Un mural que representa a tres guerreros vinculados a las fuerzas del fuego, la tierra, el agua y el aire quedó plasmado en una esquina del barrio Pereyra Rozas, en la zona norte de la ciudad de Salta.
La obra, realizada por el artista visual Roly Arias, forma parte del Plan de Intervenciones Artísticas y Muralismo que impulsa la Municipalidad, con el objetivo de revalorizar los espacios públicos y fortalecer la identidad barrial.
La intervención se llevó a cabo en una pared ubicada en el Pasaje 6, colindante a la avenida Bolivia, donde Arias recreó personajes de su serie “Parade”, una producción artística que viene desarrollando desde hace años y que se caracteriza por el uso de colores vibrantes y figuras cargadas de simbolismo.

La pieza representa a tres guerreros asociados a los elementos de la naturaleza: “Estos guerreros simbolizan la fuerza, la vitalidad, el pertenecer a la tierra y actuar con esas fuerzas”, explicó el artista, quien definió su trabajo como una “mitología personal” que, sin embargo, busca ser compartida con quienes se detienen a observar la obra.
Arias destacó su particular forma de trabajar el color y la composición y aseguró que tiene “una obsesión por los colores contrastantes y vibrantes", tras lo que detalló: "por lo general lo trabajo a manera de poesía, voy viendo cómo los colores riman dentro de la imagen y después se compone el final de la obra”.
Incluso, admitió que el resultado final lo sorprendió, ya que fue tomando forma de manera espontánea durante el proceso creativo, incorporando texturas y detalles que invitan a detenerse en cada sector del mural.
En ese sentido, el artista también hizo referencia a la presencia de estrellas y otros símbolos que atraviesan su producción.

“Para mí, las estrellas siempre están vinculadas a una noción de destino, a esa tendencia humana de querer saber qué va a pasar", dijo, y reflexionó que "todo parte de un gran misterio y lo que hacen las imágenes, que no es un lenguaje verbal, es un pensamiento que se va dando mientras uno va dibujando, es otra forma de encarar estos interrogantes”.
Más allá del valor artístico, Arias resaltó especialmente el acompañamiento de los vecinos del barrio durante los días de trabajo, sobre lo que expresó que "la recepción fue muy buena, como siempre que uno trabaja en la calle".
“Vecinos que te acercan agua fresca, jugo, que cuidan los materiales o incluso los guardan en sus casas cuando termina la jornada”, contó, y agregó: “estar en contacto con la gente suma un montón”.
Además, relató que fue invitado a almorzar por una familia del lugar, lo que le permitió compartir un momento distinto y generar un vínculo cercano con la comunidad.

Desde el municipio solicitaron a los vecinos y transeúntes cuidar los murales, ya que estas intervenciones no solo embellecen el entorno urbano, sino que también ponen en valor el trabajo de artistas locales, fortalecen la identidad de los barrios y promueven el uso del espacio público como punto de encuentro cultural.
