El deseo de buena suerte se convierte en un problema ambiental. En las imponentes Cataratas del Iguazú, la costumbre de arrojar monedas, un gesto aparentemente inofensivo, está generando un impacto negativo en este valioso ecosistema.
Durante la última jornada de limpieza, equipos del parque nacional retiraron la alarmante cantidad de 383 kilos de monedas del agua. Además, se recolectaron otros residuos como botellas, tapas y vasos descartables, evidenciando la magnitud del problema.
Estas monedas, al sumergirse y permanecer en el agua, inician un proceso de oxidación. Esta reacción libera metales pesados que contaminan el agua y desequilibran el delicado ecosistema de las Cataratas del Iguazú.
Especialistas advierten que, aunque el impacto no sea inmediato, sí es acumulativo. En un entorno natural de vital importancia para la biodiversidad como este, incluso pequeñas alteraciones pueden desencadenar efectos perjudiciales en toda la cadena ecológica.

El peligro para la fauna de Iguazú
La fauna local también se ve amenazada. Peces y otros animales pueden confundir las monedas brillantes con alimento, lo que conlleva riesgos de ingestión y posibles daños internos.
La situación se agrava con la presencia de residuos plásticos, también recolectados durante las tareas de limpieza, que contribuyen a la degradación del medio ambiente.
Si bien la costumbre de arrojar monedas al agua tiene raíces culturales profundas, como en la famosa Fontana di Trevi, donde simboliza buena suerte o el deseo de regresar, su traslado a entornos naturales presenta serios inconvenientes.
En las Cataratas del Iguazú, esta práctica se ha arraigado sin restricciones significativas durante años, impulsada por la imitación entre los visitantes. Sin embargo, en las últimas décadas, ha comenzado a ser cuestionada desde una perspectiva ambiental.
En otros destinos turísticos alrededor del mundo, se han implementado medidas para abordar problemas similares, como la prohibición de arrojar monedas o la promoción de alternativas simbólicas, como las donaciones controladas a proyectos de conservación.

¿Qué destino tienen las monedas recolectadas?
Según informaron las autoridades del parque, las monedas que se encuentran en mejor estado se destinarán a financiar proyectos ambientales. No obstante, una gran parte ya presenta un avanzado nivel de corrosión que impide su reutilización.
El desafío, coinciden los expertos en materia ambiental, no se limita a la limpieza, sino que implica un cambio de conductas. La tendencia global en turismo sostenible busca reducir la huella humana en espacios naturales, preservando su belleza y equilibrio para las futuras generaciones.