La Universidad Nacional de Salta realizó este jueves un acto institucional para otorgar el título de Doctor Honoris Causa post mortem al Dr. Arturo Oñativia, destacado médico salteño, investigador y ex ministro nacional de Salud Pública.
Mediante la resolución aprobada en octubre de 2025 por el Consejo Superior de la UNSa, se concedió la distinción en virtud de los numerosos aportes del Dr. Oñativia: su labor como médico, investigador y formador de profesionales; su impulso a políticas sanitarias y su firme compromiso con el acceso equitativo a la salud, la educación superior y la investigación.
La ceremonia tuvo lugar en el Salón Auditorio “Cr. Hugo Ignacio Llimós”, donde se destacó que el otorgamiento de este título no solo representa un homenaje simbólico, sino también una reafirmación de los valores que dieron origen a la universidad. El compromiso social, la formación de profesionales al servicio de la comunidad y la convicción de que la ciencia debe estar ligada a las necesidades reales de la población.
El nombre de Arturo Oñativia, resaltaron las autoridades, sintetiza esa misión institucional: una vida dedicada a la salud pública, a la investigación y a garantizar que el conocimiento sea un derecho y no un privilegio.

Dos discursos marcaron el tono emotivo del encuentro: el de María Virginia Gómez Augier, nieta del homenajeado, y el de Carlos Saravia Day, compañero de militancia de Oñativia, quienes recordaron su vocación de servicio, su ética profesional y su influencia en la formación de generaciones de médicos.
La obra de un salteño clave para la salud pública argentina
Arturo Oñativia (1914–1985) fue uno de los médicos más influyentes del país en el campo de la endocrinología, la nutrición y las políticas sanitarias.
Formado en Salta, desarrolló una carrera académica y científica que combinó investigación, docencia y un fuerte compromiso social. Durante décadas impulsó estudios sobre bocio endémico, metabolismo, desnutrición y enfermedades de base endocrina, lo que lo llevó a promover políticas pioneras como la obligatoriedad de la sal yodada en Argentina, un hito que redujo drásticamente los trastornos derivados de la deficiencia de yodo en amplias regiones del país.

Desde Salta, Oñativia contribuyó a la creación y fortalecimiento de institutos de investigación y centros de atención especializados en endocrinología y nutrición, con un enfoque comunitario que integraba ciencia, territorio y salud pública. Como Ministro de Asistencia Social y Salud Pública de la Nación impulsó transformaciones trascendentes: promovió la producción pública de medicamentos, fortaleció el acceso gratuito y universal a los tratamientos, expandió programas materno-infantiles y abrió espacios de formación profesional en salud para democratizar el conocimiento. Su gestión también sentó bases para políticas que hoy se consideran esenciales, desde la epidemiología aplicada hasta la planificación sanitaria.

Su obra, profundamente arraigada en los principios de equidad y justicia social, dejó una huella indeleble tanto en el sistema de salud argentino como en la construcción científica desde las provincias.
Para muchos especialistas y generaciones de profesionales, Arturo Oñativia es referencia obligada de cómo la medicina y la investigación pueden y deben estar al servicio de la comunidad.

