La desaparición y hallazgo de una niña de seis años en el departamento Rivadavia, Salta, expone la fragilidad de las políticas de protección de la infancia en zonas rurales, comunidades originarias y territorios de difícil acceso en el norte salteño.
La menor fue reportada como desaparecida el sábado 10 de enero en el paraje Las Vertientes, localidad de La Unión, en Rivadavia Banda Sur. Tras una intensa búsqueda, fue encontrada en buen estado el domingo, gracias a un operativo del Ministerio Público Fiscal y la Policía de Salta.
Los fiscales penales de Orán, Claudia Carreras y Carlos Salinas, a cargo de la Unidad Fiscal, informaron que el hallazgo fue resultado de un rastrillaje exhaustivo. Preventivamente, la niña fue examinada por médicos antes de reunirse con su familia.
La búsqueda se realizó en Las Vertientes y áreas aledañas, con personal del Distrito de Prevención 8, áreas de Investigaciones, Policía Lacustre y Fluvial, Infantería, Canes, Rural y Ambiental, familiares y baqueanos.
La Unidad Fiscal destacó la rapidez y coordinación del despliegue, que permitió encontrar a la menor en pocas horas. La investigación continúa para esclarecer las circunstancias de su alejamiento.

Interrogantes tras el hallazgo
Más allá del alivio, el caso generó interrogantes. La niña fue encontrada a kilómetros de donde fue vista por última vez, alertando a referentes sociales y defensores de derechos humanos.
Las dudas son: ¿Cómo se alejó? ¿Cómo resistió? ¿Cómo reapareció en la zona? Advierten que hay casos que no se denuncian o se diluyen en la precariedad institucional.
Lucrecia Miller, psicóloga y especialista en infancia, advirtió: “En estas zonas no hay registros sistemáticos de niños extraviados, ni información pública sobre cuántos desaparecen, cuántos reaparecen y en qué condiciones”.
Rivadavia Banda Norte y Banda Sur, junto al impenetrable salteño, concentran comunidades con escasa presencia estatal. Organizaciones sociales alertan que la infancia está expuesta a vulneraciones: abandono, abusos, trata de personas, explotación laboral y violencia sexual, rara vez visibles mediáticamente o con seguimiento judicial.

Críticas al rol del Estado
El caso reavivó críticas al Estado, acusado de intervenir reactivamente. “El Estado aparece cuando el hecho ya ocurrió, como un bombero ante el incendio, pero no hay políticas preventivas ni acompañamiento a largo plazo”, señalaron desde el territorio.
Se realizan actividades aisladas en comunidades indígenas (asistencia sanitaria, de identidad, documentación, ayudas sociales), pero son esporádicas. Vale rescatar la tarea de Organizaciones No Gubernamentales y Fundaciones que entregan vida y talentos para ayudar a las comunidades, pero aún así hay puntos críticos y familiares en los que no pueden intervenir.
Miller cuestionó la falta de un Defensor de los Derechos del Niño activo que monitoree las políticas públicas, exija información y dé seguimiento a situaciones de vulnerabilidad. Esta ausencia institucional hace que los casos se traten como hechos aislados, no como problemas estructurales.
Otro punto que generó inquietud fue el escaso eco mediático del episodio. Más allá de algunas coberturas en redes sociales y medios nacionales, el caso tuvo una difusión limitada a nivel local. “La invisibilidad mediática también es una forma de abandono”, advirtió.
Mientras la investigación continúa, el caso plantea una pregunta: ¿Cuántos niños atraviesan situaciones similares sin que nadie los busque, los registre o los proteja? ¿Aparecen solos? ¿Aparecen?…