Ni flores ni descuentos: el 8M se convierte en reclamo colectivo

En el marco del Día Internacional de la Mujer Trabajadora, el colectivo Ni Una Menos convoca a marchar del Congreso a Plaza de Mayo, el lunes 9M, en rechazo al ajuste del gobierno de Javier Milei. Entre el debate sobre si se festeja o se lucha, crecen las voces que llaman a ganar las calles. Lo mismo va a ocurrir en Salta.

Por Silvia Guzmán Coraita

Mujeres — - (Web)

El Día Internacional de la Mujer Trabajadora vuelve a encontrar a la Argentina en las calles. Aunque la efemérides se conmemora oficialmente cada 8 de marzo, este año la convocatoria principal en la Ciudad de Buenos Aires será el lunes 9, al igual que en Salta, a las 17, en la Plaza 9 de Julio
Entre los principales reclamos que se expresarán durante la movilización salteña se encuentran: políticas públicas efectivas contra la violencia de género; fin de los femicidios y transfemicidios; Igualdad salarial; mejores condiciones laborales para las mujeres y también se plantearán demandas vinculadas al acceso al trabajo, la protección de las maternidades y la corresponsabilidad en las tareas de cuidado.

 La movilización partirá desde el Congreso de la Nación hasta Plaza de Mayo a las 16.30, como forma de protesta contra el ajuste económico y lo que las organizadoras definen como una “política de hambre”.

Desde Ni Una Menos difundieron la convocatoria a través de redes sociales con un mensaje contundente: “Después del patético y violento discurso del presidente, mentiroso en todo lo que respecta a la realidad argentina de millones que están perdiendo el trabajo y se endeudan para vivir, no solo nos queda sentir vergüenza y asco: necesitamos movilizarnos”.

¿Se festeja o se lucha?

Comunicado

Cada año, el 8M reabre el mismo debate: ¿es un día para celebrar o para conmemorar en clave de reclamo?

Para Laura, docente de escuela pública, “no es un festejo, es una fecha de memoria y de lucha. Si hoy tenemos derechos es porque otras antes se organizaron. Y cuando esos derechos peligran, hay que salir otra vez”.

Carolina, empleada administrativa y madre de dos hijos, coincide en parte: “Me gusta que se reconozca el esfuerzo de las mujeres, pero no quiero flores ni descuentos en shoppings. Prefiero que se hable de brecha salarial, de cuidados y de violencia”.

Ni una menos en Salta

En cambio, Mariana, emprendedora, plantea una mirada diferente: “Creo que se puede hacer las dos cosas: reconocer lo que conquistamos y también reclamar lo que falta. No todo tiene que ser enojo; también hay fuerza en celebrar que estamos más unidas”.

Desde el movimiento convocante, la postura es clara: el 8M no es una celebración sino una jornada de reivindicación histórica ligada a los derechos laborales y sociales de las mujeres y diversidades. En ese sentido, remarcan que la coyuntura económica actual profundiza desigualdades y precarización, impactando con mayor fuerza en quienes sostienen tareas de cuidado y trabajos informales.

Una fecha con historia y presente

El Día Internacional de la Mujer Trabajadora tiene raíces en las luchas obreras de fines del siglo XIX y comienzos del XX. Lejos de una lógica comercial, nació como una jornada de protesta por mejores condiciones laborales, igualdad salarial y derechos políticos.

Hoy, en un contexto de ajuste, despidos y caída del poder adquisitivo, la consigna vuelve a resignificarse. Para muchas organizaciones feministas, el reclamo económico está íntimamente ligado a la agenda de género: autonomía, acceso al trabajo, políticas públicas y protección frente a las violencias.

Día Internacional de la Mujer Trabajadora

“Los feminismos combativos son la rebelión que necesitamos”, concluye la convocatoria de Ni Una Menos para el 9M.

Entre quienes optan por conmemorar en espacios íntimos y quienes eligen marchar, el 8M vuelve a plantear una pregunta de fondo: ¿cómo se honra la historia de lucha de las mujeres? Para miles, la respuesta este año tiene un lugar y una hora concretos: en la calle.