La periodista María Julia Oliván volvió a referirse públicamente a la denuncia que realizó contra Mario Pergolini y lanzó duras críticas contra referentes del movimiento feminista, a quienes acusó de no haberla acompañado cuando decidió contar lo que, según afirmó, sufrió hace más de dos décadas mientras trabajaba con el conductor.
Durante su participación en La Nación+, Oliván fue contundente: "Las feministas del pañuelo verde son un cago de risa, son unas payasas", expresó al recordar la repercusión que tuvo su denuncia pública.
La periodista explicó que nunca tuvo previsto hacer pública su historia y que tampoco presentó una denuncia penal porque los hechos ocurrieron hace 21 años.
"Yo hice una denuncia pública de abuso sexual contra Mario Pergolini. No hice una denuncia judicial porque fue hace 21 años y no tenía pensado decirlo. Y ni una feminista, ni una persona pública me dijo 'yo te creo'. Ni siquiera por privado", afirmó.
Según relató, muchas mujeres que atravesaron experiencias similares se comunicaron con ella para advertirle sobre el desgaste emocional que implica avanzar judicialmente. "Me escribían muchas personas diciéndome: 'No te metas en eso porque te deja destrozada'. La energía es una, pero igual lo estoy analizando con varios abogados", señaló.

El debate con Alba Quintar y la posibilidad de un juicio por la verdad
Durante el intercambio también participó la dirigente salteña Alba Quintar, quien abrió el debate sobre las consecuencias que enfrentan las mujeres que deciden denunciar públicamente este tipo de situaciones.
"El resultado es que te juzgan, te revictimizan y pasás momentos de mierda. Cuando uno se anima y lo cuenta, después tenemos que pelear contra el descreimiento de las mismas mujeres", sostuvo Quintar.
Ante esa reflexión, uno de los periodistas le preguntó si consideraba que Oliván no debería haber contado lo sucedido.
"No estoy diciendo eso, yo se lo estoy preguntando", respondió, aclarando que su planteo apuntaba al costo personal que suelen afrontar las denunciantes.
En ese contexto, Oliván volvió a cuestionar la actitud de algunos sectores del feminismo.
"Estas chicas se la pasan hablando de cómo hay que actuar, de quiénes son los violentos y qué es la violencia. Después se cagan encima cuando tienen que apoyar a otra mujer que pudo haber sido maltratada, abusada o haber sufrido cualquier otro tipo de violencia", afirmó.

La periodista también recordó las declaraciones que había realizado días atrás sobre Pergolini, cuando cuestionó la imagen pública que hoy tiene el conductor.
"Hay gente que se reeducó, que fue muy machista, que cometió un montón de abusos y hoy ocupa otro lugar. El caso de Mario Pergolini no deja de sorprenderme. Yo trabajé con él y fui víctima de un montón de cosas que no tengo ganas de contar porque pasaron muchos años", manifestó.
Además, criticó el rol que, a su entender, tuvieron los medios de comunicación en la reconstrucción de la figura del conductor.
"No puedo creer la lavada de cara que le da el medio a personas como esta, que toda la vida se mofaron de las mujeres, no trabajaban con mujeres, eran sexistas, se sobrepasaban con las mujeres, hacían chistes sobre mujeres y ahora son los grandes referentes que nos dicen cómo vivir", expresó.
Por último, confirmó que no descarta iniciar un juicio por la verdad contra Pergolini. Aunque los hechos que denunció habrían ocurrido hace más de dos décadas y la acción penal estaría prescripta, explicó que analiza junto a sus abogados esa posibilidad judicial, que busca reconstruir los hechos y obtener un reconocimiento de lo ocurrido, aun cuando ya no sea posible una condena penal.

Un “juicio por la verdad” es una figura judicial excepcional que se utiliza cuando ya no es posible avanzar con un proceso penal tradicional, ya sea porque el delito prescribió tras el paso de muchos años, porque no puede aplicarse una condena penal o porque la investigación no llegó a una resolución.
En casos de abuso sexual o violación ocurridos hace décadas, como puede ser el de una denuncia realizada 20 años después de los hechos, suele suceder que la acción penal ya esté prescripta y el Estado no pueda imponer una pena, pero aun así la víctima puede solicitar que la Justicia intervenga para investigar lo ocurrido y establecer, en la medida de lo posible, la verdad de los hechos.