La Policía de Salta contará desde ahora con un marco normativo específico para proteger a los perros y caballos que prestan servicio dentro de la institución. Tras la homologación del reglamento, los animales dejarán de ser considerados únicamente como recursos operativos para pasar a ser reconocidos como seres sintientes no humanos, estableciendo un nuevo enfoque sobre su cuidado, su utilización y las responsabilidades que tendrá la fuerza respecto de ellos.
Uno de los principales cambios que introduce la normativa es el reconocimiento del binomio animal-humano, fortaleciendo el vínculo entre el efectivo policial y el animal que lo acompaña durante su servicio. El reglamento dispone además que la institución deberá garantizar una partida presupuestaria destinada a cubrir alimentación, atención veterinaria, infraestructura, equipamiento y todas las necesidades vinculadas al bienestar de estos animales.
El reglamento exige una capacitación obligatoria del personal, dejando en claro que ningún policía podrá trabajar con un animal sin acreditar formación específica. Los guías deberán capacitarse en manejo, adiestramiento, primeros auxilios veterinarios y en la especialidad correspondiente, mientras que los animales deberán superar procesos de entrenamiento y certificación antes de prestar servicio.
El documento también establece protocolos que abarcan toda la vida útil del animal dentro de la fuerza. Cada perro o caballo contará con un legajo individual donde se registrarán su identificación mediante microchip, controles sanitarios, vacunación, capacitaciones, funciones desempeñadas, ascensos, licencias médicas y, llegado el momento, las condiciones para su retiro.
En materia de bienestar, el reglamento obliga a la Policía a disponer de una sala veterinaria permanente, controles diarios de salud, seguimiento nutricional, atención especial durante la preñez y el parto, además de instalaciones adecuadas para su alojamiento y adiestramiento.
También prohíbe expresamente mantener animales de la institución en domicilios particulares y regula el procedimiento a seguir ante lesiones, fallecimientos o situaciones que afecten su integridad, las cuales deberán ser investigadas administrativamente para determinar responsabilidades.
El paso a retiro
La normativa también contempla la etapa posterior al servicio. Los animales podrán pasar a retiro por edad, incapacidad física o pérdida de aptitudes para la función policial, mientras que la persona que asuma su cuidado, preferentemente su guía o jinete, deberá acreditar periódicamente su buen estado de salud.
Incluso la eutanasia quedó estrictamente regulada y solo podrá practicarse por indicación veterinaria en casos de enfermedad terminal o lesiones irreversibles, con el único objetivo de evitar sufrimiento.