SociedadEl Materno Infantil fue su casa y contención

Milagro en Salta: La historia de Julián, el niño que sobrevivió al fuego y a más de 70 cirugías

Tras ocho meses de lucha, el niño quemado en Animaná vuelve a casa. Conocé su inspiradora recuperación.

Redacción  Gente de Salta
por Redacción Gente de Salta 9 Enero de 2026
9 Enero de 2026

Julián, un niño de siete años que vive en Animaná, fue dado de alta del Hospital Materno Infantil luego de ocho meses de arduo tratamiento por quemaduras tipo B, luego de un terrible accidente que le afectó el 75% de su cuerpo.

Su historia es un testimonio de resiliencia, para sobrellevar el sufrimiento que le provocó el dolor de las heridas, además del excepcional trabajo del equipo médico que durante todo este tiempo lo asistió.

Cristina Yañez, la madre de Julián, relata el difícil momento en que llegaron a la capital salteña, desde Cafayate directo a quirófano sin respiro por la gravedad: 

"Es muy difícil olvidar el sufrimiento que padeció, verlo entrar y salir de quirófano una y otra vez llorando de dolor"

Hoy, la alegría inunda a la familia. Julián regresa a Animaná, su pueblo natal, y Cristina expresa su profundo agradecimiento al equipo médico que lo acompañó en cada etapa de su recuperación.

Un Accidente Devastador

En abril de 2025, Julián sufrió un grave accidente que le provocó quemaduras en el 75% de su cuerpo, afectando principalmente el tórax, miembros inferiores y superiores.

Este fue el inicio de una etapa de dolor y sufrimiento, que a su corta vida ya le tocaba atravesar. 

Trasladado en ambulancia, en código rojo, desde el hospital de Cafayate, el pequeño ingresó directamente a emergencia pediátrica de la capital salteña y, entre manos expertas, Julián fue estabilizado, compensado e ingresado al quirófano, donde comenzaría la larga batalla para su recuperación.

Fueron más de 70 las veces que pasó por el quirófano durante su estancia en el HPMI, cuyas terapias intensivas, intermedias y de cuidados moderados se convirtieron en su hogar temporal, y los médicos, enfermeros y otros profesionales en su familia.

Julián y su madre, Cristina, encontraron un refugio en la asistencia interdisciplinaria que les brindó el hospital. 

Las áreas de kinesiología, salud mental, enfermería, cirugía plástica, clínica pediátrica, soporte nutricional, hematología, fisiatría, incluso la escuela hospitalaria Doctor Andrés Cornejo, garantizaron la salud integral del niño durante los ocho meses de internación. 

Julián
Julián y el equipo médico

"La primera vez que lo vi de espaldas, me desmayé", contó la mamá

"Con mi hijito estuvimos ocho meses en el hospital”, dijo Cristina, quien aseguró ahora estar “tranquila”, porque Julián “está recuperado”

La mujer contó que, tras el accidente, “fuimos trasladados a Salta desde el hospital Cafayate, y pasó directamente al quirófano por el estado de su cuerpo", y de allí “a terapia intensiva, donde estuvo un mes”.

“Cuando se recuperó un poco, pasamos a la terapia intermedia, casi un mes y medio”, detalló la mamá, tras lo que sostuvo que “fueron varias etapas, fuimos a la cámara hiperbárica, que nos ayudó un montón”.

Luego, comentó que una vez que "su cuerpo estuvo un poco mejor, empezamos con los injertos en las piernas", para pasar después al torso, tanto en "la espalda como el pecho".

“Yo creo que nunca se va a olvidar de ese día, y yo tampoco”, reveló Cristina, para quien el proceso fue “muy fuerte”, tanto que "la primera vez que lo vi de espaldas, me desmayé", dijo.

Para la mamá, fue “una lucha”

La otra parte que le causó una gran impresión y dolor a la mamá, fue ver a Julián “sin vendas”, y cuando lo cubrían con una especie de plástico y le hacían “baños tres veces al día”, rociándolo con agua y jabón, “para volverlo a tapar y cambiarle el plástico”.

“Era una lucha”, reflexionó la mujer, quien recordó el miedo de Julián “la primera vez que se bañó”.

Sobre esto, narró que, cuando tuvo el accidente, su hija lo metió a la ducha “para apagarle el fuego de su ropa”, y el dolor que sintió en ese momento lo traumatizó tanto, que le generó “temor” a la hora de darse ese primer baño.

Cristina agradeció el trabajo meticuloso de los médicos y las enfermeras, que “nos ayudaron y estuvieron a la par”, al igual que a la kinesióloga y a las psicólogas del hospital, además del “acompañamiento de la escuela”, y agregó: “Estoy en deuda con ellos, y le pido a Dios que los conserve en su trabajo”.

Un Largo Camino hacia la Recuperación

Durante su internación, Julián se sometió a más de 70 cirugías y transitó por diversos servicios del hospital, incluyendo:

  • Terapia Intensiva
  • Terapia Intermedia
  • Cuidados Intermedios Moderados

Tanto Julián como Cristina recibieron asistencia interdisciplinaria integral, incluyendo:

  • Kinesiología
  • Salud Mental
  • Enfermería
  • Cirugía Plástica
  • Clínica Pediátrica
  • Soporte Nutricional
  • Hematología
  • Fisiatría
  • Escuela Hospitalaria Dr. Andrés Cornejo (para garantizar la continuidad de sus estudios)

Tratamientos Especializados

Los tratamientos incluyeron una variedad de procedimientos quirúrgicos, como colgajos e injertos, además de curaciones especializadas. Julián también fue derivado a sesiones de cámara hiperbárica y recibió rehabilitación kinesiológica para mejorar la movilidad de sus tejidos.

El médico cirujano plástico, Javier Pastrana, contó que “hace nueve meses recibimos un paciente derivado de Animaná, con quemaduras tipo B intermedias en la región del tórax, miembros superiores y miembros inferiores, con un aproximado del 65% de superficie corporal quemada”, y agregó: “Se realizaron múltiples tratamientos, quirúrgicos, principalmente”.

El profesional precisó que se trató de un proceso “bastante largo”, que incluyó el tratamiento de “colgajos, injertos y curaciones”, y resaltó que se trabajó “en conjunto con el servicio de kinesiología, para lograr una mayor movilidad de sus tejidos”.

En todo el proceso estuvo involucrado el personal de quirófano, del servicio de enfermería, del servicio de anestesia, del servicio de instrumentación, según expresó Pastrana, quien destacó: “si no fuera por todos los servicios, hoy Julián no estaría de alta”.

"Entre todos logramos sacarlo adelante a Julián. Hoy está de alta, en su Animaná natal, y continúa con tratamiento kinésico" en el hospital de su pueblo, con controles en Salta, aproximadamente una vez por mes, según explicó el cirujano plástico.

El Regreso a Casa y el Futuro

Finalmente, Julián, que pasó a tercer grado de la escuela, regresó a Animaná junto a su mamá, donde continuarán con el tratamiento kinesiológico y realizarán visitas periódicas a la capital salteña para controles de rutina. Esta historia de superación es un ejemplo de la dedicación del equipo del Hospital Materno Infantil y la fortaleza de Julián y su familia.

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