temporada, por lo que imploran el continuo mantenimiento de los canales de drenaje para evitar que la situación empeore.
Causas principales de las inundaciones
La problemática se debe a múltiples factores que agravan la situación:
- Falta de mantenimiento en los sistemas de drenaje urbano
- Acumulación de desechos en canales y puentes
- Presencia de asentamientos informales que obstruyen el flujo del agua
A la falta de mantenimiento de los drenajes se suma la gente en situación de calle que vive debajo de los puentes y en los canales. Esta vez, colchones y chapas de viviendas improvisadas taparon aún más la circulación del agua, provocando que saltara hacia las calles y veredas.
No se activaron los protocolos de emergencia
Los vecinos, que ya tienen experiencia en situaciones de inundación, activaron rápidamente los protocolos de emergencia, llamando al 105 para ayuda ambiental y al 911 para solicitar patrullajes que cortaran la circulación vehicular.
Sin embargo, nadie acudió al llamado. El tránsito no se interrumpió y el paso de autos y camionetas a gran velocidad generó oleajes destructivos. De hecho, según relató uno de los damnificados, el agua le rompió un portón de 3 por 4 metros.
Testimonios de los vecinos afectados
"La obra de drenaje no está en mantenimiento como corresponde", explicó a Gente de Salta un vecino con 40 años de residencia en la zona. "Hace décadas que enfrentamos esto. Cando llueve esperamos todos en casa hasta que empiece a bajar el agua de las calles y veredas para salir a limpiar el barro, si no lo hacemos de inmediato, se forma un sarro imposible de sacar".
Otro residente describió el deterioro del sistema: "Ya debe tener una capa de sedimentos. Para un litro de agua, se acumula ¼ de barro, lo que reduce la capacidad de drenaje".
Sobre la falta de respuesta oficial, los vecinos expresaron su frustración: "Nos cansamos de llamar al 105 y al 911, pero ahora no responden. Antes venía tránsito o la policía y cortaban la circulación vehicular."
"El oleaje que hacen los autos rompió portones, ventanas y puertas", denunció un damnificado. "A mí me destruyó un portón de 3 metros por cuatro. Pasó una Amarok gris y con el oleaje casi nos tira el portón... no vino nadie a ayudar".
César Guanuco, uno de los referentes de esa barriada, contó a Gente de Salta que “la fuerte tormenta que se desató en la madrugada del sábado fue la primera de la temporada y ya nos inundamos, esto se debe a la falta de mantenimiento del canal, la gente tira basura sumado a las personas que viven debajo del puente y que tiran los colchones, provocó un caos”
El hombre recordó que, en otras ocasiones, desde que comenzaba la tormenta hasta que subía el agua, tenían entre 45 y 60 minutos antes de inundarse, lo que les daba tiempo de levantar las cosas más importantes, como heladeras, lavarropas, camas, colchones, entre otras pertenencias, como parte de un protocolo tácito, que seiguen a rajatablas para tratar d esalvar algo de las pertenencias.
“Esta vez, el agua subió en poco menos de veinte minutos y sólo nos dio tiempo de agarrar algunas cosas”, remarcó César.
La bomba que no drena nada
Según relató César, cuando el acutual gobernador Gustavo Sáenz era intendente de la ciudad de Salta, se instaló en plaza Gurruchaga una bomba para drenar el agua cada vez que se desatara una tormenta, sin embargo, la misma sólo funcionó en cuatro ocasiones. La misma tenía como objeto drenar el agua de las calles hacia el canal de Lamadrid. Lo curioso es que en la actualidad, esa bomba sólo funciona de manera "manual”.
Al respecto, otro de los vecinos contó que "es imposible que una bomba funcione de manualmente, mucho menos en medio de una tormenta, porque hasta que llegue el personal, más aún si es de madrugada, quién se va a levantar a esa hora a prender la máquina, es insólito”, subrayó indignado.
El problema data de al menos cuatro décadas, y si bien hubo gestiones en donde los tan ansiados resultados parecían llegar, sólo eran “parches” momentáneos y otra vez volvía a suceder lo peor: todas las casas inundadas.
El cuadrante más afectado comprende San Luis, entre Lamadrid y 10 de Octubre, ya que en esa cuadra desemboca el agua que corre desde la zona oeste alta, que baja directamente por San Luis, sumado al caudal que corre por Mendoza y San Juan.
Los vecinos indicaron que el canal ya quedó chico para tanto caudal, y explicaron que lo que debería desembocar en el canal de calle Esteco, se colapsa y el agua termina regresando de nuevo a calle Lamadrid, lo que forma una pileta que no tiene lugar para correr.
Por su parte, otra de las vecinas sostuvo que ya perdió la cuenta de las veces que tuvo que cambiar muebles, colchones, televisores, pero lo que más lamenta a esta altura de su vida no son las cosas materiales, sino los afectos, ya que en 2014 le tocó perder a su esposo, de 70 años, quien tras una tormenta contrajo neumonía y posteriormente los médicos le informaron que una bacteria muy fuerte había ingresado en su cuerpo, la que no pudieron combatir y terminó falleciendo.
En este aspecto, la mujer señaló que seguramente su compañero de toda la vida contrajo dicha bacteria porque “pasamos horas con los pies mojados, en medio de agua cloacal, encontramos cucarachas, alacranes, víboras, es un foco infeccioso”.
Para la campaña, sí. Para la emergencia…
El vecino Cesar Guanuco, uno de los referentes de la barriada a la hora de poner la cara por los reclamos, contó indignado que hace dos semanas anduvieron “los candidatos del ponchito” entregando los votos con los candidatos ya marcados con lapicera “para que agilicen el día de la votación”. Sin embargo, cuando la situación de los vecinos se puso fea, “no apareció nadie”.