A casi dos décadas del crimen de Paulina Lebbos, la Corte Suprema de Justicia de la Nación dejó firme la condena contra el ex fiscal tucumano Carlos Albaca, sentenciado a seis años de prisión por encubrir el asesinato de la joven estudiante ocurrido en 2006.
El máximo tribunal declaró inadmisible la última queja presentada por la defensa de Albaca, encabezada por el abogado Juan Macario Santamarina, agotando así todas las instancias de apelación posibles. De esta manera, la condena quedó firme y el ex funcionario judicial deberá cumplir la pena impuesta.
Albaca había sido condenado en diciembre de 2021 por los delitos de incumplimiento de los deberes de funcionario público y encubrimiento agravado. Aunque la sentencia fue dictada hace más de cuatro años, recién fue alojado en el penal de Villa Urquiza en mayo de 2023. Posteriormente, en 2024, obtuvo el beneficio de la prisión domiciliaria.
La actuación de Albaca en la causa fue duramente cuestionada durante años. El ex fiscal tomó el control de la investigación luego del apartamiento de Alejandro Noguera, quien quedó bajo sospecha tras ser visto saliendo de la casa del entonces gobernador José Alperovich, señalado por la querella como una figura con influencia sobre la pesquisa.
Durante los siete años en los que Albaca estuvo al frente del expediente, la investigación prácticamente no avanzó. Según se determinó durante el juicio, existieron numerosas irregularidades que terminaron afectando la búsqueda de la verdad.
Entre ellas, se destacó que el fiscal y su secretario eran los únicos que contaban con una copia del expediente, además de demoras injustificadas en la realización de pericias clave. Uno de los episodios más cuestionados fue el envío tardío para análisis de pelos hallados en el cuerpo de Paulina, lo que provocó que las muestras llegaran degradadas a los laboratorios y se perdiera una prueba potencialmente decisiva para identificar a los responsables.
Su desplazamiento de la causa se produjo cuando se comprobó que tampoco había ordenado cruces de llamadas telefónicas fundamentales para la investigación. Tras esas falencias, el expediente pasó a manos del fiscal Diego López Ávila, en una decisión impulsada luego de que el Gobierno nacional enviara un veedor para evaluar las irregularidades del caso.
Veinte años de investigación y un crimen sin condenados
El asesinato de Paulina Lebbos se convirtió en uno de los casos más emblemáticos de la historia judicial tucumana. La joven desapareció el 26 de febrero de 2006 y su cuerpo fue encontrado once días después a la vera de la Ruta 341.
A lo largo de estos años, la Justicia logró condenar a nueve personas por distintos hechos vinculados al encubrimiento del crimen. Sin embargo, el asesinato continúa impune.
La situación quedó aún más expuesta en mayo de este año, cuando los jueces Gustavo Romagnoli, Fabián Fradejas y Luis Morales Lezica absolvieron a los dos principales acusados por el homicidio: Víctor César Soto, ex novio de la víctima, y Sergio Kaleñuk.
Los magistrados consideraron que las pruebas presentadas por la fiscalía no alcanzaban el nivel de certeza necesario para dictar una condena penal. Soto era señalado como el principal sospechoso y la acusación sostenía que había estrangulado a Paulina en su vivienda antes de abandonar el cuerpo en una zona rural.
Con la condena firme contra Albaca, la Justicia ratificó que existió un encubrimiento deliberado durante la investigación. Sin embargo, casi veinte años después del crimen, la pregunta central sigue sin respuesta: quién mató a Paulina Lebbos.