El crimen de Tiago Maximiliano Mendoza, el adolescente de 16 años asesinado en septiembre pasado en Orán, tuvo un giro judicial tan inesperado como doloroso para su familia.
Este martes, el juez Raúl López resolvió sobreseer al menor de 15 años imputado por el homicidio.
La decisión judicial se sustentó en la aplicación estricta de la Ley Penal Juvenil vigente, que impide avanzar con una condena penal contra menores no punibles, aun cuando, según se desprende del expediente, la investigación determinó la responsabilidad del joven en el hecho.
El fallo causó mucha impotencia dentro de la familia que esperaba fuera de los tribunales de Orán, donde las lágrimas y los reclamos no se hicieron esperar tras conocer el sobreseimiento.
En diálogo con Gente de Salta, Soledad Mendoza, tía de Tiago, manifestó que “el fallo nos dejó destrozados”.
“Es un dolor profundo e injusto que vuelve a golpear a toda la familia. Sentimos que la justicia no escuchó el sufrimiento de Tiago ni el de una familia que hoy queda quebrada”, enfatizó.
Consultada sobre una posible apelación, Soledad fue tajante: “Hoy no estamos en condiciones de pensar con claridad los pasos a seguir. Esa decisión la tomará la Abuela de Tiago junto con el abogado, cuando tenga fuerzas. Hoy solo queda el dolor y el acompañarnos como familia”.
La resolución judicial
Tras meses de investigación, el juez Raúl López consideró que se agotaron todas las instancias procesales posibles, pero que el marco legal no habilita una sanción penal efectiva para un imputado de esa edad.
En consecuencia, dictó el sobreseimiento definitivo, lo que derivó en la liberación inmediata del acusado.
El abogado de la familia Mendoza, Sergio Herrera, confirmó el alcance del fallo y explicó la situación con claridad.
“Se habían agotado todos los pasos correspondientes a la investigación y se determinó la responsabilidad del joven en el hecho, pero la ley es clara cuando se trata de un menor de 15 años, y eso forzó la resolución del sobreseimiento”, explicó a la prensa local.
De acuerdo a la información oficial, el adolescente deberá continuar bajo el acompañamiento de su grupo familiar y cumplir con un tratamiento psicológico, como parte de las medidas de contención y seguimiento dispuestas por la Justicia.
El mensaje de la familia en redes
Cerca de las 18, ya con la novedad digerida, la familia Mendoza publicó un video en la cuenta de la abuela de Tiago para expresar su dolor por lo ocurrido.
“Estamos muy decepcionados, traicionados. Soltaron a un asesino”, reclamó Susana Mendoza, la abuela. Y amplió: “Me veo obligada, desesperada, como abuela, en hacer este video al saber que no tuvieron en cuenta a un ser querido mío, a un hijo a quien amaba demasiado. En este tiempo de fiestas tuvimos que ver una silla vacía. Nuestro hogar ya no es lo mismo”.
Y cuestionó: “Tenemos una justicia pésima. Yo no sé si el juez se vendió o todo pasa por un tema de plata acá en Orán”.
También hubo reclamos para los políticos que se acercaron a la familia en tiempo de campañas. “Muchos hicieron política con el caso. Muchos se acercaron para decirnos que íbamos a tener justicia. El intendente Baltazar, Emilia Orozco. Todos se acercaron a ese lugar (la plaza) que hoy por hoy no es respetado por nadie”, exclamó Susana.
El video además muestra una serie de preguntas que habrían quedado sin resolver tras las investigaciones.

Un crimen que conmocionó a Salta
Tiago Mendoza fue asesinado el 5 de septiembre, en plena tarde, en la Plaza Santa Marta de Orán.
Según la investigación, el adolescente fue atacado con un arma blanca por otro menor, en un hecho que generó una fuerte conmoción social, no solo por la violencia del episodio, sino también por la cercanía del lugar con dependencias policiales.
Tras el ataque, Tiago logró llegar por sus propios medios al Hospital San Vicente de Paul, donde finalmente falleció a causa de las heridas, mientras que el agresor fue detenido horas después y permaneció alojado en un instituto de menores durante el proceso judicial.
El sobreseimiento del menor acusado reavivó en Orán —y en toda la provincia— el debate sobre la edad de imputabilidad y las herramientas legales del Estado frente a delitos graves cometidos por menores.
Mientras la Justicia dio por cerrado el proceso penal, el caso de Tiago Mendoza continúa resonando como una herida abierta en la comunidad y como un símbolo de un sistema que, para su familia, falló en dar respuestas.