Un colectivo federal de profesionales cuestiona la tendencia a etiquetar rápidamente a niños y adolescentes con diagnósticos clínicos y reclama una mirada integral que contemple el contexto social, afectivo y cultural.
Gente de Salta dialogó con las dos miembros de Salta que conforman el equipo del Norte, que encabeza Jujuy: Susana Payne, profesora en Ciencias de la Educación y licenciada en Psicopedagogía, Especialista en análisis institucional y Ana López Soto, Psicóloga y especialista en psicología comunitaria, trabajadora en el ámbito de la salud pública.
La Red Forum Infancias reúne a psicólogos, psicopedagogos, médicos, abogados, asistentes sociales y terapeutas de todo el país con un objetivo común: cuestionar la patologización y medicalización creciente de las infancias.
“Es una red de profesionales diversos, súper interdisciplinar, que surge para luchar contra la patologización de las infancias”, explicaron sus integrantes. Actualmente existen 32 forums distribuidos en distintas provincias, con reuniones mensuales y capacitaciones anuales sobre adolescencia, derechos de la infancia y uso de pantallas.
En el norte argentino, el espacio funciona como Forum Jujuy–Salta, una articulación regional que busca fortalecer la participación local; y este año la convocatoria presencial anual será en Mar del Plata. Mientras tanto, se contactan mes a mes a través de reuniones virtuales.
Diagnósticos rápidos, etiquetas duraderas
Uno de los ejes centrales del debate es el uso creciente de diagnósticos como trastorno por déficit de atención e hiperactividad (TDAH), dislexia o trastorno del espectro autista (TEA), muchas veces aplicados de forma apresurada.
“Introducir un término que ponga un nombre a lo que le pasa a un chico a veces es estigmatizar ese desarrollo y catalogarlo. Eso pasa a formar parte de su identidad”, advirtieron.
Las profesionales cuestionan la lógica de evaluación rápida y protocolizada según estándares internacionales: “Pareciera un múltiple choice: si la cruz va acá, acá y acá, este es el diagnóstico. Pero el diagnóstico clínico se basa en la observación, la escucha y el proceso”, argumentó López Soto, y agregó que "no se puede evaluar a un chico o adolescente en Salta, Argentina, Latinoamérica, con protocolos de diagnóstico elaborados en Estados Unidos o Europa, hay que entender que el contexto y la cultura influyen drásticamente en los procesos de formación, no tenemos pequeños norteamericanitos viviendo en los barrios salteños".
Según sostienen, evaluar a un niño requiere tiempo, múltiples miradas y análisis del contexto familiar, escolar y social.
El contexto importa: no todo es neurobiológico
Forum propone romper con la mirada exclusivamente biologizante sobre la infancia. “Hoy hay una mirada muy neurológica: cualquier cuestión que se sale de lo esperado se asume como una dificultad del sistema nervioso. Pero lo que le pasa a un niño pasa en un contexto, en una época”.
Entre los factores que influyen mencionan el uso intensivo de pantallas, la falta de tiempo de los adultos, la precariedad afectiva y las condiciones socioeconómicas. Payne agrega que “en vez de preguntarnos ‘qué tiene’, tendríamos que preguntarnos ‘qué le pasa’”.
El riesgo del rótulo: cristalizar al niño
Las etiquetas diagnósticas pueden convertirse en una profecía que limita las expectativas sobre los chicos. “El riesgo de la etiqueta es la cristalización del niño en ese momento y que la escuela, y su entorno, no vea su potencialidad”.
Cuestionan la tendencia a explicar conductas escolares sin analizar situaciones de violencia, abandono o pobreza: “Un niño que vive violencia en sus hogares, o contextos familiares, puede ser desatento e hiperactivo. Es esperable. No está bien, no duerme bien. Pero se lo diagnostica con TDAH y su historia real queda oculta”, advierte con preocupación López Soto, abarrotada de consultas en el sector público, donde la carencia de especialistas en la materia sale a la luz, sobre todo porque llegan con el diagnostico en un papel, dos o tres meses más tarde porque no hay turnos, mientras otras cosas siguen sucediendo en medio.
Payne agrega que los diagnósticos, especialmente en los niños y adolescentes, son revisables, porque su desarrollo todavía está en construcción. Cita el título de un libro al sostener enfáticamente que “Los diagnósticos en la infancia se escriben con lápiz”, porque sostiene que los diagnósticos no son definitivos y deben revisarse periódicamente.
“Los diagnósticos son una foto, pero la vida del niño es una película. El contexto cambia, las habilidades cambian, el niño es otro”.
Juego, movimiento y vínculos: claves del desarrollo
Las profesionales subrayan que el desarrollo cognitivo depende del juego, el movimiento y los vínculos, elementos que hoy están siendo desplazados por exigencias escolares y pantallas. “Para que un niño desarrolle su inteligencia tiene que moverse, jugar, saltar, correr. La acción es la base del pensamiento”.
También cuestionan prácticas como entrevistas de admisión en jardines o la presión temprana por leer y escribir: “Que un niño llore, no se despegue de la mamá o quiera jugar es esperable. Eso no es patológico, sin embargo, me llegan al consultorio con este tipo de “trastornos o problemas” que no son tales. (López Soto) Cómo puede ser que un niño que llore por estar en los brazos de su mamá no se quiera despegar, eso no me preocupa en absoluto, al contrario, es un espacio seguro. En todo caso, el jardín es el que debe mostrarle de a poco que ahí también está contenido y va a dejar de llorar en algún momento”.
Más allá del diagnóstico: la falta de acompañamiento
“Las familias llegan desesperadas con el rótulo y no encuentran dónde hacer el tratamiento. El diagnóstico sin acompañamiento genera angustia”, indica López Soto.
Incluso el trámite del Certificado Único de Discapacidad (CUD) puede convertirse en una fuente de estigmatización: “El sistema te obliga a tenerlo y eso ya te estigmatiza. Pero no es obligatorio y la escuela no puede exigirlo”, agrega Payne.
Forum Infancias insiste en que las dificultades existen, pero deben abordarse desde una perspectiva compleja que incluya historia personal, cultura, familia, escuela y contexto social.
“Si miramos solo al niño como portador del problema, dejamos de cuestionar todo lo demás que interviene en su desarrollo. Los padres, hermanos, la familia, el contexto, el afecto, etc etc etc”.
Patologizar la infancia: cuando el diagnóstico reemplaza a la pregunta social
Las profesionales advierten que la medicalización creciente de niños y adolescentes en la Argentina responde a lógicas escolares, sanitarias y de mercado que invisibilizan el contexto social y los derechos de la infancia.
En las últimas décadas, el aumento de diagnósticos como TDAH, trastornos del espectro autista (TEA), dislexia u otros trastornos del neurodesarrollo se convirtió en una tendencia global. En Argentina, este fenómeno se expresa con particular intensidad en el sistema educativo y de salud, donde el diagnóstico suele funcionar como herramienta de clasificación y gestión del conflicto escolar.
El debate sobre la patologización infantil excede la clínica: involucra políticas educativas, modelos de salud, industria farmacéutica y concepciones culturales sobre la infancia. Forum Infancias propone una mirada integral, interdisciplinaria y de derechos, que reubique al niño en su trama social y no como portador individual del problema. “Si miramos solo al niño como el problema, dejamos intacto todo lo demás que produce ese malestar”.