Todavía no inició diciembre, un tiempo más que especial con la llegada de la Navidad, sobre todo para los más chicos, y algunos comercios salteños ya exponen en sus vidrieras los productos típicos y adornos de esta época del año, adelantando el clima festivo en la ciudad.
Es por ello que Gente de Salta realizó un recorrido por diferentes locales del centro salteño para observar los artículos de decoración que se exponen en las góndolas.

Verónica es dueña de un negocio en Paseo del Cabildo, Caseros 521, y desde octubre puso a la venta una gran variedad de productos de Navidad para que sus clientes de toda la vida y otros tantos nuevos pueden anticiparse con las compras.
Según contó la mujer, este negocio se caracteriza porque, desde hace 29 años, es el primero en exponer los artículos navideños en sus vidrieras, ya que hay salteños muy entusiastas que buscan engalanar su casa apenas arranca diciembre mientras que otras tantas esperan a último momento: “no faltan las que llegan apuradas el mismo 24 a comprar la decoración”, señaló Verónica.

Y agregó: “La gente necesita alegría y se nota el entusiasmo, si bien algunos solo entran a preguntar, otros ya empezaron a comprar cosas desde octubre. Hace falta alegría en la casa”.
Respecto a los precios que se pueden encontrar en el local, la comerciante aclara primero que, respecto al año pasado, solo hubo un incremento del 10%, y árboles de muy buena calidad arrancan desde 40 mil a los 380 mil pesos, esos últimos ya vienen con luces y adornos incluidos, aunque hay más chicos también a $20 mil pesos.
En cuanto a las esferas, Verónica vende cajas por 6 unidades, desde 15 mil pesos hasta 60 mil.

Siguiendo con la recorrida, pudimos visitar otros locales con distinta variedad y precios de productos navideños, aunque lo cierto es que de a poco, Salta empieza respirar el aire festivo de un fin de año.
Una opción sustentable y más económica
Finalmente, ha llegado la temporada navideña y eso significa que es hora de sacar la decoración y montar los tradicionales árboles navideños. Sin embargo, además del árbol de Navidad artificial, los árboles naturales se han convertido en otra muy buena opción para decorar, porque que además de ser una idea ecológica, pueden sustituir el árbol tradicional para luego quedarse en algún rincón del hogar pasada la temporada.
Entre las diferentes opciones, el pino limón es una excelente alternativa para árbol de Navidad, especialmente si se mantiene en maceta, por su tamaño compacto y agradable aroma cítrico. En la feria del parque San Martín, los fines de semana, emprendedores venden a los pequeños desde 5 mil pesos, aunque hay de diferentes tamaños y precios, que no superan los $25 mil.

Para que luzca bien, debe colocarse en un lugar bien iluminado pero sin sol directo, mantener la tierra húmeda pero no encharcada, y ser regado con regularidad, sobre todo en el primer año.
“Si lo que te impide tener un árbol de Navidad en tu hogar es la falta de espacio, el pino enano es perfecto ya que además de poder decorarlo cómo un árbol de Navidad tradicional, también es una planta de interior que puede estar contigo todo el año. Así que puedes tener un par de pinos enanos y armar un árbol navideño en cada habitación dentro de tu hogar”, asegura una destacada decoradora de interiores.
Y agrega: “Si sos un amante de las plantas, especialmente las de interior, puedes utilizarlas para decorar durante esta temporada navideña al cambiar por macetas decorativas, añadir pequeños moños decorativos y si la planta es resistente puedes añadir pequeñas esferas, de esta manera podrás incluir tus plantas en la decoración sin la necesidad de cambiarlas de lugar”.
¿Por qué el 8 de diciembre y no cualquier otro día?
Hace más de 200 años que se instauró la tradición navideña en Argentina. El primer árbol data de 1807, construido por un irlandés en una plaza pública. Había llegado a América Latina proveniente de Estados Unidos y decoró el pino de acuerdo a la costumbre arraigada en su país de origen.
Circulan varias leyendas que intentan explicar el motivo de la fecha pactada. Varía de acuerdo a cada cultura. Por caso, los celtas identifican la fecha con el nacimiento de Frey, dios del sol y la fertilidad, objeto de adoración de los celtas el 8 de diciembre de cada año.
Con la llegada del cristianismo, la leyenda se readaptó. La tradición se ajustó al nacimiento de Cristo. El árbol original emergió como una representación del amor de Dios y la vida eterna. Su forma se la debió a la Santísima Trinidad y la decoración que hoy se ve también tiene su sentido. Las pequeñas bolas de colores, por ejemplo, simbolizan las manzanas del paraíso que habitaron Adán y Eva antes de cometer el pecado original. Por su parte, las luces también tienen su relación ancestral, ya que representan velas, la luz de Cristo, el vínculo de unión entres las familias y las personas.

Sin embargo, hay tres teorías más que circulan con asiduidad. Otra vinculada al cristianismo dice que Martín Lutero, uno de los padres de la reforma, fue el artífice de la instauración del árbol de Navidad como tradición. Hacia 1500 buscó reproducir una escena en su vida diaria. Caminaba en un bosque y se asombró por cómo el brillo de las estrellas resplandecía en los árboles. A tal punto fue su fascinación que cortó una de las ramas y la atesoró en su casa.
El 8 de diciembre de 1854, Pío IX advirtió que, al momento de nacer María, la madre de Dios, fue preservada del pecado original. Por ese motivo, la fecha fue proclama como el Día de la Virgen Inmaculada Concepción, también el día del armado del árbol navideño.
Hay, también, una historia mundana que se suele escuchar. Una leyenda cuenta que un niño perdido fue recibido por una pareja de ancianos leñadores. El niño no encontró mejor manera de agradecer el gesto que cortando una rama de un pino para que lo sembraran. De ese árbol, cuenta la leyenda, crecieron manzanas de oro y nueces de plata.

¿Por qué se adorna el árbol de Navidad?
Decorar el árbol navideño con más objetos que guirnaldas o algodón es una tradición que nació, se cree, en el siglo XVII. Se basó en varias costumbres: una de ellas remite a los germanos, quienes solían “vestir” a los árboles secos y sin hojas del invierno europeo con frutos para que los “espíritus buenos” que habitaban en ellos no se fueran. Otra hace referencia a los primeros adornos, las manzanas, las que simbolizaban el fruto del árbol prohibido del Génesis bíblico. Se sabe que luego fueron reemplazadas por bolas de cristal.
¿Qué significan los adornos de Navidad?
Para los católicos, las esferas simbolizan los rezos que se realizan durante el período de Adviento, y los colores tienen que ver con su naturaleza. Las rojas refieren a peticiones; las plateadas, al agradecimiento; las doradas son de alabanza; y las azules, de arrepentimiento. En tanto, la estrella que se coloca en la punta del árbol simboliza la fe que debe guiar la vida del cristiano.
El árbol de Navidad debe poseer entre 24 y 28 esferas, de acuerdo a los días que tenga el Adviento, que se van colocando desde el 8 de diciembre hasta Nochebuena.

Las luces como adorno encuentran su origen en una idea del protestante Martín Lutero. Según se transmitió entre las generaciones, una noche el reformista caminaba hacia su casa cuando notó que el brillo de las estrellas iluminaba los árboles cercanos. Como quedó encantado con esa escena intentó reproducirla en su casa. Para ello, colocó un pino en la habitación principal y le puso alambres para sostener velas.