Entre pasillos de frutas y verduras, precios cantados a viva voz y clientes de todos los días, nació uno de los fenómenos más frescos y espontáneos de las redes sociales salteñas. Lorena Ríos, conocida como “Lorena la Zapallera”, pasó en pocos meses de vender en su puesto de Cofruthos a convertirse en una referencia digital para quienes buscan precios y buena onda en el mercado.
Todo comenzó casi sin intención, haciendo videos para reírse con sus conocidos. “Subí un video partiendo un zapallo y presentándome, soy así, medio colgada”, contó entre risas a Gente de Salta. Ese gesto simple, sumado a su forma natural de hablar y mostrarse, conectó rápidamente con la gente. Desde noviembre de 2025, su cuenta dejó de ser privada y empezó a crecer de manera sostenida, con videos que hoy alcanzan miles de reproducciones. El salto también se trasladó a Facebook, donde en menos de un mes superó los 14 mil seguidores.
Su contenido no solo entretiene, sino que también cumple una función clave en tiempos de bolsillos ajustados: mostrar precios reales del mercado. En sus videos, Lorena recorre puestos, promociona productos y hasta impulsa las ventas de sus vecinos. “Está todo medio quieto, entonces sirve para que la gente venga, vea precios y compre”, explicó, dejando en claro que lo hace de manera desinteresada y como una forma que encontró para que se mueva la economía del lugar.
Una historia que viene de generaciones
Detrás del fenómeno digital hay una historia familiar que viene de hace dos generaciones y que comenzó con su abuelo Yayo Gutiérrez, quien fue uno de los socios fundadores del mercado Cofruthos, y desde entonces la familia se dedicó a la producción y venta de zapallos.
“Acá venimos de generación en generación, mis viejos, mis tíos, todos”, relató. Hoy, el negocio funciona como una cadena familiar en la que algunos producen, otros comercializan y su padre sigue siendo el nexo con los proveedores, trayendo la mercadería en camión ahora ayudado por los hermanos de Lorena.

El fuerte del puesto son los zapallos, especialmente tres variedades: el zapallo plomo, muy consumido en el norte en especial para locro; la calabaza o coreanito; y el zapallo negro, cabutia o brasilero. “La gente no entiende cómo vendemos tanto zapallo, pero es nuestro fuerte desde siempre”, aseguró.
Lorena lleva más de 20 años al frente de su puesto, donde hoy trabaja junto a un empleado, mientras su familia continúa sosteniendo la estructura del negocio. A su vez, ella logra equilibrar el trabajo en el mercado, con su rol de madre y otras aficiones como la cerámica y el gimnasio.
Redes, ventas y una ayuda colectiva
En un contexto económico complejo, donde el consumo se redujo, las redes sociales se transformaron en una herramienta clave. “Antes llevaban diez zapallos, ahora solamente uno y utilizan el resto de la plata para comprar las demás verduras para la casa. La gente compra lo justo y necesario”, explicó Lorena sobre la caída en las ventas.
En ese escenario, sus videos funcionan como una vidriera accesible y dinámica. Además, su iniciativa de mostrar otros puestos generó un efecto positivo en el mercado. “Cuando promocioné el choclo, mis vecinos vendieron un montón”, contó, asegurando que realiza transmisiones en vivo al menos una vez a la semana para dar difusión a los precios.
Temporada de locro y precios accesibles
Con la llegada del frío y fechas tradicionales como el Día del Trabajador, la venta de zapallos entra en su temporada alta. “La gente ya piensa en el locrito, en la comida caliente, y eso nos beneficia”, comentó.

El puesto de Lorena es el 52-A y podes llegar ingresando por la entrada peatonal de la avenida Paraguay, tomar la mano derecha y caminar hasta el fondo. Actualmente, los precios en su negocio están a 600 pesos el kilo de zapallo plomo, $700 la calabaza o coreanito y $800 el zapallo negro. Este último, conocido como brasilero, es muy utilizado para preparaciones al horno.
Sin embargo, Lorena tiró un dato que llama la atención. El zapallo plomo, clave para el locro por su sabor característico, podría volverse cada vez más escaso. “No es que se va a extinguir, pero se produce menos por las condiciones climáticas y las plagas”, advirtió.