SociedadA más de 200 años de la Guerra Gaucha

Las heroínas invisibles de la gesta güemesiana: las mujeres que hicieron posible la independencia

Espías, negociadoras, estrategas y colaboradoras incansables. Juana Moro, Macacha Güemes, María Loreto Sánchez Peón, Martina Silva de Gurruchaga, María Petrona Arias y María Andrea Zenarruza fueron piezas fundamentales en la resistencia que defendió el norte argentino y contribuyó a la independencia nacional.

Silvia Guzmán Coraita
por Silvia Guzmán Coraita 14 Junio de 2026
14 Junio de 2026
Las heroínas Güemesianas
Las heroínas Güemesianas .

Cuando se habla de la gesta güemesiana, la figura del general Martín Miguel de Güemes ocupa naturalmente el centro de la escena. Sin embargo, detrás de la resistencia que permitió frenar el avance realista en el norte argentino existió una red de mujeres valientes, inteligentes y decididas que desempeñaron un papel fundamental en la lucha por la independencia.

Muchas de ellas actuaron como espías, mensajeras, organizadoras logísticas, negociadoras y hasta combatientes. Arriesgaron sus bienes, sus familias y sus propias vidas para sostener una causa que trascendía cualquier interés personal. Durante años, sus historias permanecieron en segundo plano, pero hoy son reconocidas como verdaderas protagonistas de una de las páginas más importantes de la historia argentina.

Para el historiador salteño Nicolás Mogni, el protagonismo de las mujeres durante la gesta güemesiana debe analizarse dentro de las limitaciones que imponía la época. “No había demasiadas diferencias porque existían fuertes restricciones para la participación femenina. Incluso cuando comenzaron a reconocerse derechos civiles, las mujeres quedaron excluidas y no los obtendrían hasta más de un siglo después”, explicó a Gente de Salta. En ese contexto, sostuvo que el aporte de figuras como Macacha Güemes fue posible más por sus méritos personales que por las oportunidades que la sociedad les ofrecía.

Nicolás Mogni, historiador
Nicolás Mogni, historiador

Mogni señaló además que es necesario distinguir entre las mujeres pertenecientes a la élite y aquellas provenientes de los sectores populares. Mientras algunas contaban con educación, contactos e influencia social, otras colaboraban desde tareas vinculadas a la logística, la información y el sostenimiento cotidiano de la resistencia. Sin embargo, ambas resultaron fundamentales para el desarrollo de la Guerra Gaucha.

Respecto de Magdalena “Macacha” Güemes, el historiador destacó que su figura trasciende ampliamente el rol de hermana del caudillo salteño. “Macacha fue una de las grandes líderes de la revolución. Habitualmente se recuerda su participación en la red de espionaje, pero su tarea fue mucho más amplia”, afirmó. En ese sentido, recordó los estudios de la historiadora Sara Mata, quien resalta el trabajo de Macacha recorriendo los campos salteños para reclutar y movilizar a los gauchos que luego integrarían las fuerzas patriotas.

Según Mogni, su influencia también fue decisiva en el plano político

“Cumplía una función muy similar a la de una ministra de Estado. Mientras Güemes estaba concentrado en la conducción militar, ella se ocupaba de gran parte de la estrategia política y de las negociaciones”, explicó.

 La confianza que el general depositaba en su hermana era absoluta en un contexto atravesado por conspiraciones, disputas internas y tensiones permanentes.

Su formación y capacidad de liderazgo la convirtieron en una figura excepcional para su tiempo. “Al pertenecer a la élite salteña tenía una educación que incluso la diferenciaba de muchos hombres de la época”, señaló el historiador. Esa preparación le permitió desempeñar un papel central tanto durante la revolución como en los años posteriores.

Mogni también destacó que Macacha participó activamente en las disputas políticas que siguieron a la independencia. Junto a figuras como José Ignacio Gorriti, defendió el proyecto político impulsado por Güemes frente a sectores de la élite que cuestionaban su liderazgo. Tras la muerte del general, en 1821, continuó involucrada en la vida pública y se incorporó al Partido Federal, convirtiéndose en una de sus principales referentes en Salta.

“Macacha reúne características de dos mujeres fundamentales de la historia argentina: la capacidad militar de Juana Azurduy y la habilidad política de Mariquita Sánchez de Thompson”, resumió Mogni. “Por eso su importancia no fue solamente militar ni únicamente política: fue una verdadera líder de la construcción de la nueva patria”.


"La muerte de Güemes", óleo del pintor Antonio Alice, realizado en 1910.
"La muerte de Güemes", óleo del pintor Antonio Alice, realizado en 1910.

Sin ellas, la Guerra Gaucha no habría sido posible

Entre ellas sobresale Juana Moro de López, considerada una de las espías más destacadas del Ejército de Güemes. Gracias a su posición social logró infiltrarse en reuniones de oficiales realistas para obtener información estratégica que luego hacía llegar a las fuerzas patriotas. Su labor fue descubierta y sufrió persecuciones, torturas y encarcelamiento, sin abandonar jamás su compromiso con la causa revolucionaria.

Otra figura clave fue María Loreto Sánchez Peón de Frías, quien utilizó su influencia y contactos para colaborar activamente con los patriotas. Participó en tareas de inteligencia y en la organización de redes de apoyo que permitieron sostener la resistencia frente a las invasiones españolas.

Entre las mujeres más conocidas de la época aparece Magdalena "Macacha" Güemes de Tejada , hermana del general. Su rol político fue determinante. 

Fue mucho más que la hermana del general Martín Miguel de Güemes: se convirtió en una de las figuras políticas más influyentes de la lucha por la independencia en el norte argentino. Nacida en Salta el 11 de diciembre de 1787, puso su inteligencia, capacidad de negociación y compromiso patriótico al servicio de la causa revolucionaria. Tras la Revolución de Mayo, transformó su hogar en un centro de apoyo para las tropas patriotas, confeccionando vestimenta para los soldados y participando activamente en las redes de información y espionaje que sostenían la resistencia frente a los realistas. 

Su habilidad diplomática resultó clave en momentos decisivos, como en 1815, cuando logró mediar en el conflicto entre Güemes y el general José Rondeau, alcanzando la histórica Paz de los Cerrillos. Presente junto a su hermano cuando fue herido de muerte en junio de 1821, continuó desempeñando un papel activo en la vida política salteña y se ganó el afecto popular por su generosidad y cercanía con los más humildes. Falleció el 7 de junio de 1866, dejando un legado que la consagra como una de las grandes heroínas de la gesta güemesiana.

También merece un lugar destacado Martina Silva de Gurruchaga, quien no solo aportó recursos económicos para equipar tropas, sino que impulsó la organización de fuerzas patriotas y colaboró activamente con las campañas militares. Su compromiso fue reconocido por el propio general Manuel Belgrano.

La historia recuerda además a María Petrona Arias, una de las mujeres que integró las redes de apoyo a las fuerzas gauchas. Desde tareas de logística hasta el traslado de información y suministros, su participación contribuyó al sostenimiento de la resistencia en momentos decisivos.

Mujeres de la época (IA)
Mujeres de la época (IA)

Junto a ellas se encuentra María Andrea Zenarruza, quien formó parte de ese entramado silencioso de mujeres que colaboraron con la causa revolucionaria. Su aporte, al igual que el de muchas otras salteñas, resultó fundamental para garantizar el funcionamiento de las redes de comunicación y asistencia que necesitaban las tropas patriotas.

Estas mujeres, junto a muchas otras cuyos nombres la historia recién comienza a recuperar, demostraron que la independencia no fue obra exclusiva de generales y soldados. La gesta güemesiana también se construyó desde los hogares convertidos en centros de espionaje, desde los caminos recorridos en secreto para transmitir mensajes y desde el coraje de quienes enfrentaron peligros constantes sin esperar reconocimiento.

A más de dos siglos de aquellos acontecimientos, recordar a Juana Moro, Macacha Güemes, María Loreto Sánchez Peón, Martina Silva de Gurruchaga, María Petrona Arias y María Andrea Zenarruza es hacer justicia histórica. Son heroínas que, desde distintos frentes, ayudaron a sostener la lucha por la libertad y dejaron una huella imborrable en la construcción de la patria.

La independencia argentina también lleva nombres de mujer. Y en Salta, esos nombres siguen cabalgando junto a los Infernales en la memoria colectiva de un pueblo que no olvida a quienes dieron todo por la libertad.

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