Patricia Jebsen, directora de empresas, en Salta: “Los jóvenes no quieren trabajar como nosotros y eso nos obliga a replantear todo”

La ejecutiva analizó el presente del empleo, el impacto de la tecnología y las nuevas demandas de las generaciones jóvenes. Advirtió sobre la falta de oportunidades iniciales, el avance de la inteligencia artificial y la necesidad de transformar la cultura laboral.

Por Silvia Guzmán Coraita

Patricia Jebsen — .

Con más de 30 años de experiencia en el mundo corporativo, Patricia Jebsen decidió dar un giro radical a su vida profesional. “Un día me desperté y mi marido me dijo ‘hoy renunciás’, y renuncié”, cuenta al comienzo de una charla que brindó en Salta en el Centro de Convenciones. Había cumplido tres décadas de aportes —tal como le confirmaron en la Administración Nacional de la Seguridad Social—, pero lejos de retirarse, eligió reinventarse.

Hoy integra ocho directorios en distintos países —entre ellos Estados Unidos, México, Paraguay y Argentina— como directora independiente, un rol que le permite seguir activa en el mundo empresarial desde otra perspectiva. A la par, impulsó una nueva faceta como divulgadora sobre el mundo del trabajo, especialmente enfocada en los jóvenes.

Patricia Jebsen

Todo comenzó de manera inesperada, cuando su hija publicó un video en TikTok mostrando su intensa agenda de viajes. La repercusión fue inmediata y masiva. “Ahí me di cuenta de que los jóvenes necesitaban hablar del mundo del trabajo porque no tenían referentes con los que se identificaran”, explica. Desde entonces, desarrolló contenido propio, lanzó un podcast, escribió un libro y construyó una comunidad que debate sobre empleo, vocación y futuro.

Nuevas generaciones y cambio de paradigma

En la entrevista realizada por Gente de Salta, Patricia Jebsen analizó los profundos cambios que atraviesa el mundo del trabajo. Según explicó, el mercado laboral vive una transformación estructural: mientras algunos empleos desaparecen, muchos otros emergen con fuerza. En ese contexto, sostuvo que las trayectorias laborales serán cada vez más dinámicas. “La mayoría de las personas va a cambiar de trabajo muchas veces en su vida, mucho más rápido que antes”, afirmó, al recordar sus inicios en una época sin tecnología digital y contrastarlos con el presente.

Sin embargo, advirtió que uno de los principales desafíos sigue siendo el desempleo juvenil, tanto a nivel global como en Argentina, una problemática que se agravó durante la pandemia al dificultar el acceso al primer empleo.

A este escenario se suma un cambio cultural significativo: las nuevas generaciones ya no aspiran a desarrollar toda su carrera dentro de una misma empresa. “No quieren trabajar 30 años en el mismo lugar. Nos vieron a nosotros y no les gustó mucho lo que vieron”, señaló, en un claro llamado a revisar los modelos laborales tradicionales.

Patricia Jebsen

En paralelo, destacó el auge del emprendedurismo entre los jóvenes, aunque alertó sobre sus dificultades. “Está buenísimo que quieran emprender, pero de cada diez emprendimientos, solo uno sobrevive”, indicó, remarcando la necesidad de contar con formación, recursos y planificación antes de iniciar un proyecto propio.    

Asimismo, mencionó que un 35% de los profesionales se arrepiente de la carrera que eligió, aunque relativizó ese dato al considerar que, en un contexto de cambio constante, la reconversión laboral es parte natural de la vida profesional. En ese marco, Jebsen planteó que el futuro del trabajo no dependerá únicamente de la tecnología o la economía, sino también de la capacidad de adaptación, aprendizaje continuo y diálogo entre generaciones.

Por último, hizo foco en el vínculo de los jóvenes con el empleo y marcó una ruptura con viejos paradigmas. “El reloj de oro ya no existe. Decirle a alguien que va a estar 30 años en una empresa es como hablarle de una cárcel”, afirmó. Según explicó, hoy se priorizan las experiencias, el desarrollo personal y la posibilidad de reinventarse, por lo que las organizaciones deben ofrecer propósito y oportunidades reales de crecimiento si buscan atraer y retener talento.

La importancia de las habilidades blandas  y las duras

Otro punto clave fue la importancia de las habilidades blandas. “La mitad es lo técnico y la otra mitad son habilidades como comunicación, empatía o escucha activa, que se aprenden trabajando”, explicó.

Además, advirtió sobre una creciente “elitización” del acceso a los empleos más codiciados, donde pesan cada vez más el título universitario, los idiomas y la experiencia previa.

Uno de los puntos más críticos que identifica es la falta de interés en asumir roles de liderazgo: más de la mitad de los jóvenes no quiere ser jefe. “¿Quién va a liderar las empresas?”, se pregunta. Según explica, muchos perciben que liderar implica más responsabilidades con poca recompensa. En paralelo, remarca que el propósito se volvió central. 

“Los jóvenes quieren trabajar en empresas donde entiendan el impacto que generan. Eso antes no importaba tanto”, explica.

La irrupción de la inteligencia artificial está redefiniendo el ingreso al mercado laboral. Jebsen advierte que muchos puestos iniciales —tradicionalmente ocupados por jóvenes— están desapareciendo. “En empresas como Amazon o Google esos niveles ya no existen”, afirma.

Esto genera un problema estructural: si no hay trabajos de entrada, ¿cómo adquieren experiencia las nuevas generaciones? En ese sentido, cuestiona la falta de programas de pasantías y primeros empleos, y plantea que es una responsabilidad compartida entre empresas y sociedad.

Desigualdad y oportunidades

Jebsen también pone el foco en la baja participación de mujeres en puestos jerárquicos: apenas el 28% ocupa cargos gerenciales. Allí combina crítica al sistema con un llamado a la acción: “Las mujeres tenemos que animarnos más, postularnos aunque no cumplamos todos los requisitos”.

Finalmente, subraya el valor de la diversidad generacional en los equipos de trabajo. “Trabajar con jóvenes te obliga a repensar todo el tiempo. Te desafían, te muestran otras miradas”, sostiene.

Ante la consulta sobre la edad en los puestos de toma de decisiones, Patricia Jebsen relativizó el factor generacional y puso el foco en las capacidades y habilidades de liderazgo.

“Alguien de 20 que tenga a cargo a gente de 40 no es un problema en sí mismo. Hay personas muy capacitadas que a los 25 ya lideran equipos. Mi hija, por ejemplo, tiene 24 años y gente a cargo, incluso mayor que ella”, explicó.

Para Jebsen, el eje no pasa por la edad sino por la forma de liderar: “Lo que realmente ayuda a trabajar bien es escuchar, empatizar y entender qué necesita el otro”.

En ese sentido, subrayó que las necesidades cambian según el momento de vida de cada persona. “No es lo mismo alguien que acaba de ser mamá, que alguien que está estudiando o alguien que quizás prefiere quedarse más tiempo en la oficina. Las expectativas y prioridades son distintas”, señaló.

Así, planteó que el desafío del liderazgo actual radica en gestionar esa diversidad, más que en establecer jerarquías basadas en la edad.