En tiempos donde las dietas exprés prometen resultados rápidos pero difíciles de sostener, el médico Facundo Pereyra propone un enfoque distinto: priorizar la salud intestinal, ordenar los “permitidos” y combinar alimentación consciente con entrenamiento de fuerza. El objetivo no es solo adelgazar, sino evitar el temido efecto rebote.
Según explica el especialista, el primer paso es realizar un “reseteo intestinal” de siete días para estabilizar la microbiota. Este proceso permitiría mejorar el metabolismo, disminuir el apetito y reducir la inflamación abdominal. “La clave está en que los ‘bichitos’ del intestino se equilibren”, sostiene, en referencia a las bacterias que influyen en la digestión, la saciedad y el estado inflamatorio del cuerpo.
Alimentación real y control de los “permitidos”
Tras esa etapa inicial, la propuesta es volver a incorporar alimentos de manera progresiva, evitando aquellos que generen malestar digestivo, y adoptar una alimentación basada en productos reales, con bajo contenido de carbohidratos refinados.
El esquema sugerido para cada plato incluye proteína, vegetales y grasas saludables, mientras que los carbohidratos deben consumirse con moderación. Los refinados no están completamente prohibidos, pero sí regulados bajo una regla estricta: “un permitido sí, dos seguidos no”. El fundamento detrás de esta consigna está en evitar desbordes vinculados a la dopamina y la ansiedad por la comida, que suelen desencadenar excesos.
Además, recomienda sostener un ayuno de 12 horas y priorizar el descanso nocturno temprano, como parte de la regulación hormonal y metabólica.
Fuerza, aeróbico y acompañamiento profesional
El plan alimentario se complementa con actividad física diaria: 30 minutos de entrenamiento de fuerza y 30 minutos de ejercicio aeróbico, como bicicleta fija. El propósito es aumentar la masa muscular, lo que favorece una mayor quema de grasa y un metabolismo más activo.
Para quienes experimentan antojos dulces, Pereyra sugiere suplementos como glutamina y omega, además de alternativas como gelatina de Jamaica o el consumo de vinagre de manzana con canela antes de las comidas. No obstante, subraya que cualquier estrategia debe realizarse con el acompañamiento de una nutricionista para garantizar resultados sostenibles y seguros.
En el caso de mujeres en menopausia, aconseja consultar con la ginecóloga sobre la posibilidad de terapia de reemplazo hormonal, como parte de un abordaje integral que contemple los cambios fisiológicos propios de esa etapa.
Más hábitos, menos restricciones extremas
Lejos de las dietas restrictivas que generan frustración y recuperación rápida del peso perdido, el médico plantea que el verdadero cambio está en la constancia: hábitos sostenidos, control consciente de los “permitidos” y foco en alimentos naturales.
La meta, asegura, no es solo bajar de peso, sino construir un equilibrio que permita mantener los resultados en el tiempo sin volver al punto de partida.