El ritual de las celebraciones de fin de año suelen estar atravesadas por costumbres que año a año se repiten de manera natural en muchas familias argentinas.
Una de las más extendidas es la de usar o regalar ropa interior de determinados colores durante la Navidad y el Año Nuevo, un gesto simple que forma parte de la tradición de las fiestas.
En Salta, la práctica se mantiene vigente tanto en reuniones familiares como en el movimiento comercial de diciembre, donde la ropa interior de colores aparece entre los regalos más elegidos y en las vidrieras de comercios del centro y de los barrios.
Lejos de interpretaciones místicas, la elección de los colores responde a creencias populares que asocian cada tonalidad con distintos deseos para el nuevo ciclo.
Amor, estabilidad, salud o mejoras económicas son algunos de los anhelos que suelen ponerse en juego en estas fechas.
Qué representa cada color
Amarillo. Se asocia al dinero, la abundancia y las oportunidades económicas. Es uno de los colores más buscados para Año Nuevo por quienes esperan mejoras laborales o proyectos prósperos.
Rojo. Vinculado al amor, la pasión y la energía. Es una opción tradicional para quienes desean fortalecer vínculos afectivos o iniciar nuevas relaciones.
Rosa. Relacionado con el amor propio, la armonía y los vínculos sanos. En la Argentina es uno de los colores más clásicos, especialmente en Navidad, y se mantiene como una costumbre arraigada.
Blanco. Simboliza tranquilidad, orden y nuevos comienzos. Es elegido por quienes buscan un año más calmo y con mayor equilibrio emocional.
Verde. Representa salud, crecimiento y bienestar. Se lo asocia tanto al cuidado personal y familiar como a procesos de desarrollo sostenido.
Azul. Se vincula con la serenidad, la confianza y la estabilidad. Es una alternativa para quienes priorizan la calma y la claridad al momento de tomar decisiones.
Negro. Asociado a la fortaleza y la seguridad personal. Es elegido por quienes atraviesan cambios importantes y buscan empezar el año con mayor firmeza.
Violeta. Relacionado con la transformación y los procesos de cambio. Se asocia a cierres de etapa y a una mirada más introspectiva de cara al nuevo año.
Más allá de las creencias individuales, la elección de la ropa interior de colores se mantiene como una tradición popular que cada diciembre vuelve a aparecer en las mesas, los regalos y las conversaciones familiares.
En Salta, como en el resto del país, el ritual se repite como una forma simbólica de despedir el año y proyectar deseos para el que comienza.