Rebajan la factura de agua en Rosario de Lerma por turbiedad y baja presión

Los vecinos de Rosario de Lerma pagarán menos por el servicio de agua tan cuestionado últimamente, ya que el Ente Regulador ordenó rebaja del 21,21% en la boleta de agua para más de 5.300 usuarios.

Por Redacción Gente de Salta

Rosario de Lerma — - (Foto: Javier Corbalán)

El Ente Regulador de los Servicios Públicos de Salta (ENRESP) ordenó a CoSAySa aplicar una reducción del 21,21% en la facturación del servicio de agua potable a 5.346 usuarios residenciales de Rosario de Lerma, debido a graves deficiencias en la calidad del suministro durante enero.

La medida fue dispuesta mediante la Resolución ENRESP N.º 298/2026, luego de constatar elevados niveles de turbiedad en los sistemas de abastecimiento, que afectaron a más del 21% de los usuarios de la localidad.

Un informe técnico del organismo detectó índices de turbiedad de hasta 84,86% en los siete sistemas de provisión de agua que abastecen a 6.695 usuarios en Rosario de Lerma. El relevamiento detalló barrios afectados y reclamos registrados durante el período analizado.

El Ente Regulador concluyó que los usuarios no recibieron el servicio con los niveles de calidad, continuidad y regularidad exigidos por la normativa vigente, lo que habilita una reducción proporcional en la tarifa.

Según estimaciones del área económica del organismo, la reducción implicará un impacto de más de 23 millones de pesos en la facturación de la empresa prestadora. La rebaja se aplicará exclusivamente a usuarios residenciales, excluyendo baldíos, y se corresponde con el nivel de afectación constatado.

Sergio "Topo Ramos, intenta paliar el mal servicio de agua repartiendo bidones

Fundamentos legales

La resolución se apoya en el Marco Regulatorio de los Servicios Sanitarios (Decreto 3652/10), que establece que el agua potable debe prestarse las 24 horas del día y con parámetros adecuados de calidad.

Además, se invoca el artículo 42 de la Constitución Nacional, que garantiza el derecho de los consumidores a servicios públicos eficientes, y la Ley Provincial 6835, que obliga al Ente Regulador a proteger los intereses de los usuarios.

El organismo remarcó que no puede existir cobro pleno por un servicio deficiente, y que la tarifa debe guardar proporcionalidad con la calidad efectivamente brindada.

La resolución también ordena que, si los problemas persisten o se repiten, la empresa deberá garantizar el suministro mediante camiones aguadores o entrega de bidones de agua apta para consumo, hasta que se restablezca la calidad del servicio.

El Ente Regulador advirtió que la reducción tarifaria podrá extenderse a meses posteriores si continúan las deficiencias en el servicio, y exigió a la empresa acreditar fehacientemente el cumplimiento de las medidas adoptadas.

El agua que no llega: la crisis estructural del Valle de Lerma

El Valle de Lerma atraviesa una crisis hídrica crónica que ya no puede explicarse como un problema técnico, climático o coyuntural. Es una crisis estructural, política y de gestión, con responsabilidades compartidas entre el Estado, las empresas prestadoras y una dirigencia que durante décadas eligió postergar las inversiones estratégicas mientras el territorio crecía sin planificación.

La reciente decisión del Ente Regulador de ordenar una rebaja del 21,21% en la boleta de agua para miles de usuarios de Rosario de Lerma expone apenas la superficie del problema: el servicio es deficiente, la infraestructura es obsoleta y la respuesta institucional llega siempre tarde, cuando el daño ya está hecho.

El presidente de Aguas del Norte, también Ministro de Gobierno y Justicia, es el rosarino Ignacio Jarsún, quien también fuera intendente de Rosario de Lerma entre 2015 y 2019. También fue vicepresidente primero de la Cámara de Diputados de la Provincia de Salta.

El actual intendente es Sergio Omar Ramos, conocido como Topo, es ingeniero en construcciones. Fue intendente veinte años, luego senador provincial para volver a tomar el cargo ejecutivo que ostenta en la actualidad. 

Los vecinos no se explican como en tantos años de peso político no lograron resolver un problema estructural: la falta de pozos de agua. El servicio es captado de vertientes, las cuales con las crecidas y las lluvias se ensucian.

Vecinos reciben bidones por la turbiedad con la que reciben el agua de la red

Un sistema diseñado para una población que ya no existe

Las redes, plantas potabilizadoras y sistemas de captación del Valle de Lerma fueron pensados para una población mucho menor, con un patrón urbano que hoy ya no existe. Sin embargo, el crecimiento inmobiliario, los loteos sin servicios, la expansión agrícola y la presión industrial avanzaron sin una política hídrica integral.

El resultado es un sistema colapsado que distribuye agua turbia, con baja presión o directamente sin suministro en amplias zonas, mientras los usuarios pagan tarifas plenas por un servicio que no cumple estándares mínimos de calidad.

En lugar de un plan estructural, la respuesta histórica ha sido la emergencia permanente: parches, camiones aguateros, bidones, resoluciones administrativas y anuncios de obras que nunca llegan a tiempo.

La rebaja tarifaria ordenada por el Ente Regulador es un gesto necesario, pero también revela una paradoja: el usuario paga menos porque recibe un servicio peor. Es la lógica inversa de cualquier sistema moderno de servicios públicos.

Las soluciones técnicas existen: nuevas plantas, redes troncales, sistemas de tratamiento, monitoreo digital, planificación territorial. Lo que falta es decisión política sostenida, financiamiento estratégico y una visión de largo plazo.

Sin un plan hídrico integral para el Valle de Lerma, las resoluciones administrativas seguirán siendo parches sobre un sistema que se desborda. Y los usuarios seguirán pagando —con dinero, con salud y con tiempo— el costo de una crisis que el Estado se niega a asumir como prioridad estructural.