La trata de personas ya no responde únicamente a las imágenes tradicionales de explotación sexual o laboral. Hoy las organizaciones criminales aprovechan las nuevas tecnologías, las fronteras permeables y las situaciones de vulnerabilidad para desarrollar modalidades cada vez más difíciles de detectar. Entre ellas aparece con creciente preocupación la trata con fines reproductivos, una forma de explotación sobre la que viene alertando la directora nacional de Lucha contra la Trata y Explotación de Personas, Verónica Toller.

Con ese escenario como punto de partida, el Hospital Público Materno Infantil de Salta reunió a médicos, enfermeros, trabajadores sociales y personal administrativo en una jornada de capacitación sobre Prevención de la Trata de Personas y Grooming en Entornos Digitales, orientada a fortalecer la detección temprana de posibles víctimas.
Para Toller, los hospitales ocupan un lugar estratégico porque, en muchos casos, constituyen el primer contacto que una víctima tiene con una institución del Estado. "Muchas de las víctimas llegan al hospital por las consecuencias físicas o psicológicas derivadas de estas situaciones. Por eso es fundamental que todo el personal conozca las señales de alerta y sepa cómo intervenir para protegerlas y dar intervención a los organismos competentes", sostuvo durante la capacitación.
La funcionaria viene advirtiendo que las redes criminales han ampliado sus formas de explotación. A las modalidades tradicionales se suman el grooming, la producción de material de abuso sexual infantil, la explotación mediante plataformas digitales, la captación a través de redes sociales y la trata reproductiva, una práctica que consiste en utilizar la capacidad reproductiva de una mujer mediante engaños, amenazas, coerción o aprovechándose de su extrema vulnerabilidad para obtener un beneficio económico o satisfacer intereses de terceros.

En estos casos, la víctima pierde la posibilidad de decidir libremente sobre su embarazo, su maternidad o el destino del recién nacido. Por esa razón, los controles prenatales, la atención de partos y las consultas pediátricas pueden transformarse en momentos decisivos para advertir situaciones que permanecen ocultas.
Toller explicó que muchas veces las víctimas llegan acompañadas por personas que responden por ellas, controlan cada conversación con el personal médico o impiden que puedan expresarse libremente. También pueden aparecer relatos contradictorios sobre el embarazo, signos de miedo, presión o situaciones de extrema vulnerabilidad económica y social que obligan a los equipos de salud a profundizar la observación y activar los protocolos correspondientes.
La especialista también alertó que la tecnología modificó profundamente el funcionamiento de las organizaciones dedicadas a la trata. "Hoy el componente digital ha agudizado ciertas formas de explotación. Con un celular una sola persona puede captar víctimas, administrar el dinero, controlar a quienes explota y operar en distintos lugares al mismo tiempo", explicó durante una entrevista reciente. Según señaló, el uso de billeteras virtuales, plataformas de streaming y redes sociales complejiza las investigaciones y obliga a reforzar las estrategias de prevención.

Frente a este panorama, el Hospital Público Materno Infantil trabaja en la elaboración de un protocolo institucional que unificará criterios para detectar y abordar posibles casos de trata. La jefa del Servicio Social, Lorena Melcher, explicó que la iniciativa busca brindar herramientas concretas a los equipos de salud para identificar tempranamente situaciones de riesgo y garantizar la protección de las víctimas.
"Somos una puerta de ingreso al sistema de salud y atendemos a poblaciones especialmente vulnerables. Por eso es fundamental contar con herramientas que permitan detectar precozmente estas situaciones, proteger a las víctimas y garantizar la restitución de sus derechos", afirmó.
La capacitación forma parte de una estrategia más amplia que busca convertir a los hospitales en espacios de prevención además de atención médica. En un delito que muta constantemente y adopta nuevas modalidades, los especialistas coinciden en que una consulta de rutina, una pregunta o una observación realizada a tiempo pueden convertirse en la primera oportunidad para rescatar a una víctima y frenar una red de explotación.

Por qué los hospitales son una puerta clave de detección
Los establecimientos sanitarios tienen un lugar estratégico porque muchas víctimas pueden tomar contacto con profesionales de salud antes de que intervengan otros organismos.
Durante una consulta médica, un control prenatal o una internación pueden aparecer indicios que requieren atención:
- Personas que no pueden hablar a solas con los profesionales porque alguien responde por ellas o controla sus movimientos.
- Relatos contradictorios sobre el embarazo, la situación familiar o las circunstancias personales.
- Mujeres que manifiestan miedo, presión o desconocimiento sobre decisiones vinculadas a su salud.
- Situaciones de extrema vulnerabilidad social, económica o emocional.
- Presencia de terceros que intentan intervenir de manera permanente en decisiones médicas o familiares.
Los equipos de salud no tienen la función de investigar un delito, pero sí pueden identificar señales, proteger a la posible víctima y activar los mecanismos institucionales correspondientes.