Frente al crecimiento de los discursos de odio

Marwan Gill, referente de la comunidad musulmana: “La libertad religiosa es la base de una sociedad verdaderamente libre”

El imam dialogó con Gente de Salta, alertó sobre el crecimiento de discursos de odio tras la inauguración de una mezquita en Olavarría y llamó a defender la libertad religiosa, el diálogo y la convivencia en una sociedad plural.

Por Redacción Gente de Salta

Marwan Gill y el papa Francisco — .

El imam y presidente de la Comunidad Musulmana Ahmadía en Argentina, Marwan Gill, habló con Gente de Salta y expresó su preocupación por las reacciones de intolerancia registradas tras la inauguración de una mezquita en la ciudad bonaerense de Olavarría. Señaló que los ataques y agresiones provenientes de algunos sectores de la sociedad reflejan un desconocimiento profundo del valor central de la libertad de conciencia, creencia y pensamiento, pilares fundamentales de cualquier democracia.

“Vale destacar que, según el islam, la definición de la patria es el lugar donde uno vive. Nací en Europa (Alemania) y soy hijo de inmigrantes, entiendo y acompaño cualquier debate político en relación con la inmigración y el control de las propias fronteras. Pero, de ningún modo, apoyo la utilización de esta discusión con el fin de atentar contra los migrantes y usarlos como chivo expiatorio de los problemas socioeconómicos de una nación”, expresó el imam.

Gill recordó que la libertad religiosa es un derecho humano básico, garantizado por el artículo 18 de la Declaración Universal de los Derechos Humanos, a la cual Argentina adhiere. En ese marco, advirtió sobre el crecimiento de la islamofobia y remarcó la contradicción de promover libertades económicas mientras se cuestiona el derecho a la espiritualidad y al culto.

Marwan Gill, presidente de la Comunidad Musulmana Ahmadía en Argentina

Respecto a la decisión del Gobierno nacional de declarar a facciones de la Hermandad Musulmana como organizaciones terroristas, aclaró que se trata de un movimiento político y no religioso, por lo que dicha medida no afecta a los musulmanes ni limita su convivencia en el país. Explicó que la Hermandad Musulmana ya fue catalogada como terrorista por varios países de mayoría musulmana y consideró que estas decisiones tienen un fuerte contenido simbólico, con escaso impacto real en los conflictos internacionales.

“Pienso que nuestra situación actual en el país requiere de un análisis más profundo y un esfuerzo conjunto en la lucha contra el odio. Decía Albert Einstein que es más fácil romper el núcleo de un átomo que destruir un prejuicio. Así que, el primer paso podría consistir en buscar el diálogo y enfatizar en las similitudes en vez de las diferencias. Es elemental tener en cuenta que las diferencias teológicas, religiosas, ideológicas o políticas no pueden ser excusas para alejarnos unos de otros, sino que deben aún más acercarnos al diálogo y al encuentro”, expresó Gill.

En relación con la prevención de discursos de odio, Gill destacó el rol clave de los medios de comunicación, cuestionando el uso de dobles estándares y la generalización que atribuye hechos violentos a religiones enteras. Subrayó que ninguna fe promueve la violencia y que el extremismo surge de la manipulación humana, no de los textos sagrados.

“Es mi absoluta convicción que como ningún “católico” se abusa de un menor, ni un colono “judío” usurpa las tierras de un palestino, asimismo ningún “musulmán” mata a alguien por haber encontrado tal mensaje en su escritura divina. Así que, no caigamos en la falacia de atribuir la acción de un individuo o una agrupación a una religión solo por el hecho de que los miembros se autoidentifiquen como sus adeptos. El único culpable de los males que se hacen en nombre de las religiones es el ser humano ”, dijo Gill.

Comunidad musulmana

La islamofobia es solo un síntoma de un problema más profundo: el odio

Llamó a promover el diálogo, la educación y el encuentro entre culturas y religiones, priorizando las similitudes por sobre las diferencias. También instó a equilibrar la seguridad nacional con el respeto a los derechos de las minorías y a no utilizar la inmigración como chivo expiatorio de los problemas sociales. “Construir puentes y no muros es el único camino para una convivencia pacífica en una sociedad plural”, concluyó.