El arzobispo de Salta, monseñor Mario Cargnello, consideró hoy que la Navidad siempre quiere provocar conciencia y compromiso, y alentó a dar nuestro tiempo y colaborar en pequeñas cosas con alegría, tras lo que pidió la bendición del Señor cuando se reúnan para celebrar en familia.
“En la Navidad nos volvemos a focalizar en el nacimiento de Jesús, y cada Navidad tiene un mensaje especial, que nos encuentra en un momento determinado de la vida”, expresó el arzobispo, al hacer una reflexión desde la Universidad Católica de Salta, donde agregó: “al joven, al adulto, al anciano, al pobre, al rico, al hombre, a la mujer, nos encuentra en situaciones distintas pero siempre quiere provocar en nosotros la conciencia y el compromiso”.
Somos importantes para Dios
“La conciencia de los católicos y los cristianos de que Dios se ha hecho hombre ofreciendo y buscando su amistad”, sostuvo, al tiempo que señaló que “somos importantes para Dios”.
En este sentido, agregó que Jesús llega “no haciendo ostentación de poder, sino al contrario, de fragilidad”, y se preguntó: “quién es más frágil que un bebé”.
“Así, el Señor Jesús ha nacido y se ha hecho uno de nosotros, para querer depender de nosotros”, dijo, y resaltó que “ahí viene el compromiso, porque el Señor quiere identificarse con lo que necesitan de nosotros”.
La felicidad está en aprender a darme a los demás
Luego, consideró que “la felicidad del hombre, la realización plena, no está en acumular para mí, sino en aprender a darme a los demás”, teniendo en cuenta que “alcanzamos la felicidad cuando descubrimos el gozo de dar y sobre todo de darnos el tiempo, la atención, la preocupación”.
Cargnello destacó que “Jesús fue capaz de darse desde la pobreza, hasta la pobreza de la suprema cruz”, al tiempo que alentó a “dar nuestro tiempo” y “saber colaborar en pequeñas cosas, y hacerlo con alegría".
“En el mundo hay mucho sufrimiento, pero tenemos que creer y estar convencidos que las pequeñas obras hechas con alegría valen más que todos los que quieren destruir el mundo”, reflexionó, y acotó: “los cristianos creemos en eso”.
Finalmente, instó a preparar “un pesebre en el corazón, tratando de dar algo nuestro: tiempo, una sonrisa, atención, una pregunta, una llamada, sobre todo a aquellos que tenemos un poco abandonados y que nos necesitan".
“Que el Señor los bendiga y que cuando se reúnan para celebrar la Navidad puedan abrazarse y alegremente decir al otro ‘Feliz Navidad, Jesús ha nacido’”, concluyó.