SociedadLa cultura de la cancelación

Punky y Mimi Gate: ¿qué estamos cancelando realmente?

Tras el polémico sándwich de milanesa barato, que al final, salió caro.

Alejandra Ruiz
por Alejandra Ruiz 15 Enero de 2026
15 Enero de 2026
Punky y Mimi
Punky y Mimi Instagram

En los últimos días la comunidad salteña se vio atravesada por un debate que ha explotado las redes sociales pero que resguarda un cuestionamiento mucho más profundo ¿Cuál es el poder que, como espectadores, se les ha otorgado a los influencers de turno?

“Punky y Mimi” son dos jóvenes salteños que durante el correr de los años han tomado protagonismo en Instagram y Tik Tok gracias a sus videos visitando locales gastronómicos de la ciudad y dando una crítica al respecto. La viralización de su contenido les permitió posicionarse y convertir en trabajo lo que comenzó como un hobbie. Los canjes y las invitaciones a nuevos emprendimientos de Salta crecieron y tal cual como se veía en sus perfiles, lograban un aumento considerable tanto en usuarios nuevos como visitas a los mismos. Pero, en un mundo en donde las redes sociales funcionan como un círculo vicioso donde todo lo que sube debe caer, les llegó el momento: fueron cancelados.

Cancelacion Punky y Mimi
Cancelación Punky y Mimi

La marea fue tan alta que casi se lleva puesto el trabajo que han cosechado desde sus inicios. En un intento por “salvaguardarse” del ataque y por la masiva cantidad de comentarios violentos que incluyen insultos y amenazas a su integridad, los influencers cerraron su cuenta durante el día de ayer. Eventualmente durante la mañana de este jueves, regresaron solicitándole a los medios de comunicación una tregua. 

¿Qué fue lo que pasó? Un video polémico que trascendió el entretenimiento y abrió la caja de Pandora. Si bien el mismo fue borrado de su cuenta, ha sido reposteado por diversas cuentas. En él, los influencers mostraron la preparación de un sándwich de milanesa a $1000 vendido por un carrito ubicado en pleno centro. Tras comprarlo y mostrarlo a cámara, decidieron no comerlo por parecerles “de dudosa procedencia” y realizar comentarios sobre lo fina que era la carne, en referencia a la reciente noticia del local santiagueño que vendía milanesas de papel higiénico. 

Punky y Mimi
Punky y Mimi

Los comentarios no tardaron en llegar y la conversación destapó un odio desmedido en todas las plataformas. Fueron acusados de irrespetuosos, prejuiciosos, de denigrar al vendedor (que, tras una investigación resultó ser una persona con un retraso madurativo) e incluso medios de comunicación tildaron a los influencers de “discriminación” haciendo más eco de la cancelación. Posterior a lo sucedido, otros personajes de relevancia en redes sociales visitaron el puesto de milanesas, entrevistaron a la madre del vendedor y finalmente consiguieron una movilización “solidaria” para la familia de emprendedores. Gracias al impacto de la situación, además, el día de ayer el joven ha recibido un subsidio por parte del gobierno para ayudar a potenciar su negocio.

Ahora bien ¿Dónde están los grises de la situación? El video sigue vigente en redes y demuestra algo que es fácilmente traducido desde la objetividad: no tiene acusaciones directas, tapa el rostro del vendedor, y sobre todo brinda una opinión de personas que se han dado a conocer como lo que son, consumidores, no profesionales de la gastronomía. No obstante, el mensaje es prejuicioso e irónico y seguramente tiene la intencionalidad de generar conversación como todo lo que es publicado en redes. Pero en síntesis, es claro: no existe una “degradación” que fundamente el odio directo con el que han respondido los usuarios. 

Los mismos seguidores que han visto crecer la cuenta y aplaudido otras visualizaciones de Punky y Mimi, ahora los defenestran sin parar. Mismo público que en algún otro momento participó activamente de campañas que elevaron seguidores y consumidores de otros gastronómicos emergentes visitados por los jóvenes. No nos olvidemos, que el influencer, para ser influenc

er, necesita de una parte que lo consume, lo aplaude, lo valida y le regala engagement

Amenazas Punky y Mimi
Amenazas Punky y Mimi

La situación de este joven emprendedor no nos es ajena, es una realidad que nos atraviesa desde hace tiempo. Que un muchacho con una discapacidad salga a la calle a trabajar porque no posee los medios para subsistir es la historia de muchos más que no han tenido la suerte (o mala suerte) de ser visitados por personas con poder en redes sociales. No obstante, la situación y su aprovechamiento tanto para fines sociales como políticos abre miles de preguntas más importantes ¿a dónde mira el usuario a la hora de cancelar? ¿Son Punky y Mimi los verdaderos culpables de la realidad económica de los salteños? ¿Dónde quedan esos emprendimientos a los que potenciaron con sus visitas? Si ellos mismos no se han vendido como críticos gastronómicos ¿por qué se los acusa?, ¿Qué es lo que realmente se debe hacer con estas realidades?

El debate es grande y tiene muchas puertas y caminos para seguir pero la realidad es una: la cultura de la cancelación no tiene límites y sigue abriéndose paso con ferocidad. Cada vez es más fácil apuntar la bala hacia personas que nosotros mismos posicionamos en los lugares que obtienen, sabiendo el poder y el alcance que tienen las redes. No hay que quitar la responsabilidad que tiene la persona que, con 118k seguidores, se para delante de una cámara para brindar una opinión, pero tampoco hay que desviarse del foco principal, que es cómo un minuto de video puede generar un castigo extraordinario por parte de una sociedad.

Si un video polémico que expone una triste realidad da como resultado un ataque masivo en vez de poner el eje en esa misma realidad ¿Qué es lo que realmente nos importa cómo sociedad? ¿El titular de “influencers cancelados” o el por qué un joven con discapacidad debe salir a vender una milanesa a $1000 para poder sobrevivir? 

Últimas noticias