La neuropsicóloga Carina Castro Efumero advirtió que el uso de pantallas en niños y adolescentes constituye hoy un problema de salud pública, no solo por la luz que emiten estos dispositivos o el contenido al que se accede, sino también por el impacto de los algoritmos y la constante cercanía con la tecnología en la vida cotidiana.
Según explicó, existen cifras que encienden alertas a nivel global: el 70% de los niños no cumple con las recomendaciones de la Organización Mundial de la Salud respecto al uso de dispositivos; además, uno de cada tres niñas presenta pubertad precoz. A esto se suma la proyección de que para 2050 el 50% de la población mundial podría ser miope, y estudios que indican que el 50% de los adolescentes que pasan más de cinco horas diarias frente a pantallas presentan no solo síntomas de depresión, sino también un factor de riesgo asociado a conductas suicidas.

En este contexto, la especialista enfatizó la importancia de establecer límites claros en el uso de dispositivos durante la infancia. Propuso las llamadas “cinco nunca”, como guía para padres y cuidadores: nunca usar pantallas durante las comidas (desayuno, almuerzo, cena o meriendas); nunca dos horas antes de dormir; nunca mientras se realiza otra actividad como estudiar, jugar o leer; nunca en eventos sociales o familiares donde se promueva la interacción; y nunca como recurso para calmar emociones como el aburrimiento, la frustración o el enojo.
“Solo así vamos a poder cuidar la salud física y mental de las futuras generaciones”, sostuvo.
Efumero recordó además que hace más de diez años viene advirtiendo sobre esta problemática, cuando sus planteos eran considerados exagerados o alarmistas. Sin embargo, señaló que hoy el escenario cambió y el tema ya forma parte de la agenda global.
En ese sentido, mencionó que distintos países comenzaron a implementar regulaciones: China limita el uso de videojuegos en menores; Australia avanza en restricciones a redes sociales; la Unión Europea regula el contenido digital dirigido a niños; Francia prohibió el uso de celulares en escuelas; Estados Unidos y España aplican restricciones en entornos educativos; el Reino Unido impulsa nuevas normativas de protección infantil; y Costa Rica ya aprobó legislación específica sobre el acceso de menores a plataformas digitales. Para la especialista, estas medidas evidencian una tendencia mundial: “Esto ya no es una opinión, es una realidad global”, afirmó.

La especialista remarcó además que es momento de ir más allá de las recomendaciones individuales y avanzar hacia un compromiso colectivo y político. En ese sentido, sostuvo que no alcanza solo con la acción de las familias, sino que es necesario “pedir más, exigir más y no quedarse en lo individual”. Enfatizó la importancia de involucrar a los responsables de la toma de decisiones, llamando a visibilizar el tema ante legisladores y autoridades: “etiquetar a los diputados, a quienes hacen las leyes y a quienes tienen poder de decisión”. Para la neuropsicóloga, la problemática del uso de pantallas en niños y adolescentes ya no puede entenderse únicamente como un asunto de crianza, sino como una cuestión de responsabilidad política que requiere intervención y regulación a nivel estatal.
Finalmente, remarcó que el debate no debe centrarse en rechazar la tecnología, sino en proteger el neurodesarrollo infantil. “No es una guerra contra las pantallas, es una defensa del cerebro en desarrollo”, explicó, al tiempo que llamó a complementar las acciones familiares con políticas públicas más firmes: “No alcanza con lo individual, esto también es responsabilidad de los Estados”.